Vuelve la gloria a la urbe de Springsteen

6 de octubre del 2019

El renacimiento de Asbury Park es una obra en progreso.

Vuelve la gloria a la urbe de Springsteen

Esta es una ciudad que la música colocó en el mapa. Bruce Springsteen la llamaba su hogar, elevando al apretujado club Stone Pony a un estatus legendario y atrayendo la atención nacional a una floreciente escena musical local.

Y cuando Asbury Park, en Nueva Jersey,  pasó por momentos difíciles, un declive marcado que empezó en los 80 y continuó por años, la música resultó ser el motor que la sostenía.

Ahora, condominios multimillonarios, hoteles de lujo, restaurantes de moda y cervecerías artesanales han pulido la imagen de Asbury Park como una de las ciudades costeras más cool en Estados Unidos.

Y un festival de dos días el mes pasado dio testimonio de que los cimientos sobre los que descansa el ascenso de Asbury Park son los mismos que cuando el Stone Pony abrió en 1974: la música en vivo.

“La última vez que estuvimos aquí, tocamos en un estacionamiento detrás del Stone Pony”, dijo Wesley Schultz, vocalista de los Lumineers, cuando la banda cerró la primera noche del segundo SeaHearNow, un festival anual de música, surf y arte, cuyas localidades se agotaron meses antes y que atrajo a decenas de miles de personas.

Justo antes del cumpleaños número 70 de Springsteen, el 23 de septiembre, los fans de la música atiborraron la orilla del mar mientras que artistas de rock, folk, blues, pop y punk tocaban un himno fuerte y extenso para Asbury Park: una proclamación de que esta Ciudad que alguna vez fue una tierra prometida para la música había reclamado su estatus como un destino.

Hace apenas 10 años, un festival de esta magnitud era inconcebible hasta para los soñadores más imaginativos. Incluso el Stone Pony cerró brevemente sus puertas a finales de los años 90.

Sacudida por disturbios en los años 70 a causa de las desigualdades en las oportunidades laborales, Asbury Park cayó en tiempos difíciles a medida que los empleos desaparecían y el crimen subía. Hoy, los desarrolladores se aprovechan de su ubicación costera, un paseo marítimo resucitado y su mística.

“Asbury Park está en un momento ahora en que la gente ama a Asbury Park”, dijo Danny Clinch, fotógrafo y músico que creció en esta zona con su amigo Tim Donnelly, uno de los fundadores del festival.

En la década del 2000, ambos organizaron exhibiciones improvisadas de arte y música en el malecón y por mucho tiempo soñaron con expandirlo a un festival grande, pero ningún promotor quería apostarle a Asbury.

“Teníamos que hacer un esfuerzo muy, muy grande para persuadir a la gente incluso de venir a visitar Asbury”, dijo Donnelly.

Eso ha cambiado.

El renacimiento de Asbury Park es una obra en progreso. Partes de la ciudad lidian con la pobreza. El crimen sigue siendo un problema, y hubo múltiples tiroteos durante el verano.

Pero cualesquiera que sean los retos, la ciudad continúa en auge.

“Cuando vine por primera vez hace 15 años, siempre tocábamos en el Pony, y yo decía, ‘este lugar es genial, ¿qué está pasando aquí?’”, señaló Donavon Frankenreiter, músico y ex surfista profesional que tocó y surfeó en el festival. “Luego cada año que regresaba había un nuevo restaurante, un nuevo hotel, y en los últimos 15 años se ha convertido en un lugar realmente sofisticado y cool para estar”.

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