Uber se alojó en el cerebro de las ciudades

20 de agosto del 2019

Desde el 2015, Uber ha firmado más de 20 tratos, incluyendo sistemas público.

Uber se alojó en el cerebro de las ciudades

Cuando Julia Ellis llega a una estación de tren en un suburbio de Denver para ir al trabajo, utiliza su app de Uber para comprar un boleto del sistema de transporte público de Denver.

Ellis, de 54 años, dijo que había usado Uber para obtener sus boletos de tren desde que la compañía lanzó la función esta primavera. También toma seguido un Uber a la estación.

“Haces dos clics y estás allí”, comentó Ellis, sobre cómo Uber y el sistema de tren de Denver habían cambiado su traslado diario a la oficina.

Al tiempo que la compañía busca nuevo crecimiento, ha hecho equipo con ciudades y agencias de transporte en Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia para ofrecer boletos, para trasladar a personas discapacitadas o a veces para sustituir por completo el sistema de transporte público.

Desde el 2015, Uber ha firmado más de 20 tratos de transporte. El esfuerzo está siendo impulsado por Dara Khosrowshahi, el director general de la compañía, quien imagina a Uber como la única parada para traslados en auto, bicicleta, scooter, autobús o tren.

Uber se ha publicitado a sí misma como capaz de ofrecer traslados más baratos y flexibles, especialmente en sitios donde escasea el transporte público. Pero combinar los traslados privados con sus propios servicios ha dejado incómodos a algunos funcionarios municipales.

“Hay verdaderas dudas respecto a formar colaboraciones que podrían terminar por hacer que los usuarios se alejen del transporte público”, dijo Adie Tomer, del Instituto Brookings, en Washington, quien estudia el uso de infraestructura.

Lyft también ha incursionado en el transporte público. Empezó a ofrecer traslados gratuitos a una estación de tren en un suburbio de Denver en el 2016. Ahora tiene 50 acuerdos en Estados Unidos, incluyendo una mancuerna con el Metro de Los Ángeles, en la que usuarios de traslados compartidos de Lyft pueden obtener créditos gratis para tomar transporte público.

Las colaboraciones de Uber con el transporte público varían según el lugar. Pero en la mayoría de los tratos, las ciudades echan mano de la red de conductores de la compañía para brindar traslados en zonas que no tienen rutas de autobús confiables. Las ciudades a menudo subsidian los traslados para que los pasajeros paguen el equivalente a una tarifa de autobús en vez de una tarifa típica de Uber. La compañía por lo general percibe un subsidio de la agencia de transporte, una tarifa del pasajero o ambas cosas.

En Denver, la mancuerna se centra en la venta de boletos más que en los traslados en auto. A través de la app de Uber, la gente tiene una nueva forma de comprar boletos y obtener información sobre los horarios de tren y autobús.

Uber no percibe dinero de la venta de boletos, pero se beneficia cuando los compradores de boletos, como Ellis, se mantienen en la app para reservar un traslado de la estación de tren a su destino.

Un lugar que ha utilizado a Uber como una alternativa al transporte público es Innisfil, Ontario.
En el 2017, un consultor dijo a Innisfil, con más de 37 mil habitantes, que iniciar una ruta de autobús que cubría sólo 5 por ciento de su geografía y ofrecía 16 mil traslados al año costaría en subsidios unos 26 dólares por traslado.

Uber ofreció a Innisfil traslados más baratos que podían llegar a muchos lugares, en vez de seguir una ruta fija. La compañía ahora ofrece traslados compartidos en auto a residentes en vez de un sistema de autobús. Innisfil paga a Uber unos 7 dólares por usuario.

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