“Tengo el temor de que no se firme la paz”

“Tengo el temor de que no se firme la paz”

10 de octubre del 2014

Fue vicepresidente de Juan Manuel Santos hasta hace dos meses, y ahora espera conceptos del Consejo de Estado para ser candidato a la alcaldía de Bogotá, o a la de Cali. Sobre el proceso de paz, Angelino Garzón es escéptico:

“El Gobierno ha manifestado constantemente voluntad política de firmar el acuerdo de paz lo más pronto posible, y eso me parece bien, pero eso no lo han manifestado las FARC.

No es la primera vez que la guerrilla de las FARC dialoga con un gobierno, ya lo hizo en 1984 con Belisario Betancur; en 1991 con César Gaviria en Caracas y en México; y ya lo hizo en el 2001, 2002, con Andrés Pastrana.

Y tengo un temor, lo digo públicamente, que la guerrilla de las FARC termine desgastando al Presidente Santos y que al final por dudas, por desconfianzas, porque no tienen total seguridad, tomen la decisión de no firmar el acuerdo final de paz.

En el 2014 ellos no firmarán el acuerdo final de paz. Esto ya se fue para el 2015, y en el 2015 las FARC pueden comenzar a preguntarse ¿y cuál es el presidente que nos va a garantizar el desarrollo de estos acuerdos finales de paz?

¿Qué información o razones de peso tiene para pensar que no se firmará la paz?

Porque esto ya ha pasado en otras ocasiones. En 1984 el gobierno de Belisario Betancur dialogó con la guerrilla de las FARC, incluso hizo un acuerdo de cese al fuego bilateral. Lo firmaron el Presidente y el mismo Manuel Marulanda Vélez como jefe de las FARC en ese entonces. Y surgió la Unión Patriótica y mataron a muchos de ellos por intolerancia política.

Luego en 1991 el presidente César Gaviria dialogó con las FARC en Tlaxcala y en Caracas, puso una figura tan respetada y tan querida, y comprometida con el tema de los derechos humanos y la paz como Horacio Serpa Uribe.

Y luego, el presidente Andrés Pastrana dialogó directamente con Manuel Marulanda Vélez en El Caguán, con una presencia internacional muy importante. Creo que hasta el delegado del Banco Interamericano de Desarrollo estuvo en El Caguán. Surgieron las dudas, la desconfianza y se acabó el proceso.

Hay un tema que discutir con la guerrilla: ¿qué va a pasar con los guerrilleros y guerrilleras con la paz? ¿Los van a matar como ha pasado en Colombia, o les van a respetar la vida y su derecho a la libertad?

Ellos no van a firmar un acuerdo de paz para acabar en la cárcel o para terminar extraditados, o para que los vayan a matar. Y esto tiene que entenderlo el Estado colombiano.

La paz significa generosidad, la paz significa no quedarnos en el remolino del pasado, en la violencia del pasado, los horrores del pasado. La paz significa perdón, reconciliación y mayor equidad social y más democracia para nuestro país.

¿Está siendo “inocente” el gobierno de Santos?

No, ni el gobierno ni las FARC y sus voceros son inocentes. Son gente con experiencia, con criterios. Me parece bien que el Gobierno arriesgue, pero la paz significa, como decía Gabriel García Márquez, tener los ojos bien abiertos.

También los voceros de la guerrilla de las FARC son gente formada, saben de dónde vienen y para dónde van. Ellos no van a precipitar la firma de un acuerdo de paz si no tienen la garantía de que no terminarán muertos.

Angelino Garzón

¿Se estaría gestando otro engaño?

A veces creemos que la sinceridad es toda del Estado pero no nos ponemos en los zapatos de la guerrilla. El acuerdo de paz es un acuerdo de confianzas. Lo que debe pretenderse es un mayor realismo.

¿Hay escepticismo razonable o un presentimiento de que no se firmará la paz?

Hay preocupaciones. Como decía mi mamá, corazonadas. Si me pongo en el pellejo de los guerrilleros, también comienzo a preguntarme cosas: ¿qué pasa si firmo un acuerdo de paz y no hemos avanzado en un camino de perdón y reconciliación? ¿Estamos dispuestos a que guerrilleros que firmen el acuerdo de paz luego participen del Gobierno Nacional? ¿Estamos dispuestos a eso? ¿Los empresarios los pueden contratar como trabajadores de una empresa? ¿Estamos dispuestos a eso? ¿Estamos dispuestos a que guerrilleros que firmen el acuerdo de paz puedan ser directivos de algunas empresas?  ¿Estamos dispuestos a eso?

Lo de La Habana no es un tema militar, no podemos encarar las conversaciones como si fuéramos a derrotar militarmente a la guerrilla de las FARC, eso es un error político.

Lo de La Habana es un diálogo entre iguales y es un acuerdo entre iguales, y por lo tanto creo que si queremos la paz tenemos que abrir las puertas de nuestro país hacia el perdón y la reconciliación y hacia la equidad social. Y a veces veo contradicciones.

Cuando a unos humildes trabajadores o trabajadoras les niegan unas horas nocturnas, con esa mezquindad es muy difícil pretender construir un camino de paz.

La paz significa redistribuir riqueza, no pobreza. La paz significa ampliar la democracia.

Por ejemplo, ¿la reforma política que estamos discutiendo es una reforma para la paz o es una reforma política para la coyuntura? Creo que la reforma política debería estarse discutiendo en el camino de la paz, no en el camino de una coyuntura porque nada nos ganaríamos si dentro de 10 años tendremos que hacer una nueva reforma política en Colombia.

En eso estoy de acuerdo con algunos senadores que proponen mejor la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que sería un factor importante para construir un camino de paz en nuestro país.

¿Prefiere entonces la Asamblea Constituyente para establecer el equilibrio de poderes y grandes reformas que requiere el país?

Si el Gobierno quiere discutir una reforma integral del Estado pues entonces convocamos una Asamblea Nacional Constituyente, y eso lo ligamos a los temas de la paz. Es que no se puede pretender hoy reformar el Estado, hacer reformas políticas, al margen de las perspectivas de paz.

Cualquier reforma política que se vaya a hacer en el país, grande o pequeña, tiene que tener como perspectiva una reforma para la paz, para consolidar caminos de paz.

¿Mejor la Constituyente entonces?

Creo que si vamos a reformar integralmente el Estado es mejor que hagamos una Asamblea Nacional Constituyente porque me preocupa que nosotros por la vía de las pequeñas reformas terminemos haciendo una colcha de retazos del Estado colombiano.

¿Será candidato a la alcaldía de Bogotá o a la de Cali?

Esperemos a ver. Mi mamá, que era una vendedora de plaza de mercado, me decía que uno no puede ensillar un caballo que no ha comprado. Esperemos qué dice el Consejo Nacional Electoral, lo único que tengo claro es que el 14 de mayo del año 2015 diré públicamente si soy candidato a la alcaldía de Cali, Bogotá, o me espero hasta el 2018.

No olvidemos que en el 2018 ya no tendré estos problemas jurídicos de avales, y en esa fecha se eligen en Colombia: presidente, vicepresidente, alcaldes y gobernadores en todo el país.

¿Usted cuántos años tiene?

Le adelanto que el próximo 29 de octubre cumplo 68 años de edad.

A su edad muchos colombianos están pensando en el retiro…

Me siento bien. Lo peor sería sentirme un inhabilitado. Soy una persona en condición de discapacidad pero no soy un incapacitado, mentalmente me siento muy bien. Muy difícilmente a mí, en cualquier cargo que tenga, alguien me puede meter mentiras o embustes.