Pastores y rebaños la idea para combatir incendios forestales

22 de agosto del 2019

El gobierno incentiva el rebaño de cabras para evitar fuego en los bosques llenos de maleza.

Pastores y rebaños la idea para combatir incendios forestales

Portugal ha batallado para dar con soluciones a los incendios forestales que han azotado al país en los últimos años. Ha puesto a prueba a drones y usado satélites y aviones para combatir las llamas. Ha lidiado con cambios de políticas a largo plazo para mejorar el manejo de tierras que podría prevenirlos.

Y luego están las cabras.

Parte del problema en Portugal es que los poblados del interior del país han sufrido un desplome demográfico. La falta de pastores y agricultores ha resultado en tierras demasiado cubiertas de vegetación, lo que permite que las llamas se esparzan con mayor rapidez. Las laderas están fuera del alcance de un tractor y mantenerlas a mano es sumamente costoso.

Una solución podría encontrarse en las cabras, que se alimentan de la maleza que sirve de combustible para los incendios, si sólo se pudieran encontrar y mantener a suficientes pastores en un estilo de vida que ha ido desapareciendo.

Leonel Martins Pereira, de 49 años, es el último pastor en su aldea. Hoy es parte de un programa piloto establecido por el Gobierno portugués para ayudar a los pastores en un trabajo arduo y solitario que podría ser clave para la habilidad de su país a adaptarse a un futuro marcado por el cambio climático.

Su pueblo en las montañas, Vermelhos, en el sur de Portugal, está rodeado por franjas de tierra yerma.

Eso se debe a las 150 cabras algarvia de Martins Pereira, que han acabado con la maleza que puede alimentar un incendio.

Las cabras consumen todo tipo de plantas silvestres endémicas, incluyendo el arbusto madroño, cuyos frutos son usados por los aldeanos para hacer un licor llamado aguardiente de medronhos.

Las hojas del madroño tienen una capa pegajosa que se enciende con mucha facilidad. Pero para las cabras, vale la pena subir la cuesta de las laderas por el arbusto y sus frutos.

El proyecto con las cabras fue puesto en marcha el año pasado por una agencia forestal gubernamental.

Hasta ahora, ha reclutado entre 40 y 50 hatos de cabras y pastores en el país, cuyos rebaños suman 10 mil 800 cabras, para que pasten en 2mil 700 hectáreas, en áreas más propensas a incendios.

Nuno Sequeira, miembro del consejo del Instituto de Conservación de la Naturaleza y Bosques, que opera el proyecto, dijo que la dificultad no era financiamiento, sino encontrar suficientes pastores.

El mismo Vermelhos ya cuenta con sólo 25 habitantes, en comparación con más de 100 cuando Martins Pereira era niño.

Él calcula que el programa del Gobierno le da tres euros más por día (unos 3.35 dólares) adicionales a lo que puede ganar con la venta de sus animales y sus productos, en comparación con los 30 euros por hora que costaría operar un tractor para desmontar el terreno.

No es suficiente, dijo, añadiendo que probablemente no se volvería a inscribir al menos que mejorara el sueldo y que los ingenieros forestales le dieran más poder de decisión de dónde pastan sus cabras. Los ingenieros forestales, dijo, quieren que se enfoque en las áreas cercanas a los caminos que necesitan ser protegidas de los incendios, pero donde no siempre está la mejor vegetación para alimentar a sus cabras.

Sequeira dijo que la fase piloto del programa está pensada para hacer ajustes antes de expandirlo.

“Estamos intentado cambiar el sistema entero para la prevención de incendios forestales y eso tarda tiempo”, dijo.

Hasta entonces, Portugal probablemente vivirá nuevas tragedias.

Portugal ha perdido más de sus bosques a causa del fuego desde principios de la década que cualquier otro país europeo, incluyendo España, Italia y Grecia, de acuerdo con la Comisión Europea. Hace dos años, los incendios forestales mataron a más de 100 personas.

“Creo que por fin entendimos que no podemos simplemente combatir los incendios, sino que también debemos prevenirlos trabajando arduamente en los bosques antes de que llegue el calor del verano”, dijo Paulo Dias, ingeniero forestal que está monitoreando el proyecto de las cabras.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO