En cinco años Nicaragua estrenará un mega Canal Interoceánico

En cinco años Nicaragua estrenará un mega Canal Interoceánico

22 de noviembre del 2014

Nicaragua ya puso fecha de inicio para una de las megaobras de infraestructura más ambiciosas del mundo: el gran canal interoceánico.

El próximo 22 de diciembre comienzan las excavaciones y el traslado de material a las zonas de trabajo. Buscan construir, en cinco años, el canal más grande del planeta, que comunique al Atlántico con el Pacífico en un trayecto de 278 kilómetros, a través del corazón de Centroamérica.

La concesión quedó en manos del grupo empresarial chino HKND, quien tiene en su cabeza a un polémico multimillonario llamado Wang Jing, quien será amo y señor de esa nueva ruta durante los próximos 100 años.

En esta primera fase se elaborarán las carreteras y puertos para recibir la maquinaria procedente, en su mayoría de China. El grueso de las obras empezarán en el Pacífico nicaragüense el año entrante. El valor aproximado de ese canal es de 50 mil millones de dólares, cuatro veces el Producto Interno Bruto (PIB) de ese país.

El canal de Nicaragua quiere mandar la parada en conexiones interoceánicas globales. Su competidor cercano, el Canal de Panamá, tiene 80 kilómetros de longitud. El Canal de Suez, que une al mar Mediterráneo con el Rojo, y le permite a embarcaciones europeas y del Magreb Africano llegar al Océano índico e intercambiar con el mercado asiático, mide 195 kilómetros de largo.

El canal de Panamá, con las ampliaciones eventuales, tiene capacidad de ser paso para buques con hasta 130.000 toneladas de peso muerto, mientras que el de Suez soporta de 200.000. El de Nicaragua sería capaz de recibir grandes cargueros con 250.000 toneladas.

La profundidad máxima que tendrán los tramos del Canal será de 30 metros, mientras que las partes más anchas podrían tener hasta 520 metros.

Infografia Canal Nicaragua

Así será el Canal de Nicaragua. En la imagen, se ve una comparación con los canales de Panamá y de Suez.

Las cifras de este proyecto siguen siendo mayúsculas. La construcción empleará a 50 mil personas, que esperan sean de mayoría local. Cuando ya esté funcionando, en el año 2020, se generarán unos 200 mil empleos indirectos.

Cada año podrían atravesarlo unos cinco mil barcos, y será capaz de movilizar el 5% del transporte de carga marítima mundial.

Los ingenieros deberán crear un lago artificial que ya ha sido bautizado como el Atlanta. Este proveerá agua para la operación de las esclusas occidentales. La masa de agua tendrá 400 kilómetros cuadrados, un tamaño mucho mayor a la superficie de Bogotá.

El área, según los constructores, será destinada como centro de ecología y turismo. Sin embargo, para su construcción se tendrán que destruir manglares con su biodiversidad nativa.

Va a ser tanta la cantidad de desechos y material excavado, que se han previsto 41 depósitos de en 158 kilómetros cuadrados, que básicamente serán la escombrera.

Para el Canal se construirán dos esclusas. La cercana al mar Caribe se llamara “Camilo”, estará a las puertas del lago Atlanta y tendrá 525 metros de largo, 80 de ancho y 25 de profundidad. Las otras esclusas estarán a la salida del Lago de Nicaragua, a pocos kilómetros del Pacífico, y se llamará “Brito”.

Daniel Ortega y Wang Jing

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, y Wang Jing, el dueño de la firma HKND, encargada de construir el Canal y administrarlo por 100 años.

De salir adelante este proyecto, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega prometió que su país saldría de la penosa lista del segundo país con más índices de pobreza de América Latina, sólo superado por Haití.

Según sus cuentas, además de la elevada cantidad de empleos que se crearán durante las obras, las opciones de trabajo serán mucho mayores cuando el Canal esté funcionando, y permitirá elevar el PIB al 8%.

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Pero el costo social, ambiental y cultural también entra en la balanza

Pero ante este tipo de proyectos y su magnitud, también surgen dudas que han motivado numerosas protestas en territorio ‘nica’.

La obra promete que no afectará el medio ambiente, pero un estudio de la firma ERM, que sirvió de base para la aprobación del Canal de Panamá, advierte que el castigo ambiental y cultural será alto.

Además de la construcción del lago artificial en el occidente, el Canal abrirá el gran Lago de Nicaragua al tráfico de buques. Estos gigantes, que sin duda provocarán contaminación, pasarán día y noche sobre la reserva de 8 mil kilómetros cuadrados, y su pesado camino podría revolcar los fondos de arcilla, perturbando las aguas y dañando esta fuente de líquido potable para miles de familias que viven a su alrededor.

Canal Panama

El Canal de Panamá podría “quedarse pequeño” frente a la megaobra que adelanta Nicaragua.

Sobre los daños que vendrían sobre el Lago de Nicaragua también se han preocupado los vecinos del sur. Costa Rica depende en gran medida del agua dulce del Lago, así que su contaminación podría ser letal.

El estudio también asegura que han encontrado en sus expediciones por terreno a dos especies de ranas desconocidas hasta ahora, y una frágil diversidad de corales en las costas.

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Incluso hallaron 200 nuevos sitios arqueológicos mayas, que datarían desde el 500 A.C y el 1519 D.C. Las obras podrían arrasar con estos bastiones culturales.

También se alerta sobre el impacto que tendría el proyecto sobre comunidades indígenas que están asentadas justo por donde pasará el Canal. Etnias como Rama y Kriol han puesto numerosas demandas para pedir una protección especial a sus territorios.

¿Tendrá impacto en Colombia?

El litigio entre Managua y Bogotá por el control de San Andrés, que hace dos años le concedió a Nicaragua una victoria ante La Haya por 75 mil kilómetros cuadrados de mar, ha tenido en tensión a las dos naciones.

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Nicaragua exige una plataforma continental extendida, que restaría más territorio a Colombia y les permitiría no sólo abrir un amplio espacio para el tránsito de buques por su Canal, sino adelantar eventuales explotaciones petroleras en esta zona del Caribe

Sin embargo, otros expertos desestiman que el impacto del Canal pueda afectar directamente a los colombianos, y en cambio sugieren evaluar la amenaza que esta nueva ruta interoceánica sí podría producir sobre Panamá y su canal.