No todos celebran el culto a la personalidad de Modi

30 de mayo del 2019

El 23 de mayo, Modi fue reelecto.

No todos celebran el culto a la personalidad de Modi

Eran las 4 de la mañana en la casa de la familia Yadav en esta ciudad, el distrito electoral del Primer Ministro indio, Narendra Modi.

Vijay Yadav, de 30 años, cortaba panes y los tostaba uno por uno en una estufa de gas.

Yadav es un fiel partidario de Modi, y los bocadillos eran para unos 100 observadores del partido en las estaciones de conteo de lo que resultaría ser una victoria aplastante para Modi y su Partido Bharatiya Janata,  ambos impulsores del nacionalismo hindú en un país que es 15 por ciento musulmán.

Hace cinco años, cuando Modi formalizó su ambición de mucho tiempo de dirigir India, eligió como escenario y distrito electoral a Benarés, ciudad de templos y dioses a orillas del río Ganges.

Mezcla de chauvinismo y desarrollo

El 23 de mayo, Modi fue reelecto para ese cargo, con un margen de victoria de casi medio millón de votos.

Modi emergió del ala nacionalista hindú de su partido para convertirse en el Primer Ministro con más tiempo en servicio de Gujarat, uno de los estados más grandes de India. Era conocido por una mezcla de políticas que aceleraban el desarrollo y la promoción de la ideología nacionalista hindú.

Modi enmarcó su decisión de contender desde Benarés, donde millones de visitantes llegan cada año, como un llamado religioso, entrelazando su nombre con el lugar sagrado.

“No siento ni que alguien me haya enviado ni que yo haya venido por mi cuenta. Es Maa Ganga quien me ha llamado”, dijo Modi, refiriéndose al río como Madre Ganges.

Su mezcla de chauvinismo y desarrollo le ha traído un sólido bloque de votos hindúes a nivel nacional que lo hace parecer infalible, aun cuando su partido está batallando.

“Ni siquiera da amor a su propia familia, porque entonces cuál es la diferencia entre él y el resto de los políticos”, dijo Yadav. “Así debe ser, dejar todo atrás por el País”.

El culto a la personalidad de Modi ha crecido tanto que sus seguidores han construido un templo en su nombre, junto con una estatua del Primer Ministro.

Pero su mezcla de desarrollo y nacionalismo hindú ha causado inquietud en Benarés, y a veces ha resultado en peligrosas escaladas en las tensiones.

Quizás el proyecto más divisivo ha sido la construcción de un corredor desde el famoso templo de Kashi Vishwanath hasta el Ganges.

Cientos de familias fueron retiradas de la zona y sus hogares arrasados, alienando a hindúes y musulmanes por igual.

Modi como destructor de templos

Los líderes hindúes se quejan de que muchos templos más pequeños fueron destruidos para hacer realidad el proyecto de Modi.

Los líderes musulmanes tienen otra preocupación: el templo de Vishwanath comparte una pared con una mezquita local que se siente cada vez más vulnerable a la ampliación del templo.

El swami Avimukteshwaranand, director de Sri Vidya Math, una escuela hindú de Benarés, comparó la supuesta destrucción de templos con el destrozo de iconos hindúes por parte de emperadores musulmanes. Cuando se le preguntó por qué Modi, un hindú, destruiría templos, el swami perdió los estribos.

“Deténgase”, gritó. “¿Un hindú destruye templos? ¿Un hindú destruye iconos? Él no es hindú. No puede ser hindú”.

S.M. Yasin, secretario general de la asociación local de mezquitas, dijo que la invasión en los terrenos de la mezquita y otras instigaciones en los últimos cinco años han estado a punto de provocar enfrentamientos sangrientos en varias ocasiones.

Yasin dijo que los hindúes y los musulmanes habían vivido por mucho tiempo en paz en Benarés, pero que el Gobierno de Modi había roto esa confianza. “Hoy, nadie está dispuesto a escuchar”, dijo Yasin. “Si él vuelve al poder, vendrá con confianza”.

Para Yadav, el joven devoto, es la dedicación de Modi, y su facilidad para conectarse con la gente, lo que le atrae. También le gusta que Modi acoge abiertamente el Hindutva, o nacionalismo hindú.

“Antes de Modi, parecía que el Hindutva estaba muerto aquí”, dijo.

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