La muerte de drogadictos aumenta en Escocia

29 de agosto del 2019

Hay casi 60 mil consumidores de drogas en Escocia con un historial de uso prolongado.

La muerte de drogadictos aumenta en Escocia

Tony Nugent llevaba casi siete años sin consumir drogas cuando recayó.

Encontró que la heroína, cruel con los jóvenes, es aún menos compasivo con la edad.

Nugent había usado la droga de manera intermitente desde los 19 años, pero sufrió una sobredosis la primera vez que la usó de nuevo. Ha tenido tres sobredosis más desde el año pasado.

“Casi he muerto cuatro veces”, dijo Nugent, de 43 años. “Se está volviendo más difícil para mí recuperarme a medida que envejezco”.

Aún así, se considera afortunado, particularmente ya que vive en lo que ahora es llamada la “capital mundial de las muertes por drogas”.

El año pasado hubo mil 187 muertes relacionadas con las drogas en Escocia, un récord, y un incremento del 27 por ciento en comparación con el 2017.

Gran parte del problema se centra en personas de mayor edad que tienen mucho tiempo de consumir opioides.

“Estamos viendo enfermedades que uno asocia a la tercera edad en muchos de estos hombres de mediana edad con un largo historial de uso de estupefacientes”, dijo Carole Hunter, farmacóloga principal de Glasgow Addiction Services. “Lo que tu cuerpo tolera a los 18 años no lo soporta a los 38 o 48”.

Las muertes relacionadas con las drogas no son algo nuevo en Escocia. Hace más de dos décadas, la dura vida de la adicción en Edimburgo fue inmortalizada en “Trainspotting”, la novela adaptada al cine.

Hay casi 60 mil consumidores de drogas en Escocia con un historial de uso prolongado y rutinario de opioides y benzodiacepinas.

Muchos también padecen problemas de salud física y mental.

Nugent es uno de ellos. Ha recibido tratamiento por trombosis venosa profunda, hepatitis C y abscesos en la piel. Dijo que últimamente ha estado orinando sangre.

“El rompecabezas es complejo”, dijo Andrew McAuley, investigador senior de uso de sustancias en la Universidad Glasgow Caledonian. “Es nuestra historia, es la manera en que consumimos drogas, es la falta crónica de fondos y los servicios de tratamiento de pobre desempeño que tenemos”.

Se crearon programas de intercambio de agujas en los 80 y la naloxona, el medicamento salvavidas en caso de una sobredosis, se ha usado de manera generalizada desde 2011. Las terapias de sustitución de opiáceos, como metadona, son gratuitas y están disponibles en la mayoría de las farmacias.

Edinburgh Access Practice, un centro de tratamiento, está intentando que la gente entre con mayor rapidez a tratamiento y empiece a abordar las causas detrás de su adicción. Pero los centros de este tipo son pocos.

Los expertos afirman que Escocia necesita mejorar el acceso a los servicios existentes y luego introducir enfoques como centros de tratamiento que usan sustitutos de heroína o instalaciones para consumir drogas de manera supervisada.

“Hemos logrado mantener vivos a muchos del grupo envejeciente mediante los servicios actuales de tratamiento, pero llega un momento en el que eso ya no basta”, dijo McAuley. “Necesitan cuidados respiratorios, de salud mental, de ayuda con vivienda, empleo, prestaciones sociales y una variedad de otras cosas”.

Sin embargo, las sustancias controladas como la heroína caen bajo la jurisdicción del Gobierno británico, y los parlamentarios conservadores se han resistido a propuestas de políticas más progresistas en materia de drogas.

La postura fue lamentada por Joe FitzPatrick, Ministro de Salud Pública escocés.

“Sé que el instinto del Gobierno del Reino Unido es no querer que se piense que consiente de modo alguno el uso de drogas ilícitas”, dijo FitzPatrick. “Pero la gente se está muriendo. Necesitamos tomar acciones que de inicio lucen difíciles”.

Escocia ha logrado evitar, en gran parte, un opioide sintético y más mortal, el fentanilo: sólo 12 muertes el año pasado involucraron rastros de la droga.

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