Misterios de la demencia confunde a científicos

31 de julio del 2019

Algunos piensan que las investigaciones deberían enfocarse más en edad.

Misterios de la demencia confunde a científicos

Allan Gallup, un hombre de negocios y abogado jubilado, se volvió cada vez más olvidadizo en sus últimos años. Con el tiempo, ya no podía recordar cómo usar una computadora o la TV.

Era mal de Alzheimer, dijeron los médicos. Así que cuando Gallup murió en el 2017 a los 87 años, su cerebro fue enviado a la Alzheimer, en St. Louis, Missouri, para ser examinado.

Pero no era sólo mal de Alzheimer. Aunque el cerebro de Gallup presentaba todas las huellas del mal, el tejido también contenía cúmulos de proteínas llamadas cuerpos de Lewy y señales de derrames silenciosos. Cada uno es una causa de demencia.

El cerebro de Gallup era típico de un paciente con demencia: casi todos tiene una combinación de anormalidades cerebrales.

Para quienes intentan encontrar tratamientos, estas patologías mixtas son un problema enorme. Los investigadores no pueden determinar cuál de estas condiciones es el culpable de la pérdida de memoria en un paciente dado, o si todos juntos son la causa.

Otra posibilidad, señaló Roderick A. Corriveau, quien dirige programas de investigación de demencia en el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrames de Estados Unidos, es que estas anormalidades son los efectos de una causa no descubierta de demencia.

El problema inició con el descubrimiento del mal de Alzheimer. En 1906, Alois Alzheimer, un psiquiatra y neuroanatomista alemán, describió a una mujer de 50 años con demencia.

En su autopsia, encontró placas peculiares y proteínas torcidas, parecidas a espaguetti, conocidas como ovillos en su cerebro. Se les ha considerado las características definitorias del Alzheimer.

Los científicos ahora creen que esta mujer debe haber tenido una mutación genética muy inusual que garantiza que una persona desarrollará una forma pura del mal de Alzheimer en la mediana edad. Pero durante décadas, las placas y los ovillos fueron el enfoque de la investigación de la demencia.

Las raras mutaciones genéticas llevaron a una producción excesiva de amiloide, la proteína anormal en esas placas. Eso sugería que el amiloide era la causa básica del Alzheimer.

Los investigadores pusieron a prueba fármacos que podían atacar el amiloide o detener su producción en ratones, y los fármacos funcionaron de manera extraordinaria. Así que fue una inmensa desilusión cuando esos medicamentos fallaron en pruebas clínicas con pacientes.

Siguen las pruebas de medicamentos antiplaca, pese al creciente reconocimiento de que muchos factores pueden combinarse para causar la demencia —o que la causa verdadera aún se desconoce.

Los científicos están haciendo la lucha por replantear el problema. Algunos piensan que la investigación debería enfocarse más en edad.

Carol Brayne, epidemióloga en la Universidad de Cambridge, tiene décadas de estarlo diciendo. Hay algo significativo, dijo, en el hecho de que mientras mayor edad tiene una persona, más probabilidades tiene de desarrollar demencia. Una de cada dos personas mayores de 90 años padece demencia.

Una visión más optimista es que puede haber algo en el cerebro que detona una cascada de patologías múltiples. De ser así, bloquear este factor evitaría la demencia.

Albert Hofman, presidente del consejo del Departamento de Epidemiología en la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard, está convencido de que el factor detonante es un menor flujo sanguíneo al cerebro. “El mal de Alzheimer es una enfermedad vascular”, dijo.

Apoyando esta opinión, añadió, están los datos de nueve estudios realizados en Estados Unidos y Europa Occidental que consistentemente encuentran una disminución del 15 por ciento en la incidencia de nuevos casos de Alzheimer en los últimos 25 años. El factor más importante es la caída en el hábito de fumar, dijo.

Seth Love, profesor de patología en la Universidad de Bristol, en Inglaterra, señaló que una característica clave del Alzheimer es una reducción en el flujo sanguíneo a través del encéfalo.

Esto sucede incluso en las personas con la mutación genética que conduce al Alzheimer en la mediana edad. La sangre a sus cerebros disminuye 15 a 20 antes de que estas personas presenten demencia. “Desconocemos la razón”, dijo Love.

Algunos investigadores siguen teniendo la esperanza de que si se inicia tratamiento con medicamentos anti amiloides, se podría prevenir la demencia. Pruebas clínicas están explorando la idea ahora.

Pero, ¿cuándo es mejor intervenir, y en quién? ¿Y acaso los científicos necesitan encontrar medicamentos para todas las otras patologías en los cerebros de los pacientes de demencia?

“Es el momento apropiado para enfocarnos en estas interrogantes difíciles”, dijo Dan Skovronsky, director científico de la farmacéutica Eli Lilly.

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