Venía de pasada y la eligieron candidata de la UP

Venía de pasada y la eligieron candidata de la UP

20 de Noviembre del 2013

La candidata presidencial de la Unión Patriótica, Aída Abella, opina que Uribe no tiene ética; que Santos pasará a la historia por abrirle el camino a la paz; que el Ministro de Defensa va de tumbo en tumbo y de equivocación en equivocación. Y que Colombia tiene que salir del sitio nada cómodo en que se encuentra.

Aída Abella, 17 años “refugiada en el exterior”, tras un atentado criminal que casi le cuesta la vida, opina que la lucha debe continuar para que el país cambie.

“Tanto –agrega-, que creemos que es un momento privilegiado para alcanzar la paz. Y a eso también nos unimos, a las voces que quieren la paz, para terminar estos 200 años de guerra”.

“Desde 1812 andamos en guerras civiles declaradas y no declaradas. Si esta generación no para la guerra, otra generación nos juzgará como incapaces de haber hecho una paz que debieron haber concretado otras generaciones anteriores. Esto se debió haber acabado hace muchísimo tiempo. Ese es el reto que tenemos, derrumbar estructuras obsoletas y construir una nación democrática”.

La señora Abella no tenía previsto asumir la candidatura de la UP, por lo menos hasta unas horas antes de que le fuera planteada esa posibilidad, que aceptó de inmediato.

“No era fácil. Las condiciones eran tan adversas que era casi imposible volver. Pero hoy vemos una luz en el túnel. Y eso nos entusiasma. Hay unas negociaciones que esperamos que no se estanquen, que progresen”.

Quería estar en Colombia “de pasada”, pensando en sus hijos que ya echaron raíces en Suiza. También sus nietos y su marido.

“Empezamos otra historia y esa historia también tiene sus raíces. Así como las tengo aquí: familia, amigos, amigos sindicales, todo. Por eso es que a veces vivíamos por la mañana en Suiza y por la tarde en Colombia. Era como dividirnos, pero continuamos nuestra vida.”

¿Cómo fueron esos 17 años por fuera?

Como dice Mario Benedetti, el poeta, en el exilio se empieza otra historia. Y esa historia es entre el dolor y el descubrimiento. Mucho dolor durante tantos años de no poder volver a la patria, pero de otro lado mucho enriquecimiento personal. Descubrimos diferentes formas de ver la vida. Nos hicimos a otro idioma. Nos unimos al sindicato interprofesional de trabajadores.

¿Aprendió francés?

Sí. Poco más o menos. No tan bien como lo aprenden los jóvenes, porque aprender un idioma a los 49 años no es fácil. Pero me ayudaron muchísimo los niños. Los niños que además a algunos les enseñé español. Ellos me enseñaron el francés.

Sin embargo, nunca se deja la patria. Uno vive en medio de dos costas. Me conseguí un trabajo en la mañana en Naciones Unidas, haciendo trabajo para Colombia. También trabajé con la Federación Internacional de Mujeres. Aprendí mucho de Suiza.

Aida Abella, La Nueva Unión Patriótica, Kienyke

¿Cómo recuerda el ataque de que fue víctima?

Fue algo que ya estaba muy anunciado. Muchas amenazas, demasiadas. No podía hacer absolutamente nada. Y ese día resolvieron disparar.

Ya habían matado muchísima gente. Más de 3 mil compañeros. Todas las muertes fueron muy duras, pero me llegó al alma la de Jaime Pardo Leal. Habíamos sido compañeros en lo sindical, en la carrera judicial. Nos acompañamos largo tiempo en toda esta brega. Para mí fue muy dolorosa esa muerte.

Pero resalto también la muerte de Cepeda, dos años antes. Para mí fue terrible porque con Manuel teníamos además un trabajo muy coordinado entre el Concejo, el Congreso, en la Constituyente.

Otro compañero que me dolió en el alma fue el Luis Eduardo Yate, del Meta, el presidente de la Federación de Profesores. Pero igual, uno no puede medir el dolor que produjo enterrar tanta gente. A María Mercedes Méndez, que fue la compañera alcaldesa del Castillo. Eso fue terrible.

Después mataron a Carlos Fernández en Cúcuta, de la manera más terrible. Era un joven muy brillante. Asesinaron al compañero Giraldo, defensor de los Derechos Humanos del Meta. Lo asesinan delante de sus niñas cuando les armaba una carpita para que jugaran.

Otro compañero que me marcó mucho fue Pedro Malagón. Lo mataron con su hija de 15 años. Siempre hacíamos las denuncias en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Por Giraldo se guarda un minuto de silencio. Todo el mundo, todas las delegaciones de Gobierno en la Comisión de Derechos Humanos se paran y guardan un minuto de silencio.

¿Cómo se salvó usted?

El paramilitar H.H. ha contado que él fue quien preparó el atentado, que eran tres equipos, pero que él no había actuado.

La vida me privilegió. Yo no tengo sino agradecimiento con la vida que se negó a abandonarme en este momento. Tuve la suerte de haber sobrevivido a un genocidio tan terrible como al que fue sometido la Unión Patriótica.

En mi caso, me dispararon prácticamente una bomba contra el pequeño vehículo en que me trasladaba por la autopista norte. Fue un milagro sobrevivir.

¿En la comodidad de Europa qué tanto se ablandó Aída Abella?

El asunto no es de ablandarse. Tanta violencia en Colombia me destrozaba el alma. Seguí siendo persistente en mis ideas. Nunca abandoné la Unión Patriótica. No nos fuimos a los bandos de la gente que tenía el poder, que dona migajas en las mesas por cosas de carácter personal. Nunca.

¿Qué perspectiva política ve en el posconflicto si se logra la firma de la paz?

Yo siempre he estado en la política. Me formó mi abuelo, un liberal convencido, que fue concejal de Sogamoso. Después seguimos en los sindicatos, hasta llegar a la Asamblea Nacional Constituyente, siempre en defensa de la gente pobre.

Los espacios políticos son mal utilizados en Colombia. Por eso me duele ver el parlamento como está. Me duele terriblemente. Me duele saber que hay tanta corrupción. Los ciudadanos deben aprender a votar. Los parlamentarios, los que elige el pueblo, deben dar ejemplo. No deben aprovecharse ni llenar sus bolsillos.