¿Vengan esos cinco? Mejor prueben un fuerte abrazo

24 de septiembre del 2019

Pero no todo mundo quiere un abrazo, y algunas personas no saben como corresponder incluso si lo desean.

¿Vengan esos cinco? Mejor prueben un fuerte abrazo

Ésta es una época muy táctil. Proliferan los abrazos. Pero no todo mundo quiere un abrazo, y algunas personas no saben como corresponder incluso si lo desean.

Para aquellos que no saben cómo, hay muchas oportunidades para aprender.

Haley M. Hwang dijo que sus padres no crecieron con mucho afecto físico, así que la niñez de ella careció de abrazos. Fueron sustituidos con palmadas en la espalda.

“Entre más vigorosa fuera la palmada, más significaba que nos amaban, que estaban orgullosos de nosotros”, escribió Hwang en The Times. “Ahora veo que mis hijos, criados con demostraciones de amor físicas y sin inhibiciones, abrazan y besan a mis padres, y les dicen sin pena, ‘te amo’”.

Hwang dijo que sus padres siguen sin abrazar a sus hijos, pero abrazan sin reservas a sus nietos.

“No hay problema. Nosotros tuvimos las palmadas en la espalda”, añadió.

No son sólo las generaciones mayores las que tienen que adaptarse a la proliferación de los abrazos.

“Me dicen que doy los peores abrazos”, dijo Naomi Osaka tras ganar el campeonato del Abierto de Tenis de Estados Unidos el año pasado, a los 20 años. “La cosa es que estoy acostumbrada a los apretones de mano. Cada vez que alguien se acerca a darme un abrazo, me siento muy confundida”.

Osaka ha demostrado que aprende rápido, al tiempo que más tenistas, sin importar el género, han estado tendiendo a abrazar después de un partido en lugar de ofrecer el tradicional saludo de mano. El mes pasado, Osaka abrazó a una llorosa Coco Gauff de 15 años luego de vencerla de manera contundente en la tercera ronda del Abierto de este año.

Abrazar, escribió Cindy Shmerler en The Times, proporciona “un nivel de intimidad que podría hacer que las reuniones en la red al terminar el partido sean tan irreconocibles para los jugadores del pasado como lo son innovaciones como el sistema Ojo de Halcón (Hawk-Eye) que monitorea la trayectoria de la bola, y los límites de tiempo en el saque”.

Pam Shriver declaró a The Times que los tenistas profesionales de su época nunca se abrazaban.

El abrazo también es bueno para algo más que consuelo o afecto. El contacto físico se correlaciona también con un mejor desempeño, de acuerdo con un estudio realizado en el 2010 en la Universidad de California, en Berkeley. Los investigadores examinaron una temporada de la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA) y encontraron que los equipos que se tocaban más —choque de palmas en alto, palmadas en la cara, choques de pechos, abrazos y medios abrazos— ganaban más partidos. Entre más contacto haya, dijeron, más cooperación habrá.

Los Yanquis de Nueva York tienen uno de los mejores records en Grandes Ligas esta temporada. Es posible que la llegada de Cameron Maybin al equipo, junto con su afinidad por los abrazos, hayan ayudado.

“Así es como rompo el hielo de inmediato”, dijo a The Times. “Te sacaré de tu zona de confort y haré que te sientas un poquito incómodo”.

Maybin quiere dar un abrazo apretado a todo mundo, en especial después de un jonrón, y los Yanquis han establecido un récord del equipo con casi 300 en lo que va de la temporada.

“Abrazar simplemente hace que la gente se sienta bien”, afirmó. “Todo mundo necesita un buen abrazo a veces. Aun cuando creas que no quieres uno”.

Algunos jugadores han sido lentos para acoger los abrazos, pero la práctica poco a poco se los ha ido ganando.

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