Un desastre en Uruguay llamado Trump Tower Punta del Este

23 de junio del 2019

Y al menos otros siete proyectos anunciados en otros seis países nunca despegaron.

Un desastre en Uruguay llamado Trump Tower Punta del Este

Se supone que sería uno de los proyectos de desarrollo más ambiciosos de la Organización Trump: una torre de lujo frente al mar de 156 condominios y 25 pisos en un poblado playero uruguayo, con todo y cancha techada de tenis, albercas y un helipuerto en la azotea.

En lugar de ello, Trump Tower Punta del Este se ha convertido en una debacle.

La construcción está retrasada. La agencia inmobiliaria con sede en Miami que está a cargo de la venta de los condominios ha demandado al desarrollador local. Los compradores están vendiendo sus unidades. Los trabajadores involucrados en el proyecto dicen no saber si quedará terminada.

Los problemas en Uruguay son un microcosmos de los retos que enfrenta la empresa del Presidente Donald J. Trump a medida que se juega su futuro en proyectos fuera de Estados Unidos.

Un proyecto de hotel en México fue abandonado entre demandas. Una torre en Azerbayán sigue sin abrir. Al menos otros siete proyectos anunciados en otros seis países nunca despegaron.

Punta del Este es un destino de juerga seria frecuentado por celebridades, gente que lava dinero y evasores fiscales, y sus aguas están llenas de yates.

La Organización Trump develó el trato Punta del Este en el 2012, afirmando que la torre quedaría terminada para el 2016. Ahora se perfila para concluirse en el 2020.

La construcción del inmueble se pagaría con dinero recaudado de la venta de los condominios, algunos con precios superiores a los 2 millones de dólares. YY Development Group, el desarrollador, confiaba en la marca Trump para publicitar el proyecto.
Entonces comenzaron los problemas.

YY usó el terreno del proyecto como garantía para gestionar al menos dos préstamos, incluyendo uno por 5 millones de dólares. Cuando los propietarios se enteraron de que las finanzas de los desarrolladores eran precarias, cancelaron sus contratos.

Luego estalló una disputa con el gestor inmobiliario contratado para vender las unidades. Este demandó a YY por 3.3 millones de dólares por daños y comisiones presuntamente no pagadas. La demanda podría evitar que se vendan más unidades.

En enero, Eric Trump, hijo del Presidente, dijo que alrededor del 82 por ciento de las unidades en la torre había sido vendida. Pero sólo se recaudó la mitad del dinero esperado, dejando al proyecto en apuros financieros, de acuerdo con una persona enterada.

Mientras que la estructura de concreto del rascacielos quedó casi terminada en el 2017, el trabajo restante avanza con lentitud. Un solo electricista está a cargo de todo el trabajo eléctrico y una de las albercas planeadas sigue siendo un agujero sin terminar.

Un logo Trump en la fachada comienza a oxidarse.

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