Surcoreanos indignados por privilegios de políticos

1 de noviembre del 2019

El escándalo ha estallado hasta convertirse en la mayor humillación de la Presidencia de Moon

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La mayor crisis política para el Presidente sudcoreano Moon Jae-in —semanas de grandes manifestaciones que han manchado su imagen y forzado la renuncia de su Ministro de Justicia— inició con un reporte poco conocido de investigación médica.

El estudio, publicado en el 2009, listaba como su autora principal a la hija de un catedrático, Cho Kuk, quien se convirtió en Ministro de Justicia de Moon. Pero en agosto, un periódico encontró que el logro de la hija llegó tras unas prácticas profesionales de sólo dos semanas con un equipo mientras aún cursaba la preparatoria.

La revelación enfureció a los estudiantes sudcoreanos, quienes lo vieron como la única prueba que necesitaban para exigir el despido de Cho, y aseguraron que la promesa de Moon de crear “un mundo sin privilegios” era una mentira.

El escándalo ha estallado hasta convertirse en la mayor humillación de la Presidencia de Moon al tiempo que ha batallado con una economía debilitada y la falta de oportunidades para muchos jóvenes.

En particular, ha avivado indignación respecto a los hijos “nacidos en cuna de oro” de la élite, quienes ingresan fácilmente a universidades de prestigio y obtienen buenos empleos, dejando a sus compatriotas de bajos ingresos luchando en la economía golpeada de Corea del Sur.

La historia de la inverosímil hazaña académica de la hija del Ministro de Justicia cristalizó ese resentimiento.

Cho era un catedrático célebre en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Seúl antes de que Moon lo nombrara Secretario Presidencial el año pasado, ascendiéndolo a Ministro de Justicia en agosto de este año.

Los estudiantes sospechaban que la influencia de Cho ayudó a su hija, Cho Min, a ser nombrada la autora principal del ensayo de investigación, y que el estudio la ayudó a ser admitida a la prestigiosa Universidad de Corea, en Seúl, en el 2010. El ensayo fue retractado en septiembre.

La esposa de Cho Kuk, una profesora, ya está siendo enjuiciada bajo acusaciones de falsificar un certificado de reconocimiento del presidente de su universidad para ayudar a que su hija fuera admitida a la Facultad de Medicina en el 2015. Tras su ingreso a la facultad, la hija de Cho recibió becas durante el curso de seis semestres, aunque no logró obtener calificaciones excelentes.

Las revelaciones han cimbrado a un País que apenas hace dos años y medio vio la destitución de Park Geun-hye, la enemiga conservadora de Moon, en un escándalo que estalló a raíz de favoritismo académico a la hija de una amistad cercana de Park.

Cuando Moon llegó a la Presidencia el siguiente año, su promesa central fue crear un campo de juego parejo para todos los coreanos. La confianza de los sudcoreanos en la educación como un gran nivelador se ha disipado con los escándalos en años recientes, a medida que han visto a los ricos y poderosos amañar el sistema de admisiones universitarias del País para favorecer a sus propios hijos.

“Los millennials sudcoreanos consideran la imparcialidad como el valor más importante —una actitud que las generaciones de mayor edad no han logrado entender”, dijo Ahn Byong-jin, politólogo en la Universidad de Kyung Hee, en Seúl.

Al tiempo que se ha desacelerado la economía, se han vuelto más sensibles a las “reglas justas del juego”, manifestó Ahn.

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