Nueva York tiene su propia crisis de drogas

26 de julio del 2019

La Gran Manzana es destino de adictos a opioides y otras drogas.

Nueva York tiene su propia crisis de drogas

Una pareja de Ohio empujaba un carrito de supermercado lleno de sus andrajosas pertenencias hacia la Calle 34 Oeste mientras turistas se amontonaban junto a ellos. Un hombre mayor de Massachusetts cabeceaba afuera de la Estación Ferroviaria Pennsylvania, que ve pasar a 600 mil personas diariamente. Cerca, una mujer de Carolina del Norte estaba sentada en cuclillas junto a un letrero de cartón.

Los centros de tránsito de Nueva York reciben a millones de turistas y viajeros de trabajo cada año. Pero en años recientes, los centros también se han convertido cada vez más en un destino para personas con adicciones a opioides y a otras drogas, muchos de quienes llegan de partes de Estados Unidos que han visto elevadas tasas de uso de drogas y sobredosis fatales.

Nueva York tiene su propia crisis de drogas: las muertes por sobredosis se elevaron marcadamente en el 2016 con la llegada del fentanilo, y las autoridades dicen que la ciudad se ha vuelto un centro para el opioide sintético ilegal.

En los centros de tránsito, personas en la agonía de la adicción llenan las aceras, esperando conseguir drogas, pidiendo dinero y durmiendo en campamentos improvisados. Sus números aumentan a medida que el clima se vuelve más caliente.

“Son refugiados de las drogas”, dijo Dimitri Mugianis, orientador en Educadores de Reducción de Daños de Nueva York, una organización sin fines de lucro que promueve el uso seguro de drogas. “Buscan una mejor vida”.

Mugianis indicó que los usuarios de opioides llegan a NY en busca de drogas, pero también porque pueden encontrar más apoyo aquí que en sus ciudades de origen, y un mayor acceso a servicios como el intercambio de jeringas.

Rebecca Conklin, de Thomasville, Carolina del Norte, dijo afuera de la Estación Penn que se volvió adicta a los analgésicos de prescripción después de estudiar enfermería. Ella y su esposo llegaron a la Ciudad hace unos dos años, sin recursos y necesitados de atención médica y de un nuevo comienzo.

“Mi esposo me dijo que NY cuida a su gente”, comentó Conklin, de 40 años.

Barbara A. Blair, presidenta de la Alianza del Distrito del Vestido, que representa a empresas y dueños de propiedades en el área entre la Estación Penn y la enorme terminal de autobuses de la Autoridad Portuaria, dijo que a partir del verano pasado, llegó una cantidad significativamente mayor de personas que parecían estar usando drogas.

“Están de regreso este año”, dijo Blair. “Están allí con sus letreros de cartón. Han perdido el conocimiento”.

Drogas como el fentanilo, que puede ser 50 veces más fuerte que la heroína, son más abundantes y típicamente más baratas en NY que en pueblos y ciudades pequeñas, dicen usuarios de drogas y activistas de reducción de daños.

Las drogas, que también incluyen píldoras recetadas, crack y metanfetamina, llegan a los centros de tránsito de todas partes de la Ciudad y Nueva Jersey, a menudo transportadas por distribuidores de poca monta.

El Departamento de Policía de NY, cuya Oficina de Tránsito patrulla el sistema del metro, informó que los arrestos por delitos relacionados con drogas habían aumentado en un 55 por ciento a junio en las estaciones del metro conectadas a la Estación Penn, la terminal de la Autoridad Portuaria y la Estación Jamaica en Queens, en comparación con el mismo periodo del año pasado.

El área de Midtown Manhattan tiene clínicas, centros de intercambio de jeringas y programas ambulatorios a raíz de oleadas anteriores de uso de drogas en la ciudad.

Denise Paone, directora senior de Investigación y Vigilancia en la Oficina de Prevención del Consumo de Alcohol y Drogas de la Ciudad, dijo que los datos de mortalidad no mostraban que la crisis fuera peor en los centros de tránsito que en otras partes de la metrópoli. De las mil 487 sobredosis fatales en NY en el 2017, 14, o el 1 por ciento, ocurrieron en los tres grandes centros de tránsito.

Pero la problemática es indudablemente más visible allí.

“Veo más ambulancias que nunca”, comentó Darryl Grisham, de 59 años, que gana propinas al ayudar a los turistas a conseguir taxis afuera de la Estación Penn.

“Está el fentanilo. Está el K2 “, dijo, refiriéndose a la mariguana sintética. “Hay gente caminando por aquí como zombis”.

Max Sepulveda, el director de Servicios de Reducción de Daños en un Centro de Intercambio de Jeringas en la Calle 37 Oeste, dijo que el número de personas que buscan suministros de drogas había aumentado a unos 50 al día, y que son una mezcla de residentes del área y personas de fuera de lacCiudad.

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