¿Por qué tanta cautela para componer?

10 de agosto del 2019

Las controversias por derechos de autor no son una novedad. En la mayoría de los casos se llega a un acuerdo discreto.

¿Por qué tanta cautela para componer?

Cuatro años después del juicio por derechos de autor de la canción “Blurred Lines”, que alcanzó el número uno en las listas de popularidad, en el cual se ordenó a los principales compositores, Robin Thicke y Pharrell Williams, que pagaran 5 millones de dólares por copiar el éxito de Marvin Gaye “Got to Give It Up” de la era disco, el caso sigue muy presente en la industria musical y entre los compositores independientes.

Abogados especializados en propiedad intelectual y ejecutivos de la industria musical dijeron que el caso ha contribuido a un aumento en las demandas por derechos de autor.

En septiembre, Ed Sheeran irá ante los tribunales a defender “Thinking Out Loud”, una canción ganadora del Grammy que ha sido acusada de imitar otro clásico de Gaye, “Let’s Get It On”. Hace dos años, Sheeran llegó a un acuerdo fuera de los tribunales en otra demanda.

Las repercusiones para los compositores han sido ineludibles: han afectado la división de regalías, los costos jurídicos y de seguros e incluso el proceso de composición.

Evan Bogart, quien ha escrito temas para Beyoncé y Madonna, describió el cuestionarse mucho cuando está en el estudio.

“No debería estar pensando en precedentes jurídicos cuando intento escribir un coro”, dijo Bogart.

Las controversias por derechos de autor no son una novedad. En la mayoría de los casos se llega a un acuerdo discreto, con los resultados evidentes sólo en los créditos de composición. Pero “Blurred Lines” puso en debate las reglas de la composición.

Harvey Mason Jr., un compositor, afirmó que el caso de “Blurred Lines” “perturbó a muchas personas que se dedican a escribir canciones, porque gran parte de lo que inspira a la gente creativa es el trabajo que precede”.

En el juicio sobre violación de los derechos de autor con esa canción, los administradores del patrimonio de Marvin Gaye sostuvieron que había pasajes musicales específicos que habían sido plagiados.

Los abogados de Thicke y Williams reviraron que sólo habían creado una pieza con un ritmo y estilo similares, algo que los músicos -y los abogados en derechos de autor- habían considerado juego limpio desde hace mucho tiempo.

El jurado coincidió con los herederos de Gaye y el veredicto fue ratificado tras una apelación.
Aunque el caso no resultó en cambios a la ley de derechos de autor, ha tenido un efecto claro. Más compositores se están armando con pólizas de seguro. Y hay una gran demanda por musicólogos, expertos entrenados que en ocasiones sirven como consultores en casos de derechos de autor, al tiempo que las disqueras revisan canciones nuevas para asegurar que no hagan eco de una obra pasada.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO