Gran Barrera de Coral sería vulnerable al cambio climático

6 de agosto del 2019

Perturba uno de los hábitats más valiosos de la Tierra.

Gran Barrera de Coral sería vulnerable al cambio climático

Durante milenios, los ecosistemas han soportado incendios, inundaciones, olas de calor, sequías e incluso enfermedades al adaptar y reconstruir sus comunidades biodiversas.

Sin embargo, una nueva investigación arroja que hay un límite a lo que pueden soportar incluso los lugares más grandes y resistentes, y el cambio climático está poniendo a prueba ese límite al perturbar uno de los hábitats más valiosos de la Tierra: la Gran Barrera de Coral.

El estudio, publicado este mes en la revista Nature por investigadores del Centro ARC de Excelencia para Estudios de Arrecifes de Coral, en Australia, monitoreó la muerte y el nacimiento de los corales tras olas de calor marinas que causaron la decoloración masiva de la Gran Barrera de Coral en el 2016 y 2017.

No sólo murieron muchos corales adultos, sino que los investigadores observaron por primera vez un declive considerable en los corales nuevos estableciéndose en el arrecife, poniendo en peligro su capacidad para recuperarse.

“Pensábamos que la Gran Barrera era demasiado grande para tornarse fallida, pero no lo es”, dijo Andrew Baird, uno de los autores del estudio.

Desde 1998, la Gran Barrera de Coral, que cubre 344 mil kilómetros cuadrados, ha sufrido cuatro episodios de decoloración masiva, dos de ellos de manera consecutiva en el 2016 y 2017. Las poblaciones de coral pueden recuperarse de un episodio de decoloración, pero necesitan hasta una década para lograrlo.

Si continúan las emisiones de carbono elevadas, el blanqueamiento ocurrirá dos veces cada década a partir del 2035 y cada año del 2044 en adelante, de acuerdo con los modelos climáticos de la Unesco.

“No es demasiado tarde para actuar, pero se nos acaba el tiempo”, dijo Baird, y agregó que si no se toman medidas drásticas, los arrecifes “cambiarán fundamentalmente”.

El asentamiento de corales bebés en el arrecife disminuyó un 89 por ciento el año pasado, halló el estudio. El coral que sufrió la mayor merma en nuevos organismos, en un 93 por ciento, fue un tipo llamado Acropora, que constituye la mayor parte del hábitat de arrecife que alberga a miles de otras especies, entre ellas la trucha de coral, el pez payaso y el pez ballesta.

Sin embargo, los corales que sí logran sobrevivir al trauma son más resistentes a los periodos de calor extremo, arrojó un estudio realizado por Baird y sus colegas el año pasado. Los científicos han intentado criar las formas más resistentes del coral con la esperanza de poder usarlas para repoblar el arrecife.
Russ Babcock, científico en una agencia gubernamental australiana, dijo que el estudio, en el cual no participó, había confirmado los peores temores de muchos científicos.

“Todos los ecosistemas tienen algunas cosas en común y una de ellas es la habilidad para recuperarse”, dijo. “No habrá una salida fácil”.

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