¿Talento o disciplina? La variable en atletas mundiales

28 de septiembre del 2019

Todos los caminos involucran una intersección de apoyo familiar e intervalos frecuentes.

¿Talento o disciplina? La variable en atletas mundiales

¿Hay una sola forma correcta de criar y preparar a un corredor joven?

De acuerdo con un nuevo e íntimo estudio de caso de las vidas, la formación y el entrenamiento de Henrik, Filip y Jakob Ingebrigtsen —tres corredores de distancia media de clase mundial y hermanos de Noruega— los atletas jóvenes pueden seguir rutas variables al éxito en las carreras a pie. Pero todos los caminos involucran una intersección de apoyo familiar e intervalos frecuentes.

El estudio de caso, basado principalmente en observación personal y entrevistas, despierta interrogantes sobre los roles de la naturaleza y la crianza en la formación de un atleta. Surgen preguntas sobre si el desempeño depende más de la habilidad o la práctica, y si puede ser alguna vez demasiado pronto o tarde para empezar a practicar un deporte.

El ejemplo de los Ingebrigtsen puede ser instructivo. Los tres ganaron secuencialmente campeonatos europeos en los mil 500 metros y, entre ellos, poseen todos los records noruegos de su grupo de edad en los mil 500 metros, así como muchos de los récords en los 800 y los 5 mil metros.

El mayor de los tres, Henrik, hoy de 28 años, ganó el título europeo de los mil 500 metros por primera vez en el 2012. Seis años después, Jakob, que tiene 19 años, ganó las carreras de los mil 500 y los 5 mil metros en los campeonatos europeos y, en julio, estableció un nuevo récord nacional en los 5 mil metros.

Entre esos logros, Filip, de 26 años, se llevó el título europeo de los mil 500 metros en el 2016 y aún posee el récord noruego en esa distancia.

Este éxito atrajo la atención de Leif Inge Tjelta, profesor de ciencia deportiva en la Universidad de Stavanger, en Noruega, que ha estudiado y trabajado con corredores de fondo. Hace unos siete años, Tjelta empezó a asistir y a tomar apuntes en las sesiones de entrenamiento de los Ingebrigtsen. El padre de los hermanos, Gjert, ha entrenado a sus hijos en el curso de sus trayectorias deportivas.

Para el nuevo estudio, publicado recientemente en la revista International Journal of Sports Science and Coaching, Tjelta se propuso analizar qué respecto a los Ingebrigtsen y sus vidas y entrenamiento podría ser más significativo para su cosecha de medallas.

Quizá lo más obvio, señaló, es que los Ingebrigtsen entrenaron con un kilometraje relativamente ligero en su adolescencia.

Si bien algunos corredores adolescentes de élite aspiran a completar 145 kilómetros o más por semana, los chicos Ingebrigtsen corrían unos 80 kilómetros por semana antes de cumplir 16 años y, bajo la dirección de su padre, gradualmente incrementaron ese número en el curso de los siguientes años, hasta nivelarse en unos 160 kilómetros por semana al cumplir los 18 años.

Poca de esta distancia involucraba intervalos cuando los corredores eran chicos, señaló Tjelta.

Antes de cumplir los 16 años, sus carreras de entrenamiento eran largas y continuas. Luego su padre empezó a intercalar sesiones de intervalos, la mayoría involucrando intensas rachas de velocidad a alrededor del ritmo al cual los jóvenes correrían una prueba de 10 mil metros.

Este ritmo es un poco más lento que al que muchos corredores de élite completan la mayoría de sus intervalos, que podrían ser más cercanos a su tiempo de, por ejemplo, los 3 mil o mil 500 metros.
Los dos chicos mayores entremezclaban sus carreras con el futbol competitivo y pruebas de esquí a campo traviesa de élite.

Los aspectos interpersonales de su entrenamiento también eran importantes. Los hermanos entrenaban juntos desde que Jakob tenía unos 12 años, alternativamente presionándose y alentándose entre sí, explicaron a Tjelta.

Considerado en conjunto, dijo Tjelta, esta evidencia anecdótica sugiere que el éxito puede involucrar aumentar lentamente la distancia, al tiempo que se retrasa el entrenamiento intenso a intervalos hasta después. Los atletas jóvenes también pueden consolarse al saber que el éxito puede llegar jugando múltiples deportes en su adolescencia, o especializándose en un solo deporte.

Los hermanos “han tenido mucha suerte con sus genes”, aseveró Tjelta. “Pero los genes tuvieron que combinarse con los otros factores”.

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