Seguridad nacional amenaza el comercio global

23 de julio del 2019

Los países comenzaron a establecer reglas para el comercio global a raíz de la Segunda Guerra Mundial.

Seguridad nacional amenaza el comercio global

En junio, ante un público de líderes mundiales, el Primer Ministro Shinzo Abe de Japón defendió el orden comercial global.

“Una economía libre y abierta es la base de la paz y la prosperidad globales”, dijo a líderes de las naciones del Grupo de los 20 en Osaka, Japón.

Dos días después, Abe se convirtió en el líder mundial más reciente que propina un golpe contra el libre comercio, cuando tomó medidas para limitar el acceso de Corea del Sur a químicos japoneses que son esenciales para su industria de artículos electrónicos, al citar preocupaciones de seguridad nacional como justificación para cesar el comercio.

Esos argumentos erosionan las reglas globales establecidas desde hace mucho tiempo y cuyo objetivo es evitar que las disputas comerciales se salgan de control.

“Si esto se usa con demasiada frecuencia, hay un verdadero potencial para destruir de forma absoluta todo el sistema comercial internacional”, dijo Bryan Mercurio, un experto en derecho comercial internacional en la Universidad China de Hong Kong. “Si no uno, dos o tres sino 10 o 15 países deciden que van a tomar medidas, medidas realmente unilaterales, con base en alguna excepción mal definida de seguridad nacional, eso devalúa las reglas”.

Los países comenzaron a establecer reglas para el comercio global a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Pero forjaron excepciones, incluyendo en el caso de restricciones impuestas en nombre de la seguridad nacional.

Los gobiernos han sido reacios a usar esa excepción debido a que la idea de “seguridad nacional” está abierta a amplia interpretación. Ahora, más países la están citando.

El Presidente Donald J. Trump ha mezclado prioridades económicas y de seguridad nacional al tiempo que ha incrementado sus ataques contra socios comerciales, lo que le permitió etiquetar a los autos europeos y japoneses como riesgos de seguridad nacional. También ha usado la amenaza de aranceles para obligar a México a intensificar su postura contra la inmigración ilegal hacia Estados Unidos. Rusia citó la seguridad nacional cuando impuso restricciones de tránsito de entrada y salida a Ucrania. El año pasado, Arabia Saudita, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos también citaron la seguridad nacional para justificar un bloqueo contra Qatar.

Aunque al menos uno de los químicos podría usarse para producir armas, los funcionarios surcoreanos acusan a Japón de limitar los suministros por una razón no relacionada: desacuerdos sobre la colonización japonesa de la Península de Corea en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial.

El tema, latente desde hace mucho tiempo, cobró nueva vida después de que la Suprema Corte de Corea del Sur ordenó que una compañía japonesa indemnizara a un hombre que había sido obligado a trabajar en una de sus plantas acereras durante la guerra. Cuando la compañía se negó, la Corte ordenó confiscar algunos de sus activos surcoreanos.

Los límites a la exportación parecen calculados para obligar a que los grandes fabricantes de chips surcoreanos, como Samsung Electronics, presionen a Moon Jae-in, el Presidente de Corea del Sur, para que resuelva los reclamos. Corea del Sur ha desafiado la acción ante la Organización Mundial del Comercio.

El impacto principal será sobre la producción de productos de alta tecnología como chips avanzados que no son para memoria y pantallas flexibles que no se producen aún a gran escala, dijo Sanjeev Rana, analista en la firma de corretaje CLSA.

De todos modos, dijo, hay preocupación generalizada sobre las posibles consecuencias.

“La gente pregunta, ‘¿es esto en realidad algo aislado?’”, dijo Rana. “¿O es el inicio de algo más grande?’”.

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