Patrimonio de la Humanidad en grave peligro ambiental

18 de agosto del 2019

El derrame de combustible de un barco es el causante de este desastre en isla de Polinesia.

Patrimonio de la Humanidad en grave peligro ambiental

En la Isla de Rennell, un puntito silvestre y azotado por el viento en el Océano Pacífico, el agua es el punto de unión para todo, desde su selva tropical hasta sus acantilados de piedra caliza.

Es el elemento vital de la empobrecida población de la isla, una fuente de ingreso y sustento. Pero un derrame de cientos de toneladas de combustóleo pesado vertido por un buque de carga ha contaminado ahora el agua frente a su costa sur. Y a los residentes no les queda más opción que seguir alimentándose de ella.

“Nos dijeron que hay veneno en el mar”, dijo William Teikagei, de 60 años, quien vive en una choza que construyó en la playa. “Pero no tenemos dinero, así que seguimos pescando”.

Un desastre ambiental se lleva a cabo en Rennell, un atolón de coral 3 mil 200 kilómetros al noreste de Australia que es hogar de un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad con un inmenso lago rodeado de un denso bosque.

Comenzó hace alrededor de tres meses, cuando un buque que transportaba mineral de metal con destino a China chocó con un arrecife durante una de las violentas tormentas que azotan con frecuencia a esta isla de menos de 2 mil habitantes.

La embarcación está fugando combustible, que mancha las playas de arena blanca y pone en peligro a un delicado ecosistema marino.

La población polinesia de Rennell no tiene servicio de teléfono, televisión o radio. La atención médica está a un vuelo de distancia en Honiara, capital de las Islas Salomón. Los isleños no tienen vehículos de trabajo y el campo aéreo es poco más que un prado cubierto de hierba junto a un camino de terracería.

El barco encallado transportaba bauxita, un mineral usado para elaborar aluminio. La extracción de bauxita en la parte oeste de Rennell se ha visto ensombrecida por acusaciones de corrupción desenfrenada, engaños a dueños de terrenos y violaciones de regulación.

Las Islas Salomón, una nación de cientos de islas en el Pacífico Occidental, es una de las más pobres en el planeta, con un Parlamento inestable que cambia de manos con frecuencia. Rennell, el atolón de coral elevado más grande del mundo, es la más aislada entre sus islas.

La extracción de bauxita inició en el 2014. Todo el mineral que sale de Rennell se destina a China, el productor de aluminio más grande del mundo. La explotación forestal china también amenaza con aniquilar las selvas tropicales del País.

En marzo, Rick Hou, el Primer Ministro de las Islas Salomón, dijo que el País básicamente no se beneficiaba de la operación de minería en Rennell, que fue aprobada bajo una Administración anterior.

El operador es una compañía indonesia, Bintan Mining, cuyos directores son de China y Hong Kong. Hou anunció una investigación sobre cómo se emitió el arrendamiento para la extracción. Dijo que el derrame petrolero —que se calcula en 300 toneladas— había causado un daño irreversible.

El buque de 213 metros de eslora, el Solomon Trader, con insignia de Hong Kong, encalló el 5 de febrero. Las autoridades declararon que el petróleo se había extendido a lo largo de aproximadamente 5 kilómetros de litoral.

Trabajadores y pobladores recorren la costa retirando el combustible.
“¿Acaso tenemos opción?”, dijo Ribeka Tago, una residente, cuando se le preguntó por qué ayudaba. “Estamos preocupados.

“Es tóxico en el mar”, añadió.

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