Argentina, con la segunda mayor inflación de A.L

Argentina, con la segunda mayor inflación de A.L

20 de enero del 2019

Venezuela no es el único país de la región con una grave crisis económica y, aunque las proporciones son radicalmente distintas (ante el 1.700.000% de inflación en Caracas), las cifras del estancamiento económico que vive Argentina no son alentadoras. 

La inflación del país al cierre de 2018 (basada en el Índice General de Precioes) fue de 47,6%, la más alta del país en 27 años, incluyendo los años del denominado “Corralito”, uno de los episodios más amargamente recordados por los ciudadanos de dicha nación. Por otra parte, respecto al Índice Mayorista de Inflación (Ipim), fue de 73,5%. 

Esto no solo representa para la Argentina tener el segundo lugar con la peor cifra de inflación en la región, sino ser la cuarta nación con peores índices, tras Venezuela, Sudán y Sudán del Sur. 
 
¿Por qué el país ha llegado a dicha situación? ¿Qué piensan los ciudadanos argentinos de su actualidad? Y fundamentalmente, ¿qué escenarios se avecinan para la Argentina? KienyKe.com consultó con Danilo Menant, internacionalista y docente de la Maestría en Comercio Internacional de la Universidad del Salvador (Usal), sobre estos asuntos. 
 

Las causas

El experto señaló el factor estructural (marcado por temas como la devaluación constante de la moneda, la fuga de capitales, un histórico endeudamiento del Estado agravado por políticas económicas radicales en su blindaje al empresariado y la alta dependencia en las importaciones) como uno de los grandes lastres de la economía argentina:
 
“En cuanto a la alta inflación de 2018, una causa determinante en la devaluación de la moneda local (peso), que totalizó un 105% en el año. Dada la estructura de la economía argentina, la evolución del dólar posee una incidencia directa en la inflación general del país: Por ejemplo, el nivel del dólar determina la formación de las tarifas energéticas (tarifas eléctricas, gas y combustibles)”.
 
“La formación de precios en la industria se ve asimismo afectada, dada la incidencia de insumos importados en la producción nacional: Así, el alza de precios de artículos importados fue de 104,8 % en el año, mientras que las manufacturas industriales aumentaron un 68%”, agregó. 
 
La inflación general total verificada en el 2018 excedió las estimaciones de la mayoría de los economistas y de organismos internacionales, como el FMI, en su Informes Perspectivas de la Economía Mundial / WEO “World Economics Perspectives) que había estimado una inflación anual de 40,8 % en Octubre de 2018, sensiblemente menor a la realmente verificada. 
 
Estos niveles de inflación sitúan a la Argentina en un lugar de excepcionalidad en el panorama económico internacional: De un total de 190 economías medidas, solo 17 observan inflación superior a los dos dígitos; Mientras que el promedio de inflación de las economías emergentes es de un 5 % y la inflación de las economías de América del Sur es en promedio de un 3-4 %. “De modo tal que Argentina posee un nivel de inflación 12 veces superior al de sus países vecinos”, explicó el experto. 
 
Otros factores que incidieron fueron la incidencia de crisis internacionales como la de Brasil (gigante vecino y socio fundamental para los argentinos) y Turquía, una sequía histórica que vivió el campo a inicios de 2018 y que minó la productividad, tal como la desconfianza generada en los inversionistas por el “Cuaderno Gate”, escándalo de corrupción que salpicó al sistema en su conjunto dado que, tal como Odebrecht, puso en cuestión la relación del empresariado con las instituciones del Estado. 
 
“Más allá de lo ocurrido en 2018, es de destacar que la inflación lamentablemente es una característica estructural de la economía argentina, lo cual es analizado en un reciente estudio de la Cámara Argentina de Comercio, que observa que en los últimos 100 años el país padeció una inflación anual promedio de 105 %, siendo muy contadas las presidencias con índices de inflación de un dígito”, contrastó no obstante Menant. 

¿Qué sigue?

Como en todo problema estructural, la alta inflación que ha marcado durante la era Macri al país seguramente engendrará otros problemas que dificulten salidas. “Las consecuencias negativas de este fenómeno son la pérdida generalizada del poder adquisitivo, aumento de la pobreza (otro hecho estructural de la historia económica reciente de la Argentina, que observa índices de pobreza superiores al 30 % en los últimos 40 años) y la imposibilidad de concretar una inserción sostenida en procesos de desarrollo de exportaciones, en particular de productos de valor agregado, dado que no es posible sostener la presencia en mercados internacionales con un nivel de precios tan superior al de otras economías”, consideró el analista.
 
Por último, aseguró que se trata del problema fundamental que tiene en este momento la política argentina. Por ende, de las salidas planteadas por uno u otro sector dependerán los resultados electorales y políticos que obtengan. ·La lucha contra la inflación y cómo derrotar este fenómeno es el dilema central que enfrentan los actores políticos económicos y sociales, el resultado de enfrentar este complejo problema estructural marcará el desarrollo de la economía argentina y su inserción internacional a futuro”, concluyó.