Alan García: político siempre en problemas

17 de abril del 2019

Alan García, dos veces presidente del Perú, pidió asilo en Colombia en 1992 que le fue otorgado por el entonces presidente César Gaviria, posteriormente viajó a Francia. Logró ser acogido alegando ser un perseguido político de Alberto Fujimori, pero para muchos más que un asilado era un fugitivo. García llegó al poder en Perú por […]

Alan García: político siempre en problemas

FOTO: Wikipedia

Alan García, dos veces presidente del Perú, pidió asilo en Colombia en 1992 que le fue otorgado por el entonces presidente César Gaviria, posteriormente viajó a Francia. Logró ser acogido alegando ser un perseguido político de Alberto Fujimori, pero para muchos más que un asilado era un fugitivo.

García llegó al poder en Perú por primera vez en 1985 después de una rápida carrera que se inició cuando fue nombrado secretario general del partido Alianza Popular Revolucionaria Americana, APRA y recibió no solo apoyo político sino también económico de la clase dirigente de su país que lo llamó el ‘John Kennedy del Perú’, al ser el mandatario más joven de América Latina con solo 36 años, a pesar de que muchas personas advirtieron sobre abusos sexuales contra la hermana de un conocido político y de tener desequilibrios mentales.

Su bandera para ganar las elecciones fue la de la lucha contra la corrupción y arrancó su mandato con una popularidad del 90 por ciento, gracias a sus actitudes anti-imperialistas y el anuncio de que su país no pagaría la deuda externa, al tiempo que se enfrentó al escritor Mario Vargas Llosa en 1987 cuando intentó nacionalizar la banca, lo que generó una oleada de protestas.

El lenguaje populista del joven García en su primera campaña le atrajo la simpatía de los peruanos, cuando se posesionó prometió reducir su sueldo a la mitad y anunció que viviría con 500 dólares mensuales mientras estuviera en el poder. Todo resultó mentira, se enriqueció evidentemente y nunca logró explicar la procedencia de más de medio millón de dólares pertenecientes a su capital.

Tras el autogolpe de Alberto Fujimori, Alan García fue acusado de enriquecimiento ilícito y de haber ordenado una matanza de presos por terrorismo en varias cárceles del país, razón por la cual se refugió en la Embajada de Colombia en Lima. Permaneció fuera del Perú hasta 2001 y regresó solo cuando la corte Suprema declaró la prescripción de los delitos de los que se le acusaba.

A pesar de los señalamientos contra García a lo largo de todos los años de su asilo, regresó para volver a al política y en 2001 se lanzó a la Presidencia en una contienda en la que ganó Alejandro Toledo.

Segundo periodo

En 2006 volvió a presentarse y a pesar de las pruebas de su corrupta primera presidencia, logró ganarle en la segunda vuelta electoral al izquierdista Ollanta Humala, al que los empresarios lo veían como un enemigo del capitalismo.

García, cuyo primer gobierno está catalogado por muchos en su país como uno de los peores del siglo XX, logró convencer a los peruanos que lo criticaban por mal gobernante, para que votaran por él arropado por su cambio radical, al alejarse de la izquierda que tuvo al comienzo de su carrera y optar por una derecha económica y social al punto que el propio escritor y excandidato Vargas Llosa lo apoyó.

El balance de su segundo mandato lo favoreció en el tema económico y por el crecimiento de la inversión, pero la corrupción volvió a rondar a su administración por enriquecimiento ilícito y por haber recibido a través de su secretario 4 millones de dólares. Un exejecutivo de Odebrecht, Jorge Barata, amigo cercano de Alan García, confesó que la empresa le giró 200 mil dolares para su campaña presidencial

La justicia peruana investiga las actuaciones de García en la adjudicación y ejecución de la obra del tren eléctrico, tramos II y III llevada a cabo por la compañía brasilera. Se decidió a partir de este caso investigar al ex jefe de Estado por los delitos de colusión agravada y lavado de activos.

En el Perú no solo el expresidente Alan García está vinculado a la corrupción de Odebrecht, también dignatarios desde Fujimori hasta Kuczinsky, pasando por “El Cholo” Alejandro Toledo y Ollanta Humala, o están presos o son investigados. Pero el único que prefirió atentar contra su vida antes que pasar por la cárcel fue el contradictorio Alan García.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO