El fútbol es más que juego, es el poder blando

16 de junio del 2019

Es una forma ideal para que los ricos adquieran prestigio.

El fútbol es más que juego, es el poder blando

En el campo, el fútbol soccer es un cifrado de guerra, con uniformes, formaciones, victorias y derrotas. Más allá del campo, el fútbol es poder, con los dueños aparentemente utilizando sus equipos tanto por los beneficios resultantes como por algún amor al juego.

Los deportes en general, pero en especial el fútbol, dado su atractivo global, son una forma ideal para que los ricos adquieran prestigio y para que los países mejoren su reputación, particularmente cuando los gobiernos tienen vínculos desagradables con problemáticas como el abuso de los derechos humanos o la inequidad de género.

“Fútbol y el Mundo Árabe: La Revolución de la Pelota Redonda”, una exhibición en el Instituto del Mundo Árabe en París que se extiende hasta el 21 de julio, hace un recuento de la historia moderna del deporte en África y Medio Oriente, trazando los cambios en la política racial y de género, gobierno y finanzas, a través de la lente del deporte.

Al examinar al mundo árabe desde la perspectiva francesa, la exposición abarca desde sucesos de mediados de siglo, como el surgimiento de la primera selección argelina, cuyos jugadores se separaron de Francia aun cuando Argelia aún era una colonia, hasta más recientes, como la compra del equipo francés Paris St.-Germain por parte de una compañía paraestatal de Qatar, en el 2011.

“Nuevos países árabes están en este deporte”, dijo Aurélie Clemente-Ruiz, la curadora de la exhibición, en un reciente recorrido por la muestra. “No sólo del Norte de África o del Medio Oriente, sino todos esos países de la Península Arábiga (Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos) que están muy involucrados en el fútbol, y es una manera para que ellos existan en un punto de vista internacional. Es un verdadero poder blando y, para ellos, muy útil”.

Para personas como Mohammed bin Salman, el Príncipe heredero de Arabia Saudita, estar asociado con el fútbol global puede ayudar a desviar la atención de la indignación internacional por el asesinato de un disidente.

Para el Jeque Mansour bin Zayed al-Nahyan, de Abu Dabi, uno de los Emiratos Árabes Unidos, su propiedad y gasto generoso en el equipo inglés Manchester City automáticamente le compra cierta fama e influencia. Razones similares motivan el control de Qatar del Paris St. Germain y los esfuerzos exitosos del País para ser sede de la Copa del Mundo del 2022.

La muestra también se enfoca en el fútbol como una manera para que la gente marginada de la sociedad obtenga el reconocimiento generalizado: explora el surgimiento de los equipos femeniles árabes y las opiniones cambiantes respecto a la raza en Francia entre los campeonatos del país obtenidos en la Copa Mundial de 1998 y del 2018.

“El fútbol es el primer lugar donde muchas personas empezarán a aceptar la inmigración y a ver a las personas de otros colores como de una de ellas”, afirmó Clemente-Ruiz.

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