Solo los ricos sobrevivirían al fin del mundo

3 de octubre del 2019

“El miedo vende mejor que el sexo”, dijo profesor de Antropología de la Universidad de Kansas.

Solo los ricos sobrevivirían al fin del mundo

En su propaganda para potenciales compradores, Larry Hall presume los techos altos y las espaciosas salas de su condominio. También está la piscina, los saunas y la sala de cine. Pero lo que en verdad distingue al desarrollo inmobiliario es su capacidad para sobrevivir al apocalípsis.

Hall ha transformado una antigua bóveda de misiles nucleares en un condominio de lujo construido en 15 pisos bajo la corteza terrestre. Él es un líder entre un nuevo grupo de desarrolladores inmobiliarios que están enfocando sus inversiones en las praderas centrales y las faldas occidentales de Estados Unidos: los capitalistas del fin del mundo.

Durante generaciones, los estadounidenses se prepararon para el posible colapso de la sociedad. Construyeron refugios nucleares durante la Guerra Fría y escondites con suministros en los sótanos antes del error informático del año 2000.

No obstante, en años recientes la preparación personalizada para los desastres se ha vuelto un negocio multimillonario, propiciado por una serie casi interminable de amenazas desde el cambio climático hasta el terrorismo.

Los desarrolladores de búnkeres ven en los terrenos del interior estadounidense como un sitio excelente para construir.

Durante la Guerra Fría, las fuerzas armadas gastaron miles de millones de dólares en la construcción de ojivas nucleares y las escondieron en guaridas subterráneas en todo el país, a menudo en Kansas, Nebraska, Oklahoma y Nuevo México. E

stos escondites, vaciados de sus bombas, ahora están a la venta y emprendedores los están comprando y transformando las propiedades.

Los 12 apartamentos del Survival Condo de Hall, tienen precios que van desde 1.3 millones de dólares. Cuando comenzó a venderlos, alrededor del 2011, todos se vendieron en cuestión de meses, dijo. Para Hall esto es un llamado, no solo un negocio. “Estoy salvando vidas”, afirmó.

Sin embargo, John W. Hoopes, profesor de Antropología de la Universidad de Kansas acusó a los inversionistas del fin del mundo de vender una “fantasía hipermasculina” de que el peligro está cerca y sólo unos pocos elegidos podrán salvar a sus familias si están preparados.

“El miedo vende mejor que el sexo”, señaló el académico.

Survival Condo cobra cuotas mensuales de mantenimiento de 2 mil 600 dólares. Los visitantes entran a través de un domo de concreto; abajo se encuentran los apartamentos con pantallas digitales como ventanas; alberca; un parque para perros; un depósito de armas y almacén para comida. Hall ha equipado el edificio con cinco filtros de aire, perforó un pozo que depende del acuífero local e instaló generadores diésel, una turbina eólica y un banco de baterías, todo para tener energía de respaldo.

Hall ha comprado una segunda bóveda en Kansas. La construcción en el nuevo búnker, que es tres veces más grande que el primero, ahora ocupa la mayor parte de su tiempo. Hay mucho por hacer, dijo, y el fin del mundo podría llegar en cualquier momento.

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