¿Un Antílope Tibetano en Bordeaux? ¡Mon Dieu!

26 de junio del 2019

Es mercadotecnia, no tiene nada que ver con la cultura tradicional china.

¿Un Antílope Tibetano en Bordeaux? ¡Mon Dieu!

El “Conejo Imperial” se asoma desde el anuncio del viñedo, entre las palabras “Gran Vino de Bordeaux”.

Pero no hay conejos en este viñedo, como tampoco hay un “Antílope Tibetano” en un viñedo a poca distancia de allí.

Eso no ha evitado que el dueño chino en una de las regiones vinícolas más afamadas de Francia bautice sus recién adquiridas casas vinícolas en su honor, para cierta consternación entre los franceses amantes de la tradición.

“Hasta ahora, el conejo no ha disfrutando de una gran reputación en los viñedos de Bordeaux”, señaló Le Résistant, el periódico local en Libourne, la Capital regional. “Más bien, la tendencia ha sido erradicarlo”.

Sin embargo, pese a las protestas en cuanto se refiere a los chinos, esta historia de invasión no es nueva para la región en la costa sudoeste de Francia.
Durante siglos, Bordeaux se ha adaptado al dinero y gustos extranjeros. Bordeaux va a donde está el dinero. Y el dinero ahora está con los chinos.

“Definitivamente es bueno que haya inversionistas chinos, porque hay demasiados productores aquí y hay demasiado vino”, dijo Nan Hu, director del Clos des Quatre Vents, propiedad de un conglomerado chino de energía y bienes raíces. “Así que somos importantes para Bordeaux”.

Jean Pierre Amoreau, elaborador de Bordeaux en el Chatêau Le Puy, dijo no estar preocupado.

Los chinos estaban ayudando a muchos propietarios que, debido a los altos impuestos de herencia, no pueden solventar el pasar sus propiedades a sus hijos, argumentó. “Los chinos tienen mucha liquidez, así que están ayudando a estos propietarios a tener una jubilación decente”, dijo. “Y también están ayudando a conservar los chateaus”.

Los nuevos propietarios también dejan la elaboración del vino a los franceses.

Sin embargo, Loic Grassin, cuyo abuelo compró el Château Senilhac en el Médoc en 1938, no estaba muy convencido del cambio de nombre después de que recientemente lo vendió a un comprador chino.

Nunca había visto un “Antílope Tibetano”, como fue rebautizado el viñedo.

“Le cambiaron el nombre”, dijo. “No tengo nada en contra de los animales. Pero, por favor, ¿’Antílope Tibetano’? ¿Y eso de dónde salio?”.

Sale de un deseo de trazar un vínculo con China, que se ha convertido en el destino de alrededor del 20 por ciento del vino producido en Bordeaux.

Hasta el 80 por ciento del vino producido por los propietarios chinos va directo a China.

“Esto no tiene nada que ver con la cultura tradicional china”, dijo Jean-Philippe Béja, especialista francés en China de la Universidad Sciences Po. “Tiene que ver con la mercadotecnia”.

Pero disputó el hecho de que la estrategia fuera, de hecho, buena.

“Esto está imitando ‘Hecho en China’, que ni siquiera tiene una buena reputación”, dijo. “Para los chinos, el interés es tener algo extranjero que les pertenece”.

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