Con tecnología buscarán llegar al origen maya

22 de octubre del 2019

El campo de la arqueología ha pasado de picos y palas a láser de última generación

Con tecnología buscarán llegar al origen maya

Hasta hace poco, la arqueología estaba limitada por lo que un investigador podía ver en la superficie. Pero la tecnología de detección de luz y medición de distancias, o lidar, ha transformado el campo, al proporcionar una forma de escanear regiones completas en busca de sitios arqueológicos.

Con una variedad de láseres aerotransportados, los investigadores pueden asomarse a través del dosel de árboles en los bosques o identificar las formas de edificaciones antiguas para descubrir y mapear sitios arqueológicos a través de miles de kilómetros cuadrados.

Un proceso que alguna vez requirió expediciones de mapeo de décadas de duración, y abrirse paso trabajosamente por selvas con equipo topográfico, ahora se puede hacer en cuestión de días desde la relativa comodidad de un avión.

Pero los mapas de lidar son costosos. Takeshi Inomata, arqueólogo en la Universidad de Arizona, recientemente gastó 62 mil dólares en un mapa que cubría 90 kilómetros cuadrados, incluso con un precio muy rebajado. Así que el año pasado se emocionó cuando hizo un importante descubrimiento empleando un mapa de lidar gratuito que había encontrado en línea.

El mapa, publicado en el 2011 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI), cubría 11 mil 500 kilómetros cuadrados de los Estados mexicanos de Tabasco y Chiapas. Fue hecho como parte de la misión del INEGI de crear mapas precisos para ser utilizados por empresas e investigadores.

Inomata se enteró del mapa por Rodrigo Liendo, arqueólogo en la Universidad Nacional Autónoma de México. La resolución del mapa era baja. Pero los contornos de incontables sitios llamaron la atención de Inomata. Hasta ahora, lo ha utilizado para identificar las ruinas de 27 centros ceremoniales mayas previamente desconocidos con un tipo de construcción que los arqueólogos no habían visto antes.

Estos sitios podrían ofrecer revelaciones sobre los orígenes de la civilización maya. “Podemos ver una imagen mucho mejor de toda la sociedad”, dijo Inomata. Los hallazgos aún no han sido evaluados por colegas.

La civilización maya surgió entre el año 1000 y 400 antes de Cristo. Cuando Inomata comenzó a estudiar a los mayas durante su posgrado en los 80, sus profesores estaban principalmente interesados en el Periodo Clásico, entre el año 250 y 900 después de Cristo, cuando los mayas estaban en su apogeo político y económico. Inomata estaba más interesado en cómo inició la cultura maya, y los artefactos que podían responder a sus preguntas estaban sepultados profundamente bajo tierra.

En el 2005, él y su esposa, Daniela Triadan, antropóloga en la Universidad de Arizona, comenzaron a excavar la antigua ciudad de Ceibal en el bosque tropical de Petén en Guatemala, donde descubrieron algunas de las primeras edificaciones mayas que se conocen. El centro ceremonial de la Ciudad data del año 950 antes de Cristo, pero Ceibal no tuvo viviendas permanentes hasta 200 años después.

Triadan e Inomata creen que los primeros mayas probablemente aún tenían un estilo de vida nómada, llegando a Ceibal sólo por motivos religiosos. Cómo hicieron la transición para asentarse en ciudades grandes y qué papel jugó la civilización olmeca, que precedió a la maya, en la fundación de la civilización maya son preguntas importantes que Triadan e Inomata buscan responder. Artefactos estilo olmeca fueron hallados entre las primeras construcciones en Ceibal, lo que indica que los mayas tuvieron influencia de los olmecas desde el principio.

“La relación entre mayas y olmecas se da en los orígenes de la civilización mesoamericana en general”, señaló Inomata.

El poder en el Estado olmeca estaba concentrado en manos de un solo gobernante; las famosas cabezas olmecas de piedra podrían haber sido retratos de sus reyes. Se sabe menos sobre los primeros gobernantes mayas, porque ellos no glorificaron a sus reyes con monumentos hasta mucho después.

Los 27 sitios que Inomata identificó eran construcciones ceremoniales que los científicos no habían visto antes.

Las similitudes entre estos sitios y las primeras construcciones que encontraron en Ceibal los llevaron a creer que ambos datan de algún momento entre el año 1000 y 700 antes de Cristo.

Marcello Canuto, investigador en la Universidad Tulane, en Nueva Orleans, fue el autor principal de un estudio con lidar que cubrió 2 mil kilómetros cuadrados del bosque de Petén en Guatemala. También dirige una excavación en la ciudad maya de La Corona. Ver los bordes de la ciudad así como las edificaciones entre ciudades fue impactante para él.

“Las palabras que todos usamos cuando empezamos a ver el lidar fue ‘sentido de humildad’”, comentó. “Hizo que nos sintiéramos llenos de humildad al mostrarnos lo que no habíamos visto”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO