Una represa china amenaza el sustento de una aldea

1 de noviembre del 2019

“Tengo que mudarme porque me dijeron que me mudara”, dijo una residente.

Una represa china amenaza el sustento de una aldea

Cuando los chinos llegaron a la aldea de Lat Thahae, ubicada en una lodosa curva de un afluente del Río Mekong, garabatearon un carácter chino en las paredes de casas, escuelas y templos budistas.

Nadie en esta aislada aldea en el norte de Laos sabía leer lo que decía. Pero el carácter significa “demoler”: el destino de cientos de comunidades a lo largo del gran río de Asia reducido a una sola palabra extranjera.

See, una residente de Lat Thahae que usa un solo nombre, dijo que no estaba satisfecha con la oferta de Sinohydro Corporation, la mayor constructora china de presas en el extranjero, de construirle una choza de bambú a kilómetros de distancia.

“Tengo que mudarme porque me dijeron que me mudara”, dijo. “Nuestra vida en el río se acabó”.
El Río Mekong y sus afluentes están siendo transformados por el poder de desarrollo de potencias extranjeras como China. Once presas están propuestas para la parte baja del Mekong, junto con al menos 300 más en afluentes navegables.

Para los gobiernos de la región, se supone que las presas traerán salvación económica. Las autoridades y compañías chinas esperan que construir nuevas presas y la infraestructura acompañante compense la disminución del crecimiento en su País y proporcione a los países un modelo para salir de la pobreza.

A medida que los planes para hacer presas en el bajo Mekong cobraban fuerza a principios de la década del 2000, la Comisión del Río Mekong pronosticó que sus cuatro miembros —Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam— cosecharían 30 mil millones de dólares en beneficios.

Pero años después, una reevaluación de la misma comisión produjo un pronóstico muy diferente: las economías del bajo Mekong perderán 7 mil millones de dólares si se continúa con los planeados proyectos de energía hidráulica.

Un estudio de la Comisión encontró que si todas las presas planeadas para el Mekong siguieran adelante, el 97 por ciento del sedimento que alguna vez fluía a la desembocadura del río podría quedar bloqueado para el 2040, privando a la tierra de los nutrientes necesarios para la agricultura.

La construcción de presas en el Mekong llega cuando los megaproyectos de infraestructura están a la baja a nivel mundial. Los científicos en Occidente ahora consideran que la energía solar y la eólica son fuentes más sustentables.

Los científicos también se muestran dudosos de que la región pueda consumir toda la energía que Laos espera generar. El País nunca necesitará toda esa energía, y la vecina Tailandia ya tiene un exceso de energía.

Una sola presa en el Mekong propuesta para Camboya, la Sambor, podría producir más electricidad que toda la que Camboya consume actualmente.

Pero una presa en Sambor podría “literalmente acabar con el Río Mekong y devastar la economía de Camboya”, de acuerdo con un reporte encargado por el Gobierno camboyano y realizado por el Natural Heritage Institute, un organismo vigilante estadounidense.

El 60 por ciento del sedimento necesario para nutrir los arrozales de Vietnam en el Delta del Mekong podría ser bloqueado por la Sambor, advirtió el informe, y “crearía una barrera total a los peces migratorios”.

La presa más grande en Camboya a la fecha es la Sesan Baja 2 de 800 millones de dólares, en un afluente del Mekong. Sus turbinas de construcción china empezaron a funcionar en diciembre del año pasado, inundando cinco aldeas mientras se llenaba el embalse.

Los aldeanos del pueblo inundado de Srekor han sido reubicados, pero sus nuevos hogares están lejos del río que fue su sustento. Hay una preparatoria sin maestros y una clínica sin doctores. La electricidad es cara, lo que molesta a los habitantes en vista de que fueron desalojados para un proyecto de electricidad. No hay agua potable disponible.

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