Actitudes que avergonzarían a cualquiera, menos a un congresista colombiano

Actitudes que avergonzarían a cualquiera, menos a un congresista colombiano

23 de julio del 2014

Las noticias sobre el Congreso de la República no siempre son agradables. Esta mañana el país supo que la saliente senadora Claudia Wilches del Partido de La U abandonó su oficina en el Capitolio sin dejar rastros, literalmente.

El senador Roy Barreras estaba por trastearse a la oficina que dejaba Wilches y, de acuerdo a su denuncia, la encontró “desvalijada”. La exsenadora, cuando se fue, se llevó a sus funcionarios, los accesorios con los que había dotado su oficina, las plantas ornamentales, las fotografías de sus hijos, pero no contenta con ello también se cargó la alfombra del piso, el lavamanos del baño, los plafones de luz eléctrica, el guardaescobas y hasta las canaletas de energía.

“Yo creo que van a montar una ferretería”, bromeó Barreras sobre el hecho que fue confirmado por el secretario general del Senado, Gregorio Eljach, en entrevista con W Radio.

Lamentablemente la actitud indecorosa de la saliente líder política no es inédita entre los congresistas.

Haciendo memoria, varios legisladores nacionales han quedado inmersos en vergonzosos escándalos por sus comportamientos. Desde descaradas contrataciones que necesariamente escondían prácticas corruptas, hasta preocupantes investigaciones por pederastia o por conducir borrachos; así han mantenido su cuestionada imagen varios de los considerados ‘padres de la patria’.

El congresista que gastó casi 100 millones de pesos en papel higiénico

Sucedió a finales de 1999. En su columna de El Tiempo, en marzo de 2000, el afamado periodista Roberto Posada ‘D’ Artagnan’ escribió: “Las actuaciones de Armando Pomárico como presidente de la Cámara son ya la tapa del descaro”. Se refería al recién revelado escándalo de contrataciones irregulares que había liderado el legislador, que lo responsabilizaban de haber malgastado 5.800 millones de pesos.

Pomárico llegó a contratar compras de papel higiénico por 92 millones de pesos para los usos dentro de la Cámara de Representantes, o mandar hacer un solo baño por 90 millones. Otro contrato de mucha polémica se refirió a asesorías para “prevenir el efecto 2000” –seguridad informática- por 105 millones de pesos.

Armando Pomarico

Armando Pomárico fue presidente de la Cámara de Representantes cuando estalló un escándalo por contratos tan irregulares como la exagerada compra de papel higiénico. 

Esos contratos se firmaron en tiempo de vacancia legislativa, justo entre el 30 y 31 de diciembre de 1999. Armando Pomárico no quiso separarse del poder hasta que en julio de 2000 el Consejo de Estado le quitó la investidura y lo obligó a renunciar.

Un borracho -y congresista- al volante

La noche del domingo 13 de mayo de 2012 el senador del Partido de La U, Eduardo Merlano fue sorprendido conduciendo borracho su camioneta en una carretera de Barranquilla.

Los agentes del puesto de control policial le pidieron a Merlano que se sometiera a una prueba de alcoholemia, a lo que él se negó desafiante. Para su mala suerte, toda su pataleta estaba siendo grabada.

El senador Merlano aseguró que por ser congresista no tenía obligación de someterse a la prueba, a pesar de estar visiblemente embriagado. Aludió a su poder para saltarse la ley. “Yo soy senador de la república. 50 mil votos, 50 mil personas votaron por mí, y ¿ustedes me van a faltar el respeto?”, dijo.

Su actitud le valió una investigación por parte de la Procuraduría General de la Nación, entidad que lo destituyó del cargo e inhabilitó por diez años.

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El escándalo de pederastia que llegó al Senado

A través de un testimonio entregado al periodista Daniel Coronell, un joven llamado Javier Bohórquez denunció que había sido víctima de violación sexual de parte del senador Jaime Alonso Vásquez y su hermano Carlos Vásquez, desde cuando tenía 13 años de edad.

Jaime y su hermano fueron sacerdotes en San José del Guaviare, y habrían presuntamente cometido abusos a menores de edad.

