Al frente del ‘nuevo Pakistán’ está el viejo Pakistán

27 de julio del 2019

Tras menos de un año en el poder, Imran Khan se parece a una dictadura en problemas.

Al frente del ‘nuevo Pakistán’ está el viejo Pakistán

Imran Khan hizo campaña para convertirse en Primer Ministro prometiendo que crearía un “nuevo Pakistán”. El país sería como el Estado de Medina que fundó el Profeta Mahoma, un estado benefactor, prometió Khan. Tras menos de un año en el poder, ha entregado un nuevo Pakistán, y se parece a una dictadura en problemas.

Importantes líderes de oposición están en la cárcel; otros no tienen permitido aparecer en los medios. Parlamentarios son arrestados acusados de terrorismo o narcotráfico y se les niega fianza. Los bazares donde los pobres hacen negocios con los pobres están siendo demolidos, mientras que magnates de la bolsa de valores reciben dádivas del Gobierno.

Alguna vez Khan habló sobre “dignidad” y sobre cómo la pierdes cuando aceptas dinero de potencias extranjeras. Pero, ¿cuál fue una de sus primeras acciones tras tomar posesión del cargo? Pasear en auto a príncipes árabes con la esperanza de obtener préstamos fáciles.

Ha dicho que preferiría morir antes que recurrir al Fondo Monetario Internacional, pero poco después de convertirse en Primer Ministro se reunió con el director del FMI y tras prolongadas negociaciones aseguró un préstamo de 6 mil millones de dólares.

Durante sus campañas electorales, los políticos por lo regular hacen promesas que no tienen la intención ni la manera de cumplir. He aquí una promesa que Khan trata de cumplir: castigar a políticos corruptos y obligarlos a regresar el dinero que se robaron —los miles de millones de dólares, dice, que han sido guardados en bancos suizos. Sin embargo, para ahora resulta bastante obvio que aunque haya dinero saqueado en bancos extranjeros, no hay manera de repatriarlo.

Al expresidente Asif Ali Zardari, que está en la cárcel acusado de lavado de dinero, le preguntaron si estaba dispuesto a llegar a un trato con el Gobierno. “No les daré ni 6 dólares”, dijo con una sonrisita de superioridad.

Puesto que los corruptos no van a soltar su botín, Khan ha tenido que regresar al mundano negocio de pedir préstamos y cobrar impuestos. Pero sus apasionados llamados a que más paquistaníes paguen sus impuestos parecen no estar funcionando.

La relación impuestos/PIB es la más baja en cinco años, dijeron las autoridades tributarias. Quizás eso es porque la gente ha visto que demasiados líderes no pagan lo que deben. Aunque los bienes de Khan fueron estimados en 3.8 mil millones de rupias (unos 36 millones de dólares) en el 2017, paga menos impuestos que muchos periodistas de mediano rango.

Khan solía afirmar que es el mejor formador de equipos que existe. Se ha rodeado de los mismos oportunistas políticos contra los que alguna vez despotricó. Más de la mitad de su Gabinete trabajó con el último dictador militar, Pervez Musharraf. Del hombre que ahora dirige el Ministerio de Ferrocarriles, Khan dijo una vez que no lo contrataría como peón; otra persona a la que llamó bandido se ha vuelto un aliado crucial, como presidente de la asamblea en la Provincia de Punjab.

Khan ha estado diciendo que el 1 por ciento de los paquistaníes que sí pagan impuestos no pueden cargar con el otro 99 por ciento. No obstante, el 99 por ciento que no hace declaración de impuestos definitivamente está financiando el estilo de vida de los paquistaníes ricos mediante impuestos indirectos, como los de la gasolina y la electricidad. Pero difícilmente llegan a ver el interior de un hospital o las escuelas construidas con esos impuestos.

A medida que los oponentes de Khan cuestionan algunas de sus declaraciones, y sus credenciales, él se ha vuelto cada vez más quisquilloso. Después de que Khan fue llamado un Primer Ministro “seleccionado”, más que “electo” en el Parlamento, el presidente de la asamblea legislativa prohibió el uso de la palabra “seleccionado” en el pleno. Desde entonces, parece que nuestros representantes nunca han dicho “seleccionado” tanto como ahora.

Cuando estás despistado en Pakistán, recurres al Ejército. Así que Khan ha nombrado al jefe del Ejército, el General Qamar Javed Bajwa, a su consejo económico. El Ejército ya controlaba la Seguridad y Política Exterior, y ahora promete llevarnos a nuevas alturas en asuntos económicos.

Para tener un indicio de quién está realmente al cargo, consideren el caso de dos legisladores pashtunes que han sido arrestados bajo cargos cuestionables de terrorismo. Ali Wazir y Mohsin Dawar son los líderes del Pashtun Tahafuz Movement, o PTM, que ha estado tratando de combatir la narrativa del Estado de que los pashtunes son guerreros por naturaleza. Han estado haciendo campaña contra asesinatos extrajudiciales y personas desaparecidas, y a favor de la remoción de minas terrestres de zonas tribales del País, y ocasionalmente han dicho que el Ejército paquistaní podría tener algo que ver con convertir su patria en una zona permanente de guerra. (Khan solía decir cosas similares. Una vez durmió en las carreteras de Karachi para bloquear provisiones de la OTAN porque creía, con razón, que estos abastos eran usados para librar la guerra contra los pashtunes).

Después de que Wazir y Dawar fueron electos al Parlamento, empezaron a decir en el pleno lo que habían estado diciendo en mítines del PTM. Luego, en una conferencia de prensa en Islamabad a finales de abril, el vocero del Ejército, el General de División Asif Ghafoor, dijo acerca de ellos, “se les acabó el tiempo”. Unas semanas después, Wazir y Dawar fueron acusados de atacar el retén militar Khar Mar en Waziristán del Norte, en el que se cree que murieron al menos 13 civiles. Sin embargo, muchos videos de la escena parecen mostrar que discuten con soldados, tratan de cruzar una barrera y son atacados. No ha habido investigación.

Ambos parlamentarios permanecen en custodia. Y a diferencia de otros políticos encarcelados que tienen permitido asistir a las sesiones legislativas, Wazir y Dawar no han sido vistos ni se ha sabido de ellos desde su arresto. El mensaje es claro: no puedes meterte con el Ejército aun si el pueblo te eligió.

Es probable que el Ejército de Pakistán crea, con razón, que nunca se quedará sin colaboradores políticos para ayudarle a gobernar el País. En Imran Khan, los generales han encontrado a un populista ansioso de colaborar porque incluso él no está seguro si fue electo o seleccionado.

Khan representa a lo más viejo del viejo Pakistán, pero con el fervor de un deportista (Khan fue el máximo jugador de cricket que ha producido el País) de ganar a toda costa. Sin embargo, nunca he visto a un capitán ganador más deprimido y enojado. Quizá se deba a que se ha dado cuenta de que su victoria electoral no fue el final del partido. El verdadero partido apenas comienza.

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