La verdadera ganadora de las elecciones

La verdadera ganadora de las elecciones

26 de Mayo del 2014

Si se pusieran las cuentas claras, casi el 60% de los colombianos no fue parte de la decisión que llevó a segunda vuelta a Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga. Seis de cada diez colombianos, una mayoría, no participó en esta jornada electoral. 19 millones 758 mil ciudadanos se quedaron en casa, sea cual sea su razón, y dieron la victoria de la jornada al abstencionismo.

Ahondando en los números, la votación que obtuvo Óscar Iván Zuluaga -la más alta de la jornada-, no alcanza a significar el 12% del padrón electoral. Santos tampoco llega al 11%. Sumando sus dos resultados, se demuestra que ni siquiera un cuarto de la población habilitada para votar les dio el beneplácito para que siguieran al balotaje.

Es más. Si se sumara la abstención, la cantidad de votos en blanco y si se pudieran agregar los votos no marcados, la cifra de personas que no apoyaron a ningún candidato se acercaría al 70%.

Pero las anteriores son solo cifras que sirven para el análisis, porque la Constitución no deslegitima la elección presidencial por causas de una muy baja participación. Es más, para algunos analistas la decisión de no ir a votar es un ejercicio muy válido y libre, que manifiesta rechazo al sistema democrático o -como el voto en blanco- a la baraja de opciones que se le proponen para que elija.

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Y aunque el mapa de resultados muestra un país dividido entre santistas y uribistas, en una curiosa polarización en la que el resto de candidatos no alcanzó a poner el color de su partido en ninguno de los 32 departamentos ni en el distrito capital, hay otro mapa igual de importante del que no se ha hablado: el de la Colombia que no salió a votar.

Siempre habrá muchas razones y factores que hagan del abstencionismo un fenómeno fuerte en los procesos electorales colombianos. No es algo novedoso en esta elección, pero sí significativo cuando se compara con las similares jornadas en décadas pasadas.

Mapa abstencion

La costa Caribe, que fue justamente donde venció Santos, tiene los niveles de abstención más altos de la jornada del domingo. En la Guajira el 76.4% de potenciales electores no fue a votar y en Atlántico el 75.72% también se quedó en casa.

De acuerdo con la Registraduría Nacional del Estado Civl, la población que rompió récord de abstencionismo fue San Andrés. En la isla solo el 18.5% de electores participó. Es decir, que menos de dos de cada diez ciudadanos sanandresanos fueron a las urnas.

Se creería que San Andrés y Providencia quisiera tener una voz determinante en la elección presidencial, pues quien ascienda a Palacio de Nariño tendrá que negociar con Nicaragua un eventual acuerdo que modifique las fronteras, lo que podría restarle territorio marítimo.

Habitantes de Barú en Cartagena o Taganga en Santa Marta se manifestaron frente a los centros de votación pidiendo públicamente a sus vecinos que no salieran a votar. En la isla de Barú la respuesta fue unánime. Ninguna de las 2.300 personas habilitadas fue a participar. Protestaron contra el abandono al que los gobiernos los han sometido. El Estado les debe agua potable e infraestructura social digna. Similares razones argumentaron en Taganga, donde solo 235 personas de 2.689 habilitadas votaron.

Protesta-Baru

Protestas en Barú que decidieron la victoria absoluta de la abstención en estas elecciones.

En Fundación, Magdalena, una población que aún no se recupera de la dolorosa tragedia por la muerte de 33 niños quemados dentro de un bus, no hubo ánimos para salir a participar. El 72% de ciudadanos desistió de acompañar la jornada electoral.

En Magdalena, Bolívar y Córdoba la abstención fue más alta al 65%. Sucre, Cesar y Norte de Santander tuvieron abstinencia electoral entre el 60 y 65%.

Chocó, Putumayo, Vichada, Vaupés, Guainía, Amazonas y Caquetá, zonas originalmente selváticas, muchas veces azotadas por el conflicto armado y cercadas por la pobreza, tuvieron una participación menor al 45%. Grandes regiones del Pacífico como Valle del Cauca, Cauca y Nariño tuvieron una inasistencia entre el 60% y 70%. Estas también resultaron favorables a la reelección.

Las más altas participaciones, que tampoco fueron formidables, estuvieron en la Región Andina, donde se impuso el Centro Democrático. El departamento en el que más personas salieron a votar fue Casanare, con una participación del 52.50%. En seguida Cundinamarca, donde el 49.16% de la ciudadanía ejerció el derecho al voto. Muy cerca estuvo Meta (49.13% de participación), Bogotá (48.31%), Caldas (47.87%), Quindío (53.62%), Boyacá (46.59%), Risaralda (46.74%), Santander (44.36%), Tolima (42.97) y Antioquia (42.7%). En estos departamentos fue notorio el resultado favorable a Zuluaga, y seguramente su impulso para sobrepasar a Santos.

Y como historia curiosa de la jornada, hubo un pueblo donde el voto en blanco venció, y de lejos, al resto de candidatos. En Piedras (oriente del Tolima) la población dio el 54% de su votación al voto en blanco, mientras que Zuluaga consiguió el 16%, Santos el 11% y Clara López el 8%. De acuerdo con las autoridades del municipio, la sociedad decidió manifestarse contra un arbitrario proyecto de minería a cielo abierto que amenaza su ecosistema. Hace casi un año, dicha población participó en una consulta interna en la que rechazó -por mayoría democrática- la llegada de compañías de explotación minera a su territorio, y sin embargo esa decisión en las urnas ha sido ignorada. Probablemente este nuevo voto en blanco tampoco tenga validez, como no la tendrá la ausencia de millones de electores en la decisión de avanzar a una segunda vuelta.