“A todos nos roban 50 billones pesos al año”: López

16 de agosto del 2018

De milagro no había tanto trancón por la séptima. En una tarde soleada, los carros parecían haberse esfumado entre los luminosos rayos que envolvían las calles de la capital. Así el equipo periodístico de Kienyke.com llegó a tiempo a su cita con una de las principales voces de la oposición política en Colombia: Claudia López. En […]

“A todos nos roban 50 billones pesos al año”: López

De milagro no había tanto trancón por la séptima. En una tarde soleada, los carros parecían haberse esfumado entre los luminosos rayos que envolvían las calles de la capital. Así el equipo periodístico de Kienyke.com llegó a tiempo a su cita con una de las principales voces de la oposición política en Colombia: Claudia López. En plena campaña para promover la Consulta Anticorrupción, nos invitó a hablar con ella.

Se suponía que era en su casa, según nos informó su jefa de prensa, pero aún lo dudábamos. A todos, fotógrafo, periodista, videógrafos, nos costaba aceptar que una de las líderes de la Alianza Verde, con toda una Legislatura a cuestas (2014 – 2018), y otros pasos en administraciones públicas como la de Bogotá, viviera en pleno Chapinero. “Puede que sea más bien su oficina o la sede de su partido”, decía el fotógrafo. No lo sabíamos y en esa discusión llegamos al lugar.

Caminamos un poco por un parque concurrido antes de dar con la dirección. Allí estaba, un modesto edificio de los años setenta o hasta más viejo. “Sí, debe ser la oficina. Los políticos viven pero en mansiones apartadas de la ciudad”, concluímos. Timbramos y abrió una señora que nos dijo que no estaba, que debíamos esperarla pero que ya llegaba. Nos pusimos entonces a esperar bajo el sol mientras que todavía discutíamos si era la casa o la oficina. Duramos ahí 15 minutos, más o menos. Nadie la vio llegar, porque tras ese lapso de tiempo la señora volvía a salir a indicarnos que podíamos pasar. Subimos varios pisos en escaleras viejas. Llegamos a una puerta y esperamos mientras los escoltas de la UNP nos vigilaban hasta los nervios.

Abrió la puerta una señora del servicio, alta, corpulenta y morena, tal vez del Pacífico. Un aroma hogareño llegó a las narices del equipo. Se abrieron ante nosotros unas ventanas con vista a la efervescencia de Chapinero y la carrera Séptima, una sala pequeña pero que aún así se veía espaciosa, con un gran sofá blanco y las paredes repletas de libros. “Sigan y se sientan, ella ya llega”. Una hamaca, el sonido de la olla a presión cocinando un sudado. El fotógrafo y los videógrafos se pusieron de inmediato en la cuestión de discutir los mejores ángulos. Mover este sofá aquí, mover esta mesa. Quedaría a contraluz, se ve muy cerca esta pared.

No habían terminado de ponerse de acuerdo cuando Claudia López, la mujer que en la actualidad suena a desafío para parte de la clase política, apareció casi de forma inoportuna. “Que más, mucho gusto. Venga, ¿por qué no hacemos la entrevista allá abajo en la plaza? Es mucho más entretenido”. Allá nos devolvímos.

Hablemos de su infancia. ¿En qué lugar crece y qué recuerda de sus primeros años?

“Soy hija de una maestra, maravillosa, que nació en Bogotá, fue profesora durante muchos años en barrios populares, y mi padre es de Cucaita, Boyacá. Ambos me tuvieron muy jóvenes. Tenía una hermanita divina pero tuvo un accidente, murió a los tres años y medio. Ese fue un momento muy difícil de mi infancia, entonces me quedé solita muchos años. Después mis papás se separaron. Y cuando yo tenía unos 10, 11 años, ambos se volvieron a organizar y a casar. Ahora tengo seis hermanos, divinos. Yo soy la mayor, obviamente, y ellos son la luz de mis ojos. Venimos de una familia humilde que fue subiendo gracias a la educación y al trabajo. Mi madre era maestra, y mi padre desafortunadamente nunca pudo terminar su educación, pero es un trabajador incansable, un autodidacta, ha sido un gran ejemplo en la vida. Entonces somos una familia amorosa, unida, echada para adelante, siempre unida”.

