Vietman le declara la guerra a sus ‘bosques de oro’

5 de junio del 2019

El ecosistema se ve afligido en su mayoría por el “síndrome de bosque vacío”.

Vietman le declara la guerra a sus ‘bosques de oro’

Pese a guerras largas y trágicas con los japoneses, los franceses, los chinos y con Estados Unidos durante el siglo pasado, Vietnam es un acervo de tesoros. Es uno de los focos de diversidad biológica del mundo.

El país contiene 30 parques nacionales y aproximadamente tantos tipos de animales como en Kenia y Tanzania, que son destinos destacados para safaris.

Cientos de especies de plantas y animales nuevas para la ciencia han sido descubiertas en Vietnam durante las últimas tres décadas, y cada año se registran más.

Un correo electrónico promocional que recibí del Parque Nacional Cuc Phuong era de lo más seductor: “El antiguo bosque contiene casi 2 mil especies de árboles y entre ellos viven algunos animales asombrosos y poco comunes que incluyen a la pantera nebulosa, el langur de Delacour, la civeta de Owston, nutrias y osos negros asiáticos, búhos, ardillas voladoras, lorises, murciélagos y gatos”.

Pero al intentar hacer preparativos para una visita, los organizadores de viajes se mostraron extrañamente vacilantes sobre áreas naturales y fauna, y nos incitaban sin cesar a mi esposa y a mí a volver a centrarnos en las ciudades. Y entonces, llegó este correo electrónico: “¿Ha estado antes en Vietnam, o conoce la situación ahí? Es bastante nefasto, por si no sabía”.

¿Nefasto para la fauna?

“Así es. En Vietnam, los parques nacionales lo son principalmente sólo de nombre, y la caza furtiva (a menudo practicada por los guardabosques) y cosas peores han diezmado la fauna”.

Llamadas a expertos en conservación en Vietnam reconciliaron las aparentes contradicciones. Sí, el país es un epicentro para la diversidad de especies silvestres. No, los viajes para ver fauna no son muy socorridos y Vietnam también se ha convertido en centro mundial para el tráfico ilegal de vida silvestre.

Su fauna, de por sí asediada por la destrucción de hábitat debido a una explosión en la población humana, también es baleada, atrapada y capturada viva con tanta eficiencia que los parques nacionales y otras áreas naturales se ven ahora afligidas en su mayoría por el “síndrome de bosque vacío”: hábitat apto en el que hasta aves y animales pequeños han sido cazados hasta la extinción local.

Otros países asiáticos se encuentran en diversas etapas de la misma situación.

Parte de esta carnicería satisface apetitos nacionales para la medicina oriental tradicional en Vietnam y la vecina China: penes de tigre para la impotencia, bilis de oso para el cáncer y cuerno de rinoceronte para la cruda.

Varios sondeos han arrojado que una motivación aún mayor “es satisfacer la demanda desenfrenada por carne de fauna en restaurantes urbanos”, dijo Barney Long, uno de los directivos del Global Wildlife Conservation, un grupo sin fines de lucro.

Decidimos ir de cualquier modo, volando a Hanoi y viajando al verde interior de Vietnam. Luego nos dirigiríamos al sur, a Ciudad Ho Chi Minh, antes Saigón, para ver áreas ahí.

Durante el curso de nuestro viaje de dos semanas descubrimos que algunas exquisitas especies silvestres resisten.

La malinterpretación del “bosque es oro”

Cuc Phuong, el primer parque nacional de la Nación, está a un par de horas al sur de Hanoi. Fue creado en 1962 por Ho Chi Minh, quien profetizó que “la actual destrucción de nuestros bosques llevará a efectos graves sobre el clima, la productividad y la vida. El bosque es oro. Si sabemos cómo conservarlo y manejarlo bien, será muy valioso”.

Pero ya no hay más langures de Delacour en estos bosques, ni de ningún otro tipo. Tampoco hay osos, leopardos ni felinos más pequeños, a menos de que estén tan bien escondidos que ni siquiera los científicos pueden encontrarlos, me dijo Adam Davies, director del Centro de Rescate de Primates en Peligro de Extinción.

En lugar de ello, la colección más rica de animales poco comunes puede hallarse a lo largo de un camino bastante estrecho del parque bordeado por centros de rescate animal, equivalente a una especie de autopista de la conservación. En el Centro de Rescate de Primates, los visitantes pueden ver cuatro especies de langures casi extintos, gibones y lorises, muchos de ellos rescatados de contrabandistas de fauna.

A unos pasos de distancia hay otros centros de rescate. Uno protege a docenas de especies de tortugas, muchas de belleza sorprendente y todas en peligro de extinción. El otro es para leopardos, civetas, bingurong o gato osuno y pangolines, un animal parecido al armadillo, que han sido confiscados.

Para ver osos, manejamos al Parque Nacional Tam Dao, en lo alto de una cordillera al norte de Hanoi. Un poblado turístico dentro del parque rebosa de actividad con grúas de construcción.

En el valle a sus pies hay un santuario de osos operado por Animals Asia que en ocasiones es abierto a los visitantes. Vimos dos especies —un oso tibetano y un oso malayo— juguetear, nadar y escalar dentro de un hábitat recreativo especialmente construido.

Las corrupción hace que se arrase con el ecosistema

La corrupción que aqueja al Gobierno de Vietnam, junto con la creciente economía, son factores importantes en la desaparición del hábitat natural y de especies en peligro de extinción.

Algunos funcionarios valientes se resisten y grupos de conservación tanto nacionales como internacionales pueden citar éxitos. Pero el consenso es que el futuro más amplio para la fauna de Vietnam se deteriora con rapidez.

Si hay esperanza para el patrimonio natural de Vietnam, parte de el reside en grupos de conservación creativos como Education for Nature-Vietnam.

El grupo impulsa investigación, pesquisas criminales, luchas políticas y maniobras legales.

El turismo, que crece con rapidez en Vietnam, también puede mantener áreas silvestres, si bien sólo si se maneja cuidadosamente. Los turistas internacionales sumaron cerca de 15.5 millones en el 2018 —un aumento del 64 por ciento contra el 2016.

“Todos los días nos despertamos y decimos: ‘¿tenemos tiempo? ¿Les queda tiempo a algunas de estas especies? ¿Acaso libramos una guerra que ya hemos perdido?’”, dijo Quyen Vu, directora ejecutiva de Education for Nature-Vietnam. “Pero si no luchamos, entonces definitivamente habremos perdido”.

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