Los pueblos están tomando decisiones climáticas

18 de octubre del 2019

Líderes de pueblos pequeños luchan por convencer a un medio ambiente sano.

Los pueblos están tomando decisiones climáticas

El Alcalde Greg Williamson caminaba sobre las ramas muertas que crujían a su paso y pateaba la arena. Su Gobierno había sembrado árboles cerca de la costa para proteger a esta comunidad playera en el norte de Australia de los efectos del cambio climático, pero alguien los había talado, aparentemente para tener una mejor vista.

“Parece que empezaron en la playa y siguieron hacia atrás”, dijo, apuntando a los 18 árboles caídos. “Malditos idiotas —mira, aún puedes ver las marcas del serrucho.

“De lo que no se dan cuenta es que si estas dunas no están aquí, no van a tener ni casa ni vista”, dijo.
Cuando los líderes internacionales se reunieron el mes pasado en la ONU para abordar el cambio climático, y cuando millones de manifestantes jóvenes salieron a las calles, el enfoque estaba en la acción global generalizada. Pero para gran parte del mundo, la respuesta al cambio climático se parece más a las luchas de Williamson: líderes de pueblos pequeños luchando por convencer a un público escéptico sobre temas científicos complejos y decisiones costosas.

En pocos lugares es más inmediato el reto de adaptarse al cambio climático que en Australia, donde el 80 por ciento de la población vive dentro de una franja de unas docenas de kilómetros de un litoral susceptible al aumento en los niveles del mar, y donde el árido interior se cuece bajo temperaturas récord.

En gran parte, el Gobierno conservador ha desestimado los llamados a la acción en materia del cambio climático, y el Primer Ministro Scott Morrison argumentó recientemente que activistas jóvenes como Greta Thunberg causan “ansiedad innecesaria”. Pero la ausencia de un liderazgo nacional ejerce más presión sobre los Alcaldes y los ayuntamientos regionales para impulsar soluciones por sí mismos.

En Australia, ellos son los que lidian con los caminos que caen al mar, con disputas sobre los seguros de vivienda al subir los costos, y con quién pagará las medidas preventivas como barreras más altas en las marinas. Más tierra adentro, los Gobiernos locales tratan de convertirse en expertos en tecnología del monitoreo de sequías, mientras que áreas que nunca habían pensado mucho en los incendios examinan los peores escenarios.

En Mackay, el área extensa de 180 mil habitantes y 32 playas que dirige Williamson, las causas y los efectos de un planeta cada vez más caluroso van de la mano.

Durante un recorrido del área, Williamson se detuvo en un mirador en la cima de una colina donde barcos carboneros se mecían entre la Gran Barrera de Coral —que las aguas cada vez más cálidas están destruyendo lentamente— y la Playa Lamberts, donde el ayuntamiento de Mackay hace poco depositó más arena y colocó árboles tras un ciclón fuerte.

La experiencia del desastre no ha llevado a la comunidad a rechazar el carbón —la minería es el impulsor económico del área— pero ha agregado nuevas exigencias de conocimiento científico.

En los últimos dos años en Queensland, un Estado casi tan grande como México, hubo 11 eventos climáticos clasificados como graves, de acuerdo con la Autoridad de Reconstrucción de Queensland.
Antes de la elección de Williamson en el 2016, el Ayuntamiento en gran parte actuaba solo.

El Departamento de Parques y Jardines eliminó las plantas invasoras en la costa, hizo más espesa la vegetación y colocó bardas y senderos para controlar el tráfico peatonal. La reacción negativa fue severa. Con árboles jóvenes bloqueando la vista de muchos propietarios de viviendas, hubo una misteriosa tala de árboles noche tras noche.

Williamson dijo que el Ayuntamiento no tenía opción más que seguir una política que niega beneficios a los taladores y otros que interfieren, y combina la educación con la vergüenza y un llamado a la solidaridad. En el área que ahora brinda vistas abiertas al mar, el ayuntamiento sembrará dos veces más árboles de los que fueron talados e instalará un anuncio panorámico grande.“La vegetación endémica brinda protección a largo plazo a nuestras costas y comunidades”, dirá el anuncio. “Ayúdanos”.

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