¿Cómo recuerda el sur de Bogotá en esa época, cómo era la sociedad bogotana de entonces?

“Cuando yo llegué por Bosa y Ciudad Bolívar eso eran potreros y potreros. Tengo como esa imágen, eran potreros enormes en los que uno podía echar cometa. Y de repente con el desplazamiento y con muchas iniciativas, eso se empezó a llenar de gente entre Soacha, Ciudad Bolívar, Bosa, Usme… Y bueno: yo empecé viendo una ladera de la montaña poblada, y cuando me fui de Ciudad Bolívar eran tres montañas hacia atrás pobladas hasta los límites con Soacha. Gente humilde, trabajadora, berraca, trabajando con sus juntas de acción comunal. Barrios que no tenían nada, ni agua, y la gente trabajando duro para sacar a sus comunidades adelante. Mi madre siempre muy vinculada con ellos, porque esos eran los niños que iban a la escuela, los de esas familias. Entonces yo sé lo que es salir a pulso de la nada en la vida, lo sé por mi familia y lo vi en los barrios en los que viví. Entonces soy consciente de que con amor y educación todo se puede”.

¿Qué recuerda de la Séptima Papeleta? ¿Cómo se coordinaba ese movimiento en el que usted estuvo cuando joven?

“Era finales de los años ochenta, y era un momento muy difícil de la sociedad colombiana. Yo tenía mucha ilusión de votar cuando cumplí 18 años. Y la primera elección en la que iba a participar era la presidencial de 1990. Entre que me entregaron la cédula en el 88 y que fui a votar en el 90, los tres candidatos por los que hubiera querido votar los habían matado. Habían asesinado a Carlos Pizarro, a Bernardo Jaramillo, a Luis Carlos Galán. Era una época muy violenta, en la que el cartel de Medellín ponía carros bomba en la mitad de la ciudad, asesinaba a policías con sus sicarios, a 100.000 pesos, como si nada. La guerrilla creciendo, el narcotráfico disparado… Era una época muy difícil.

Y la política, trancada. Un sistema bipartidista, vetusto, lleno de viejos politiqueros que no solucionaban nada, que no representaban al país pero que tampoco dejaban crear nuevos partidos y nuevas expresiones. Entonces nos están matando, y los políticos no resuelven nada, y los ciudadanos era como que tocaba resignarnos. ¡Nosotros sí nacimos pa’ semilla! No nos vamos a dejar morir como una generación perdida entre la violencia y la politiquería. Por eso surgió el movimiento de la Séptima Papeleta para proponer una alternativa que era la Asamblea Nacional Constituyente, para superar el bipartidismo, crear nuevos partidos, fortalecer la justicia (no había quién le expidiera una orden de captura a Pablo Escobar), no había Fiscalía.

De ahí surgió el movimiento y fue una cosa muy bonita porque fue una mezcla de estudiantes de la universidad pública y de la privada, gente de estrato 18 y de estrato 1, de todo el país, que fuimos convergiendo en asambleas, en reuniones, en mitines. En esa época no había redes sociales (risas), entonces era un poquito más difícil, pero finalmente logramos sacar adelante la idea de la Séptima Papeleta, y con ella surgió la propuesta de la Constituyente. Tuvimos nueva Constitución y ahí el país se puede decir que encontró una salida, no perfecta, pero una salida”.

¿Se puede afirmar que usted es hija de la Constitución del 91? ¿Su forma de hacer política es parte de ese legado?

“Totalmente. Nosotros los estudiantes hicimos meter en dicha Constitución los mecanismos de participación ciudadana. ¿Qué pasa cuando los políticos no resuelven los problemas? ¿Qué salida tenemos los ciudadanos? Metamos ahí que podemos hacer consultas, referendos, revocatorias del mandato. O sea, que haya una salida cuando lo público no funciona. Y hoy, fíjese cómo es la vida: 27 años después, estamos usando por primera vez en la historia de Colombia uno de esos mecanismos de participación, que es la Consulta Popular Anticorrupción”.

Precisamente, ¿cómo decirle a una ciudadanía que ha estado polarizada en los últimos años, que la consulta tiene un caracter independiente a los partidos?

