¿Una victoria de Fernández representaría el regreso a Kirchner?

22 de agosto del 2019

“Alberto es una figura con peso político propio, no un títere”, dijo Jorge Taiana, que fue Canciller cuando Fernández era jefe de gabinete.

¿Una victoria de Fernández representaría el regreso a Kirchner?

Mientras Argentina vivió recientemente una caída libre económica ante la posibilidad de que el Presidente Mauricio Macri pierda las próximas elecciones presidenciales, la autora intelectual de la estrategia que podría derrotarlo se ha mantenido fuera de vista.

La campaña que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ha realizado para la elección de octubre ha sido por la vicepresidencia. A la cabeza de la fórmula está Alberto Fernández, un político de izquierda moderado.

Ahora, con el país hundido en una profunda recesión, Fernández podría convertirse en su próximo líder. La pregunta es si una victoria para Fernández representaría un regreso a Kirchner y sus políticas populistas, o algo diferente.

Los sólidos resultados de Fernández en la elección primaria el 11 de agosto fueron seguidos por una venta masiva de bienes argentinos, sugiriendo que los inversionistas podrían interpretar su candidatura como una maniobra de Kirchner para regresar al poder.

Kirchner, quien desempeñó dos mandatos presidenciales y actualmente es Senadora, tiene el mejor índice de aprobación de cualquier político de la oposición. Sin embargo, también ha sido indiciada en 11 casos de corrupción y muchos culpan a sus políticas intervencionistas del atolladero financiero que heredó Macri en el 2015 y que no pudo revertir.

“Ella reconoció que era demasiado divisiva como para volver a obtener la Presidencia y fue lo suficientemente colmilluda para elegir como compañero de fórmula a alguien externo a su altamente ideológico círculo cercano”, dijo Benjamin Gedan, director del Proyecto sobre Argentina en el Centro Internacional Woodrow Wilson.

Fernández ganó el 48 por ciento de los votos en las primarias, mientras que Macri se llevó el 32 por ciento.

Los electores podrían ver a Fernández como una versión más moderada de Kirchner. Las medidas populistas de la expresidenta podrán haber obstaculizado el crecimiento empresarial y dejado un déficit público considerable, pero también mantuvieron costeables los servicios públicos básicos.

Macri, electo en el 2015 después de los mandatos consecutivos de Fernández de Kirchner y de su predecesor y esposo Néstor Kirchner, impuso políticas de austeridad que dejaron a muchos argentinos en la pobreza.

Cuando Néstor Kirchner fue electo Presidente en el 2003, designó a Fernández como su jefe de gabinete. Argentina se recuperaba de un colapso económico y había caído en incumplimiento de pago de una deuda de unos 100 mil millones de dólares.

Fernández jugó un papel en idear un plan de recuperación económica. Él continuó en su puesto cuando Fernández de Kirchner tomó el lugar de su esposo en la Presidencia en diciembre del 2007, pero sólo duró unos meses. Tras su salida se convirtió en uno de los críticos más feroces de su Administración. Los dos se reconciliaron después de las elecciones de medio término en el 2017, cuando la coalición de Macri obtuvo una gran victoria.

Ella luego atribuyó a Fernández el haberla convencido de escribir un libro de memorias, que se volvió éxito en ventas y la perfiló a un regreso político.

“Alberto es una figura con peso político propio, no un títere”, dijo Jorge Taiana, que fue Canciller cuando Fernández era jefe de gabinete. “Está claro que Cristina ha decidido dar un paso al costado”.

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