López Obrador y su balance anticipado del primer año

1 de diciembre del 2019

El presidente también habló de las crisis que ha tenido que sortear.

López Obrador y su balance anticipado del primer año

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, anticipó su lista de logros y momentos críticos, en vísperas de cumplir un año en el cargo el 1 de diciembre, en el que ha gobernado poniendo acento en su campaña anticorrupción.

El líder de la izquierda nacionalista dijo el viernes que las políticas que configuran lo que llama “cuarta transformación” de la vida pública del país, desde la independencia de España a la fecha, pasando por las reformas liberales del siglo XIX y la Revolución Mexicana del siglo XX “no es asunto de un solo hombre, ni de un dirigente”.

“Lo estamos haciendo entre todos los que contribuimos, que apoyamos la transformación del país, todos tenemos que sentirnos muy contentos de lo que hemos avanzado“, dijo en la última conferencia diaria, antes del acto frente al Palacio Nacional donde pronunciará un discurso.

El primer logro es “la dimensión humana” de los programas sociales, con pensión universal a todos los adultos mayores de México, para niños pobres y discapacitados “que ya tienen para sus alimentos”.

En segundo lugar mencionó el combate a la corrupción, con reformas constitucionales para que ningún funcionario del Estado gane más que los 5.000 dólares que él percibe ahora tras una reducción salarial, y la posibilidad de revocar el mandato presidencial mediante un referendo.

También celebró haber reducido de unos 180 millones de dólares gastados en 2018 a unos 40 millones de dólares el presupuesto de la Presidencia este año.

Luego destacó su política de “austeridad republicana” sin aumentar impuestos ni crear nuevos tributos, sin incrementar los precios de las gasolinas ni aumentar la deuda significativamente.

“Tenemos finanzas públicas sanas, es todo un avance”, celebró el mandatario.

Los críticos del Gobierno señalan que el recorte drástico del gasto público ha contenido la actividad productiva, como una de las causas de una desaceleración económica.

El banco central de México pronosticó esta semana que el Producto Interno Bruto tendrá una contracción de 0,2%, o en el mejor de los casos un magro crecimiento de 0,2%.

López Obrador ha dejado de presumir que durante administración la economía crecería a tasas de 4% anual, e incluso eliminó esa meta de su nuevo libro “Hacia una economía moral”.

Reemplazó esa promesa con una meta general de “desarrollo con bienestar social”.

Pero la asistencia social por unos 15.000 millones de dólares, que entrega de forma directa sin intermediarios, en programas como Sembrando Vida para unos 200.000 jornaleros y Jóvenes Construyendo el Futuro para un millón de aprendices de talleres, aún no dispara el consumo, como se esperaba.

En cambio, destacó como un logro que el peso mexicano “es de las monedas que más se ha fortalecido con relación al dólar“.

Otro logro que destacará en su balance es que después de 36 años de políticas neoliberales, que señala como causa de la desigualdad, su Gobierno ordenó el mayor aumento al salario mínimo.

Pero los salarios en México siguen siendo son los peores del continente, y la tasa de desigualdad ya era alta antes de 1982.

Cinco crisis en un año

Con vistas a su aniversario, López Obrador se refirió a las cinco mayores crisis que ha encarado entre las que destacó la amenaza de EE.UU. de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas y el asilo al expresidente boliviano Evo Morales (2006-2019).

Calificó la decisión de asilar a Morales como “oportuna, adecuada, apegada a nuestros principios de política exterior, de proteger a perseguidos políticos, a quienes son acosados y pueden ser agredidos”.

Asimismo, señaló que “la amenaza unilateral (de Washington) de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, fue un momento delicado”.

Para evitarlo, en junio, México se comprometió a desplegar a 25.000 guardias nacionales en sus fronteras y contener la migración centroamericana.

“Afortunadamente salimos bien, cumplimos con los compromisos que hicimos y se alejó esta amenaza”, celebró.

El momento “más doloroso” que enfrentó fue una explosión de un oleoducto en Hidalgo (centro), donde perdieron la vida 137 personas.

También se refirió a “la guerra que se desató en Sinaloa (noroeste)”, tras el fallido operativo militar del 17 de octubre para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, con saldo de ocho muertos y 16 heridos.

“Fue una guerra breve, la más breve en la historia, una guerra de cuatro horas”, ante la cual el Gobierno decidió liberar al capo y evitar más enfrentamientos.

La más reciente crisis es el pedido de la familia mexicano-estadounidense LeBarón, que sufrió este mes el asesinato de tres mujeres y seis niños, al presidente de EE.UU. Donald Trump, que designe como “terroristas” a los narcotraficantes en este país, acogida por la Casa Blanca.

La mayor “asignatura pendiente” que admite López Obador es “el problema de la inseguridad, de la violencia, porque se dejó crecer mucho“, y califica como “equivocada” la estrategia que se aplicaba desde 2006.

Este año se perfila como el más violento desde que se llevan registros hace tres décadas, con más de 29.500 muertos de enero a octubre de 2019.

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