¿Por qué siguen quemando carbón a pesar de sus peligros?

24 de agosto del 2019

Aunque los científicos han dicho que reducir la quema es esencial para evitar los efectos más desastrosos del cambio climático.

¿Por qué siguen quemando carbón a pesar de sus peligros?

Durante años, la inmensa reserva de carbón virgen en el noreste de Australia fue codiciada por Adani, el gigante industrial indio.

Cuando las autoridades australianas otorgaron en junio aprobación a la compañía para que extrajera carbón de la reserva, abrieron la puerta para que Adani llevara a cabo su plan para crear una cadena de suministro de carbón que se extendiera por tres países.

El carbón de la operación australiana, conocida como el proyecto Carmichael, sería transportado a la India, donde la empresa está construyendo una nueva planta de energía de casi 2 mil millones de dólares para generar electricidad. Esa energía se vendería al vecino Bangladesh, aunque los científicos han dicho que reducir la quema de carbón es esencial para evitar los efectos más desastrosos del cambio climático.

La historia de Adani y su proyecto australiano muestra por qué el mundo sigue quemando carbón a pesar de sus peligros.

Los subsidios para las plantas de energía impulsadas por carbón casi se han triplicado en años recientes en los países pertenecientes al Grupo de los 20, de acuerdo con un estudio del Overseas Development Institute y otros dos grupos. En los países adinerados, eso ha ayudado a que el carbón se siga utilizando. En las naciones en desarrollo, significa que el carbón puede prosperar.

Gautam Adani, fundador de la compañía de 14 mil millones de dólares, dice que las críticas al uso del carbón son injustas. “India no tiene opción”, dijo en las oficinas generales de la empresa, en Ahmedabad, India.

Independientemente de que si India tiene opción respecto al carbón, el imperio de minas, buques cargueros, puertos y plantas de energía de Adani depende fuertemente de él. Y Adani ha invertido un esfuerzo enorme para asegurarse de que el carbón no desaparecerá.

Antes de que se celebrara una elección nacional en mayo, representantes de la empresa les vendieron la idea a los habitantes de las zonas rurales de Queensland, el segundo Estado más grande de Australia, que podrían beneficiarse si se abría la cuenca Galilee, la veta carbonífera que el Grupo Adani quería explotar. La empresa hizo donativos a organizaciones comunitarias, realizó contribuciones de campaña a políticos y contrató a ex asistentes políticos para que cabildearan a su favor.

Los mercados en las economías asiáticas de crecimiento vertiginoso y hambrientas de energía han convertido al carbón en una de las principales exportaciones del país. No obstante, las preocupaciones en torno al cambio climático lo han convertido en tema álgido en la política australiana.

El proyecto Carmichael se convirtió en un símbolo de esa división.

Los políticos conservadores advirtieron que dar la espalda al carbón le costaría caro a la economía australiana.

Cuando se realizó la votación el 18 de mayo, los australianos votaron a favor de mantener en el poder a la actual coalición conservadora. En cuestión de días, la mina Carmichael ganó impulso.

Primero, Queensland resolvió un caso que había acusado al puerto en Abbot Point, controlado por Adani, de vaciar cantidades excesivas de sólidos suspendidos, una categoría que incluye al carbón, alrededor de la Gran Barrera de Coral. (La empresa negó cualquier acto indebido y acordó realizar un mejor monitoreo del agua). Luego, el Estado emitió una aprobación que tenía mucho tiempo detenida en torno al destino de un pájaro amenazado.

Poco después, Queensland aprobó el plan Carmichael.

La clave al éxito de Adani en India fue diferente. Allí, ha prosperado gracias al apoyo estatal.

Con tierras del Gobierno del Estado de Gujarat, la empresa construyó el puerto privado más grande del país en la ciudad de Mundra y junto a él, la planta de energía alimentada por carbón privada más grande del País. la compañía después construyó puertos a lo largo de la costa india.

La compañía también estableció una relación cercana con Narendra Modi, quien en 2001 se convirtió en el principal funcionario electo en Gujarat y, en el 2014, Primer Ministro de India.

Cuando los precios del carbón aumentaron hace unos años, la compañía logró una inusual concesión por parte de los reguladores indios: la capacidad de cobrar a sus clientes más de lo que se había pactado originalmente. La empresa argumentó que sin la tarifa más alta, no podía operar la planta.

La Dirección de Inteligencia de Ingresos de India ha acusado a la empresa de cobrar demasiado a los contribuyentes por equipo y carbón importados. La agencia perdió su caso en un tribunal de aduanas y ahora está apelando.

Uno de los mayores impulsos para la empresa ha sido las prestaciones gubernamentales asociadas con la enorme planta de energía impulsada por carbón que se está construyendo en India, cerca de la ciudad de Godda. El carbón de la mina Carmichael podría quemarse ahí, dicen los ejecutivos de la compañía.

El terreno de la planta, adquirido por el Gobierno de un tramo de exuberantes arrozales, era el hogar de algunos de los campesinos más pobres de India. Un video de celular tomado en el momento muestra a mujeres de la localidad gritando y cayendo a los pies de un representante de la compañía, rogándole que no tomara sus tierras.

La planta de energía Godda es singular porque será construida como parte de una zona económica especial. Pero a diferencia de otras zonas así, donde las fábricas producen artículos libres de impuestos para exportación, esta generaría electricidad para exportación. Sería la única zona económica especial el País con sólo una planta de energía.

Pero esta planta no fue diseñada para dar electricidad a ni una sola aldea india. La energía generada en Godda se exportará a Bangladesh. La gente que vive cerca del sitio no recibirá la electricidad, sino sólo la contaminación.

Modi anunció el acuerdo de exportación de energía durante una visita a Bangladesh en 2015. Adani formó parte de su delegación de negocios.

Los detractores dijeron que el trato sólo pudo lograrse con apoyo del Gobierno.

“Con suficientes subsidios, cualquier cosa puede ser viable”, dijo Tim Buckley, un analista del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero. “Si no hubieran tenido un trato especial en India no habrían podido usar de manera viable el costoso carbón extraído de Australia”.

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