Javier Bohórquez entregó una serie de videos con sus encuentros tanto con el senador como con su hermano, algunos registraban relaciones sexuales explícitas.

Jaime Alonso Vasquez

El senador Jaime Vásquez aseguró que era “muy amigo” de la víctima pero no entendía a qué se debían las denuncias. Aseguró que quizá buscaba una extorsión.

La opinión pública no salió a cuestionar la orientación sexual del político, sino si era verdad que se aprovechó de su posición de líder espiritual para acceder sexualmente a menores de edad.

Las investigaciones iniciaron desde el año pasado, tanto desde la justicia penal como desde la Iglesia Católica.

El político Jaime Vásquez dejó de dar declaraciones a la prensa sobre el hecho. Sin embargo manifestó su intención de aspirar nuevamente al Congreso y pidió el aval de La U para buscar la reelección en las pasadas elecciones. La colectividad decidió no darle el aval porque en su contra cursaban investigaciones por abuso sexual.

La pataleta que hicieron cuando les fueron a bajar el sueldo

Uno de los episodios más cuestionados del pasado Congreso de la República fue la reacción de los parlamentarios tras un fallo del Consejo de Estado que les redujo 7,5 millones de pesos de sus sueldos. Aunque sus salarios quedaban en 16 millones de pesos (que si se compara con el salario mínimo resulta una suma jugosa), los congresistas protestaron de forma disimulada.

Adelantaron un camuflado ‘plan tortuga’ en el que varios de los políticos no asistieron al Capitolio, impidiendo que se lograran quórums y bloqueando varias de las iniciativas gubernamentales.

Fue tal la presión que al poco tiempo el Gobierno Nacional terminó restituyendo por decreto el sueldo de los congresistas a los habituales 24 millones de pesos.

A pesar de ese incentivo, con el tiempo se siguieron conociendo episodios de ausentismo, lentitud en su tarea legislativa y justo entraron en temporadas de campaña, en la que la actividad en Bogotá disminuyó ostensiblemente.

¿Hipocondriacos? Los congresistas que se enfermaban con más frecuencia

En medio de los cuestionamientos por el ausentismo se revelaron frecuentes excusas por incapacidad médica. Una investigación de La FM encontró a los legisladores con más permisos médicos, y sin cuestionar o no la validez de los mismos, no dejaban de manifestar la preocupación por la salud de los principales líderes del país.

Plenaria Senado

El ausentismo fue uno de los pecados más criticados a los congresistas en la pasada legislatura. 

Una de las congresistas que más excusas médicas solicitó fue Karime Motta, del partido de La U. Fue incapacitada durante dos días, por una clínica  particular, sin que se explicara la razón de la enfermedad. También consiguió incapacidades por alergias, dolor de muelas, migrañas y otras no justificadas.

La emisora también destacó el caso de Fuad Char, quien presentó incapacidades hasta por tres días por dolor en la garganta o tratamientos estéticos dentales. Más tarde pidió 15 días de licencia para atender asuntos estrictamente personales.

E incluso se refieren a las excusas de la exsenadora Alexandra Moreno Piraquive, quien había logrado permisos por fiebre, malestar general y amigdalitis en un centro médico ubicado en el sur de Bogotá, aunque ella viva en el extremo norte de la capital.

No les alcanza para la gasolina

En 2011 bastante molestia generó la decisión del senador Juan Manuel Corzo de volver a conseguir para los legisladores un subsidio para el pago de la gasolina a sus vehículos, argumentando que con el sueldo de congresista les era imposible sostener el abastecimiento de combustible para los dos carros que tienen la mayoría de legisladores.

Argumentó que prefería que a través de ese subsidio se pagara la gasolina de los carros oficiales, en vez de que los funcionarios tuvieran que “robar al Estado” para conseguir esos recursos.

Juan Manuel Corzo

La protesta contra las declaraciones de Corzo no consiguieron que el senador renunciara.

Lo vergonzoso del caso fueron sus declaraciones. La comunidad le pidió renunciar a su curul y se organizaron varias protestas llamadas ‘corzotón’, que no obstante no consiguieron la salida del legislador. Aunque el auxilio monetario se mantuvo, Corzo anunció que para evitar más rechazo social no haría uso del beneficio que él mismo había creado.