El cierre del Gobierno ya pasa factura a Trump

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El cierre del Gobierno ya pasa factura a Trump

27 de enero del 2019

En un principio sonaba bien, era la receta que hasta ahora le había funcionado: Mostrarse como un personaje inefable en las negociaciones, que no da su brazo a torcer, mientras que le expresa a su electorado que él hace todo lo posible por cumplir sus promesas pero que los adinerados burócratas demócratas de Washington no se lo permiten. Pero la situación ha cambiado.

El pulso por construir el polémico muro en la frontera con México llevó a Trump a ser el presidente que ha tenido el cierre del Gobierno de EE. UU. más largo en la historia de la potencia norteamericana. Mientras que cada vez más trabajadores federales sufren las penurias económicas de no recibir salarios, los aeropuertos se ven plagados de filas y demoras, y los trámites burocráticos se hacen más complicados para la ciudadanía, el presidente aseguraba “no me importa tener un cierre del Gobierno” (11 de diciembre).

“Si tengo que cerrar el país por un tema de seguridad fronteriza, de hecho me gusta eso. Es algo que Estados Unidos necesita y es sentido común”, agregaba. Cabe explicar que el pulso con Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara, radica en que estos no le aprueban un presupuesto que traslada $5 millones de dólares a su polémico muro. Al agotarse los plazos, el Gobierno Federal tuvo que cerrar.

Pero su postura desafiante puede estarse quebrantando tras 37 días de bloqueo a las funciones del Estado. Trump se mantiene firme pero son cada vez más los temas en torno a su administración los que se ven afectados por el cierre. Este martes 29 de enero debía dar el tradicional y crucial discurso sobre el Estado de la Unión, hecho que no ocurrirá dadas las actuales circunstancias.

Es decir, los estadounidense completan casi ya una semana sin que su mandatario resuma cómo está la salud de la principal democracia del globo, cuáles han sido los avances de dos años de mandato y cuáles serán los desafíos que enfrenta el país en este 2019. Asediado por la prensa ante el estancamiento político, Trump todavía responde: “Me culpo a mí mismo, pero por recuperar la economía y dar miles de trabajos”. No está claro si esto va a continuar sin consecuencias para el mandatario.

Implicaciones

¿Quién está ganando y quién está perdiendo? Hace unas semanas, KienyKe.com encontró con académicos que en ese momento Pelosi, la líder de los congresistas demócratas, era la más afectada, pero parece que el pulso lo está remontando, según esta nueva consulta.

Patricio Navia, politólogo y docente de la Universidad de Nueva York (NYU), consideró que “el shutdown le hace daño a Estados Unidos, tanto a demócratas como republicanos, pero le hace más daño al presidente Trump en tanto él dijo desde su inicio que no le importaba mucho tener la responsabilidad por el cierre mientras que diera la pelea por el tema de la seguridad.

Tanto Senado como Cámara están presentando proyectos alternativos al muro, da la impresión actualmente que está solo obsesionado”. Mientras esa imagen la proyecta la Casa Blanca, miles de familias estadounidenses que dependen del Gobierno Federal, están sufriendo las consecuencias.

“El golpe a los trabajadores federales y a varios servicios que llegan a los estadounidenses, está generando graves problemas, y tal parece que esto va a forzar al presidente a tener que hacer alguna concesión y aceptar la apertura del Gobierno. De hecho no ha podido hacer el discurso del Estado de la Unión porque está cerrado”, agregó.

A Trump ya se le ha visto dubitativo en el proceso, tal como relata Emilio Viano, docente de Ciencia Política de la Universidad Americana de Washington. “Había dado su visto bueno a una iniciativa de presupuesto alternativo en el Senado, pero al final decidió echarse para atrás, cuando estaba por aprobarse también en Cámara, solo porque él empezó a ser criticado por comentaristas de extrema derecha como Ann Coulter. Le echaron en cara que no iba a mantener su promesa del muro, por lo que cambió de opinión y volvió a su ‘no’ inicial”, dijo.

Viano coincide en que Trump está perdiendo el pulso: “Las encuestas están demostrando que los estadounidenses están responsabilizando al presidente de la situación actual. Esto es positivo para los demócratas hasta la fecha”. Efectivamente, la última encuesta de ABC revela un 37% de popularidad del mandatario, la más baja de un mandatario en 72 años.

El factor electoral

De cualquier forma existen matices para los dos expertos. Viano señala que la causa de un “shutdown” tan prolongado es inseparable del tema electoral. Para el analista, ya inició la pugna de las presidenciales, si bien no en términos formales. En ese sentido, considera que los demócratas deben propender por que no se alargue mucho el pulso, porque podrían terminar también salpicados.

“Con el pasar de tiempo esta situación se puede tornar peligrosa para los propios demócratas, porque quienes no están recibiendo recursos para su subsistencia no están centrados en la política, sino simplemente en que esto sea resuelto de una vez por todas. Hay un peligro porque hasta cierto punto la gente podría frustrarse al punto de criticar a todos los políticos”, advirtió.

Navia coincide desde una perspectiva distinta, al considerar que Trump mantiene su base y no necesariamente esta se ha socavado por el cierre del Gobierno. “Hay daños mayores para el presidente aunque, como está tan polarizada la política estadounidense, probablemente no haya efectos concretos en las preferencias electorales de la gente”.

“Ya se vio que los demócratas recuperaron la Cámara en 2018 y que tienen buenas posibilidades de ganar en 2020, pero el apoyo de Trump, aunque no es mayoritario, es bastante sólido y le podría bastar para lograr su reelección. Especialmente si se mantiene ese apoyo en los Estados en los que era fuerte. Así no gane el voto mayoritario puede ganar en el colegio electoral (como ocurrió en 2016)”, concluyó.