¿Quién quiere que Joe Biden sea Presidente de EE.UU.?

28 de mayo del 2019

El candidato más cercano al elector promedio se llevará la mayor porción.

¿Quién quiere que Joe Biden sea Presidente de EE.UU.?

¿El requisito más importante para el nominado presidencial del Partido Demócrata? Elegibilidad. Importa más, escuchamos constantemente, que nominar a un candidato que tenga buenas políticas. Importa más que nominar a un candidato con un historial de aprobar legislaciones progresistas.

Sin duda importa más que nominar a una candidata que podría ser la primera mujer Presidenta.

Por desgracia, muy poca gente que dice darle prioridad a la elegibilidad parece entender lo que significa “elegibilidad”.

Un ejemplo: en una contienda con casi dos docenas de candidatos, ninguna respuesta a la elegibilidad se ofrece con mayor regularidad y convicción que “Joe Biden”.

La elegibilidad de Biden

Biden, cuya campaña inició oficialmente el 18 de mayo en Filadelfia, es el tipo de individuo que uno podría ver sentado detrás de un gran escritorio, actuando como un sabio custodio de nuestra democracia sin presentar ninguna amenaza de hacer muchos cambios.

Es originario de una de esas ciudades industriales vistas con fetichismo por muchos expertos, gente que cree que el elector imaginario de raza blanca y clase obrera que va a entregarle la Casa Blanca a los demócratas quiere a Joe Biden, que es lo que, a su vez, hace que Joe Biden sea elegible.

Es cierto que Biden aventaja en las encuestas a otros demócratas en la contienda por un gran margen, incluyendo entre mujeres y electores de color. En este momento de la contienda, sin embargo, las encuestas reflejan el reconocimiento de nombre más que cualquier otra cosa; los dos candidatos principales para el 2020, Biden y Bernie Sanders, son reconocidos por el 98 por ciento de los electores de las primarias del Partido Demócrata en Estados Unidos.

En este punto, en el período previo al 2016, Jeb Bush, Marco Rubio y Scott Walker eran los candidatos principales a la nominación republicana.

El argumento que presenta la gente a favor de la elegibilidad de Biden no es que algún grupo de personas esté particularmente entusiasmado con él, sino que representa la mejor oportunidad de hacer que electores independientes y quizás incluso algunos republicanos moderados cambien de bando y voten por un demócrata; representantes de la izquierda poco entusiastas, no obstante, votarán por él porque esto es una emergencia y Donald Trump es muchísimo peor.

Política, pura y dura

Es un concepto básico de política: el candidato más cercano al elector promedio se llevará la mayor porción.

Pero ser elegido no se trata de atraer al insulso promedio. Se trata de atraer a la gente que de hecho se siente motivada a acudir a las urnas y votar.

El Partido Demócrata del 2019 no se parece mucho a Joe Biden. Mujeres, electores afroamericanos, latinos y asiáticos son mucho más propensos a decir que apoyan a candidatos demócratas que a republicanos. Los electores de raza blanca, los hombres y sobre todo los hombres de raza blanca, por lo general apoyan a los republicanos.

Las estadísticas sobre quién vota por los demócratas también sugieren que el Partido Demócrata es más diverso que los expertos que deciden quién es elegible.

Esas suposiciones sobre elegibilidad reflejan prejuicios arraigados más que ciencia política y tienen un dejo de arrogancia además. Se piensa que un candidato elegible tiene que ser auténtico y atractivo en términos amplios. Pero la autenticidad misma es codificada como algo masculino de raza blanca cuando es definida por hombres blancos.

Pero casi un tercio de los hombres blancos sin título universitario dicen haber votado por un demócrata en las elecciones de medio término del 2018.

Y los demócratas de ningún modo necesitan a una mayoría de estos hombres para ganar.

El voto de las mujeres es determinante

Las mujeres votan en cantidades más grandes que los hombres; los electores con título universitario y de posgrado votan en mayores proporciones que aquellos que no los tienen. Estos grupos con alta participación en las elecciones son los mismos que muestran tendencia demócrata. Si están motivados a salir a votar, un demócrata terminará en la Casa Blanca.

También hay poca evidencia de que la mayoría de los electores elijan a un candidato con base en políticas y que un candidato moderado que presentó temas de discusión de campaña para atraer a un sector amplio de electores se desempeñaría mejor que uno visionario. Pero a los demócratas les iría mejor si toman en cuenta qué llevará a los electores a las urnas. La derrota de Hillary Clinton puede ser explicada por muchos factores, pero sin duda, uno fue la apatía: la certeza de que tenía la elección asegurada probablemente redujo la afluencia a las urnas.

Desde la elección de Donald Trump en el 2016, ninguna fuerza ha sido más grande que las mujeres.

Desde la Marcha de las Mujeres, pasando por el movimiento #MeToo para llegar con fuerza absoluta a la oleada de mujeres en las elecciones de medio término del 2018, ellas han sido el electorado más vibrante en el Estados Unidos de Trump. Dentro de ese grupo, son las mujeres de color quienes son la columna vertebral del Partido Demócrata.

Es desconcertante, entonces, saber todo esto y concluir que el candidato más elegible es Joe Biden, un hombre blanco de edad avanzada, estrechamente asociado con el acoso sexual y el racismo.

Un hombre demócrata blanco no ha ganado la Casa Blanca en más de 20 años.

Pese a esto, mucha gente ha concluido que Joe Biden es el más elegible del grupo. Esa conclusión de hecho nos dice mucho sobre cómo asumimos que se ven los custodios legítimos del poder. Pero eso no nos dice gran cosa sobre quién puede ganar realmente en el 2020.

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