“A nadie se le va a poner una pistola, como lo hicieron los paramilitares en 2002”: Serpa

“A nadie se le va a poner una pistola, como lo hicieron los paramilitares en 2002”: Serpa

7 de octubre del 2014

El senador liberal Horacio Serpa considera que la prolongación del periodo de alcaldes y gobernadores está hundida. Y defiende con vehemencia el llamado voto pedagógico “porque la gente no participa, no vota, porque la gente no fortalece la democracia”.

Pero no es obligatorio, explica.

-A nadie se le va a poner una pistola en la cabeza como hacían los paramilitares en el año 2002 para que votaran (ustedes saben por quién), ni a nadie se le va a encarcelar. Se van a crear unas condiciones que permitan estímulos, y sanciones mínimas, tal vez requerimientos de tipo administrativo.

Lo importante es que a cambio de que voten 14 millones, lo hagan 30 millones. Se le pone freno y bastante a la corrupción electoral.

¿Por qué se abaratan las campañas?

Con 30 millones de personas votando no van a alcanzar los tamales y entonces por lo menos las dos terceras partes de los colombianos van a poder votar libremente, sin que les compren el voto, sin estar sujetos a todos esos procedimientos que se inventan de las rifas, de las fiestas, del trago.

En Brasil, en las elecciones recientes, hubo tanto voto porque el voto es obligatorio y la gente participa democráticamente. Los políticos tendrán que preocuparse por hacer unas buenas propuestas, por ir a las universidades, por reunirse con los trabajadores, por publicitar sus ofertas.

¿Cuáles son las bondades de las listas cerradas?

Ya existe, fue lo que hizo Uribe recientemente y el Mira también. El voto preferencial permite que, en la competencia, los paralemtnarios compren los votos. Las listas serán cerradas pero no secretas.

¿Cree que con el voto pedagógico y con la lista cerrada se mejoran las costumbres políticas en el país?

Muchísimo, y la política no queda presa de tantas inconveniencias y barbaridades, y los políticos no seguimos con este desprestigio tan grande.

¿Por qué hacerlo ahora y no en el 91?

En el 91 se planteó, por sugerencia del M-19 que después sacó la papaya. Escurrieron el bulto, al parecer porque no les convenía. Sobre el voto obligatorio, Humberto de la Calle ha expresado su desacuerdo….

De entrada me sorprendió porque recordé los episodios que vivimos en la Constituyente. Pero ahora con el argumento del umbral, entiendo por qué su preocupación. Esta es una propuesta que tiene el Gobierno, que no ha sido aceptada por las FARC, de hacer una consulta popular para apoyar los acuerdos. Vamos a estudiar detenidamente las observaciones del doctor De la Calle porque definitivamente lo principal en este país es la paz.

¿Es partidario de ampliar el período de alcaldes y gobernadores?

No creo que sea el momento o la oportunidad. Eso nació muerto. Pero además descuadra totalmente las cosas de la política. Se dice que es para unificar periodos pero se le recorta el periodo a los concejales y a los diputados. No veo que en el Congreso tenga ninguna acogida.

¿Entonces cómo igualar periodos?

De pronto igualar periodos no es tan necesario.Es un pretexto con el argumento de que los planes de desarrollo quedan descuadrados. Yo voy a proponer en el Congreso que los planes de desarrollo no sean a cuatro años sino a 12, y que cada periodo, cada cuatro años, tanto la Nación como los departamentos y municipios puedan actualizarlos.

En la China hacen los planes de desarrollo a 50 años. Es mucho más serio, más importante, y supera esta dificultad de las que estamos hablando.

Otro asunto, el de los aforados…

El Gobierno, con el visto bueno de muchos partidos presentó una iniciativa. Eso tomó un rumbo diferente en la discusión de la Comisión Primera del Senado.

Soy gobiernista sobre el tema de la paz. En lo otro, practico la independencia crítica, pero muchas cosas las apoyo.

Allí se hizo una supercorte a la que se le dieron facultades de investigación y de juzgamiento y claro, eso como se dice en el lenguaje popular, rebotó a la gente de la justicia y de la Fiscalía, etcétera. Pero hubo después una conversación muy tranquila, y se aclararon bastantes cosas.

Hemos quedado en que la Corte Suprema de Justicia juzga a los parlamentarios, el Congreso tiene la facultad de hacer un periodo de investigación y también de proponer acusación a los altos funcionarios del Estado que perteneciendo a las cortes o a otras dependencias sean señalados por haber violado la ley; ese es el equilibrio de poderes.

Es decir, ¿los mismos con las mismas?

Pero qué vamos a hacer? No podemos poner a un juez municipal de Chipaque a juzgar a un honorable magistrado de la República.

Los investigadores entregan un resultado, la Cámara de Representantes ya con instrumentos apropiados examina la posibilidad de acusación, y entonces acusa. Y si es por faltas fiscales o por faltas disciplinarias puede sancionar. Si hay acontecimientos penales lo pasan a la Corte Suprema de Justicia, eso ya está inventado hace muchos años.

Doctor Serpa: ¿Siente que le está siguiendo los pasos al viejo gagá, como usted llamó al doctor Echavarría Olózoga?

Primero, no he debido decirlo, ¿okey? No me arrepiento sino que yo pienso que fue una falta de cortesía en medio del fragor de una lucha supremamente tenaz. No me remuerde la conciencia pero no he debido decirlo.

Segundo, yo estoy viejo. El sábado asistí en Floridablanca a una reunión de la tercera edad, y me declaré su vocero ante el Congreso de la República.

Tercero, no estoy gagá, estoy en pleno uso de mis facultad intelectual, a mis 71 años.

¿Le queda la espinita de no haber llegado a la Presidencia?

A veces me acuerdo. Pero tengo una vida de realizaciones, vivo feliz, estoy supremamente contento en el Congreso, muy contento, tratando de ser positivo y con la consigna de ser un senador ejemplar.

¿Cree que Uribe le ganó mal?

Yo nunca había querido tocar el tema, pero en la discusiones recientes en el Congreso yo plantee un tribunal de honor. Ahí está, yo no hago ninguna ostentación de eso, hice el planteamiento nacional, ojalá que algún día recojan esa idea.

¿Y cree posible que algún día ese tribunal defina que a usted le robaron las eleciones?

Este país es muy difícil. A mí a veces me da verraquera, como dicen en Santander.

Estamos discutiendo que se debe hacer la paz, y ahora la gente, todo el mundo le saca el cuerpo a la paz, la gente no se acuerda que la guerra nació hace 50 años por razones que no se justifican, pero por lo menos explican una cosa.

La gente no se acuerda que a mediados del siglo pasado hubo una guerra entre liberales y conservadores que costó 350 mil asesinatos.

¿En la política colombiana hay mucho de Cantinflas?

Bastante, bastante, y eso hay que eliminarlo. Hay muy buenos actores que cuando hablan dicen tantas cosas disparatadas y distintas que no las entiende nadie.

Si uno lee los periódicos de ayer encuentra cómo los altos funcionarios dicen una cosa, los otros los replican, etcétera. Pero claro, eso corresponde al momento que estamos viviendo.

¿Cómo ha visto la banca uribista en el Congreso?

Ellos defienden sus criterios, sin abandonar sus principios y sus luchas, pero ya por lo menos con mayor capacidad de diálogo y de sonrisa.

¿Los van amansando?

Bueno, allá todo el mundo se amansa. Los más fuertes que llegan como leones a veces terminan de gaticos.