Periodistas chinos aseguran vivir la “era de censura total”

8 de agosto del 2019

En los medios solo hay retratos optimistas de la vida bajo Xi Jinping.

Periodistas chinos aseguran vivir la “era de censura total”

Alguna vez fue una de las periodistas más temidas de China, que recorría el país para poner al descubierto historias sobre brutalidad policíaca, condenas injustificadas y desastres ambientales. Pero hoy, Zhang Wenmin batalla para ser escuchada.

La Policía intimida a las fuentes de Zhang. Las autoridades cerraron sus cuentas de redes sociales. Sin poder encontrar medios noticiosos que publiquen su trabajo, vive en gran parte de sus ahorros.

“El espacio para la libertad de expresión se ha vuelto muy limitado”, dijo Zhang, de 45 años. “Ahora es peligroso decir que eres un periodista independiente”.

Los reporteros de investigación de China alguna vez brindaron voces inusitadas de rendición de cuentas y críticas en una sociedad estrictamente controlada por el Partido Comunista que gobierna al país.

Sin embargo, bajo el Presidente Xi Jinping, esos periodistas prácticamente han desaparecido, al tiempo que las autoridades han acosado y encarcelado a docenas de reporteros. La prensa china está ahora casi desprovista de reportes críticos y en su lugar está llena de retratos optimistas de la vida bajo Xi.
Los detractores lo llaman la “era de censura total”.

“Estamos casi extintos”, dijo Liu Hu, de 43 años, un reportero que estuvo detenido durante casi un año después de investigar a políticos corruptos. “No queda nadie para revelar la verdad”.

Xi ha transformado el paisaje de los medios de China, al restablecer la primacía de los medios noticiosos controlados por el partido al tiempo que silencia a voces independientes. Ha dicho que la misión de los medios noticiosos debería ser difundir “energía positiva” y “amar al partido, proteger al partido y servir al partido”.

Las medidas han dejado a China en lo que algunas veces parece ser un vacío de información. El discurso público dentro del país es extraordinariamente monolítico. En lugar de debates sobre políticas, hay llamados en la prensa a defender el sistema socialista de China.

En lugar del escrutinio de líderes e instituciones, hay himnos de alabanza a Xi y al partido.

Una lista de temas que crece velozmente está prohibida para todos salvo para los principales medios de comunicación oficiales del partido.

Q Daily, un sitio de noticias en línea, era conocido por publicar artículos sobre temas sociales, entre ellos los problemas que enfrentan los migrantes rurales en las grandes ciudades. Pero las autoridades han cerrado Q Daily en repetidas ocasiones durante el último año, incluyendo a fines de mayo. El Gobierno lo ha acusado de “realizar reportajes originales” de forma ilegal y de dañar la opinión pública.

Yang Ying, su directora editorial, dijo que el sitio había intentado apegarse a los estrictos controles del Gobierno evitando temas delicados como la política y el Ejército. Pero señaló que a menudo no estaba claro qué podría enfurecer a las autoridades.

“No hay dignidad en operar medios aquí”, dijo Yang.

Antes de que Xi asumiera el control, el periodismo chino había iniciado una especie de era dorada, con reportes sobre vacunas defectuosas y edificios mal hechos derribados por terremotos.

Pero bajo el dominio de Xi, el acoso a periodistas ha empeorado. Al menos 48 periodistas estaban en prisión en China a diciembre, más que en cualquier otro país, de acuerdo con el Comité para la Protección de Periodistas.

“Fuera de China, los periodistas son despedidos por escribir reportes falsos”, dijo Liu. “Dentro de China, son despedidos por contar la verdad”.

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