La lucha de Pakistán por contener el VIH

1 de noviembre del 2019

Uno de cada 200 residentes han dado positivo por el virus.

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Casi 900 niños en la ciudad paquistaní de Ratodero estuvieron postrados en cama a principios de este año con fiebres altísimas que se resistían al tratamiento.

En abril, la enfermedad fue identificada: la Ciudad era el epicentro de un brote de vih que afectaba abrumadoramente a los niños. Los funcionarios de salud culparon inicialmente a un solo pediatra, Muzaffar Ghanghro, del brote, diciendo que reutilizaba las jeringas.

Desde entonces, unos 1.100 ciudadanos, o uno de cada 200 residentes, han dado positivo por el virus. Casi 900 tienen menos de 12 años. Los funcionarios de salud creen que la cifra verdadera probablemente es mucho más alta.

“Fue devastador”, dijo Gulbahar Shaikh, un periodista de la televisión de 44 años en Ratodero, una ciudad de 200 mil residentes que se cuentan entre los más pobres de Pakistán. Se confirmó que su hija de 2 años tenía el virus, que causa el sida.

Ghanghro fue arrestado y acusado de negligencia, homicidio involuntario y causar daño no intencional. Pero aún no ha sido hallado culpable, y en una entrevista con The New York Times, insistió que es inocente.

Los funcionarios de salud ahora dicen que es poco probable que Ghanghro sea la única causa del brote. Los trabajadores de la salud visitantes vieron muchos casos de médicos reutilizando jeringas y agujas intravenosas. Los barberos usan el mismo rastrillo en el rostro de múltiples clientes, afirmaron, y los dentistas perforan los dientes de sus pacientes con herramientas no esterilizadas.

El brote en Ratodero refleja un aumento a nivel nacional en los casos de vih, pese a una disminución global de infecciones nuevas. Del 2010 al 2018, el número de personas vih positivas en Pakistán casi se duplicó, a unos 160 mil.

En mayo, los funcionarios empezaron a cerrar las clínicas de doctores no calificados y bancos de sangre ilegales —muchos de los cuales se encontró que reutilizaban las jeringas. Pero algunas de esas clínicas han abierto de nuevo.

“Mientras estos matasanos, barberos y dentistas no sean controlados, el número de incidentes de infección con vih seguirá aumentando”, dijo Imran Akbar Arbani, un médico local. Al menos 35 niños han muerto en el área desde el 25 de abril, afirmó.

El efecto en el tejido social de Ratodero ha sido nefasto. En mayo, un hombre mató a su esposa vih positiva al estrangularla. Y en junio, los residentes de otra población descubrieron a su vecina atada a un árbol por su familia luego de que había dado positiva para el virus. La familia señaló que quería impedir que propagara el virus.

Shaikh comentó que vendió la joyería de su esposa y pidió dinero prestado para poder pagar el tratamiento que necesita su hija.

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