Violencia en México no se alteró con la caída de El Chapo

26 de julio del 2019

Eliminar a los líderes más peligrosos del narcotráfico no ha terminado con este mal.

NYT

Pese a toda la fanfarria que rodeó la caída de Joaquín Guzmán Loera, el amo de las drogas conocido como El Chapo, la narrativa más amplia de la guerra contra las drogas sigue inalterada.

Muchas personas en México argumentarían que la guerra sólo ha empeorado desde su extradición y su reciente sentencia a cadena perpetua por contrabandear toneladas de drogas a Estados Unidos y dejando una estela de muerte a su paso. Y a juzgar por las cifras de homicidios en los últimos años, que continúan imponiendo récords, es fácil ver por qué.

“Estamos experimentando demasiada violencia”, dijo José Luis Córdoba, de 47 años, quien trabaja en una empresa de seguridad privada en la Ciudad de México. “Así que no, esta situación definitivamente no se detendrá ni cambiará porque el Chapo haya sido sentenciado a cadena perpetua”.

Los capos caen, surgen nuevos y el tráfico de drogas continúa ininterrumpidamente. En medio de todo ello, la cantidad de muertes se eleva, particularmente en México. Las vidas perdidas han rebasado los niveles que se alcanzaron cuando Guzmán estaba en las calles, supervisando un vasto imperio de asesinos.

Eliminar a los líderes más peligrosos del narcotráfico no ha terminado con este mal. Prácticamente se ha comprobado que la iniciativa estadounidense conocida como Estrategia contra Capos (Kingpin Strategy), que consiste en desmantelar los cárteles de la droga capturando a sus líderes, ha fracasado.
En lugar de destruir a los cárteles eliminando a sus cabecillas, esta política ha generado grupos más pequeños, menos disciplinados y con frecuencia más mortíferos.

“Desafortunadamente, México no tiene la capacidad para lidiar con la fracturación del cártel y la red descomunal que es el Cártel de Sinaloa”, dijo Giovanni Márquez, de 27 años, un economista mexicano, en referencia al cártel de Guzmán. “A final de cuentas, no es gran noticia para nosotros”.

En México ha surgido una nueva fuerza, el Cártel Jalisco Nueva Generación, y se encuentra en una guerra con otras organizaciones por el dominio de las rutas de contrabando por México hacia Estados Unidos. Los homicidios se están elevando en Acapulco, Tijuana y Ciudad Juárez. Pero también están repuntando en regiones antes tranquilas.

Aun así, los analistas afirman que es importante encarcelar a líderes como Guzmán.

“A largo plazo, el hecho de no perseguir a los líderes envía un mensaje de impunidad”, comentó Jorge Chabat, un experto en seguridad en la Universidad de Guadalajara.

“Las dinámicas fundamentales subyacentes en la guerra contra las drogas han sido las mismas durante alrededor de medio siglo”, dijo David Shirk, profesor de la Universidad de San Diego y director de su programa Justicia en México. “No quiero llamarla una batalla inútil, pero ¿de qué otra forma se le puede llamar?”.

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