“Pues precisamente eso. Yo creo que la gente lo entiende. Entiende que muchos de los políticos nos están robando, que tienen impunidad, que aún si roban tienen beneficios de casa por cárcel. Que siguen con mermelada, que no se autoreforman, que no queiren renunciar a los contratos a dedo, a atornillarse en el poder. Entonces que, o nosotros los cambiamos con el voto, o ellos no van a cambiar nunca. Entonces yo creo que cualquier colombiano entiende eso, que esto no es de partidos, ni de personas, ni de colores, sino de cuidarnos el bolsillo y entre todos domesticar a esos políticos que nos roban. De eso se trata la consulta, que en vez de quejarnos, utilicemos nuestro voto libre el 26 de agosto marcando en el tarjetón siete veces Sí, para que obliguemos al Congreso a que se bajen el sueldo de 32 millones de pesos a 20 máximo. Yo creo que los ciudadanos entendemos que esta es una cosa que nos conviene a todos por encima de los colores y partidos”.

¿Escuchó a Macías decir a La W que votaría a todos los puntos Sí menos al del salario?

“¿En serio eso dijo? (Risas). Esa es el poder de la ciudadanía, porque primero dijo que no le gustaba la consulta y que no servía para nada, que eso ya existía. Pero mire cómo son, todo sí menos su bolsillo, todo sí menos bajarse el salario. ¡Hombre Macías, no sea inconsciente hermano! La mitad de los colombianos se gana un salario mínimo, ¡uno! Setecientos mil pesitos, y con eso levantan tres hijos, salen a trabajar. Los congresistas se ganan cuarenta salarios mínimos, a punta de gavelas y vainas que se han dado solo para ellos. Vamos a bajarles el salario de 32 millones de pesos, a 20. ¿A quién en su sana cabeza le parece que 20 millones de pesos es un mal suelto? ¡Por favor! El 99% de los colombianos no se va a ganar en esta vida 20 millones de pesos mensuales. Pero bueno ya mucha gracia que diga que al menos los otros los va a votar Sí (risas). Pero a los colombianos, no coman cuento, deben votar siete veces Sí”.

¿Está el uribismo haciéndole ‘conejo’ a la consulta?

“Pues hombre, sí, pero ¿y qué? ¿Qué hacemos? Están las frases de Macías y Paloma Valencia, el presidente Duque dice que sí, Uribe que no. Eso es un sancocho, pero aquí lo que importa es lo que digan los ciudadanos. Esto lo van a decidir no los políticos, sino 36 millones de colombianos inscritos para votar. Entonces no le pare bolas a los políticos, si dependemos de ellos, los de izquierda o los de derecha, estamos fritos. Hay que votar siete veces Sí”.

¿Le satisface el apoyo que ha hecho Duque frente al tema?

“Sí, yo sí le agradezco que él sí cumplió su palabra. Él había dicho en campaña que apoyaba la Consulta Anticorrupción, que le pedía al Centro Democrático que la apoyara, y le agradezco que se mantenga en eso. Me gusta que hubiera radicado tres proyectos, yo hubiera querido que radicara siete, pero lo que la gente tiene que entender es que no porque los haya radicado ya están aprobados. Esos proyectos siempre los hunde el Congreso. Cuando éramos senadores, ambos propusimos todas esas reformas, y las hundieron. Entonces los que apoyan a Duque, y yo quiero que le vaya bien en particular en estos temas, deberían asegurarse de que eso ocurra votando Sí en la consulta”.

¿Qué se puede esperar de los próximos cuatro años frente a un uribismo con un discurso aparentemente dividido, entre la línea conciliadora de Duque y la retórica beligerante que evidenció Macías?

“Mire que ha pasado una semana y los que no han dejado gobernar a Duque son los del Centro Democrático (risas), no es la oposición. Le sabotearon la posesión presidencial. Todo el mundo habló de lo que dijo Macías. El día más importante de su vida, se lo volvieron añicos. Apoya la consulta, ellos dicen que no. Nombra gente joven y técnica para los cargos, ellos salen y protestan. ¡Déjenlo gobernar!”.

Y frente al argumento de que la consulta solo es para su provecho político ¿cuál es su respuesta?

“Que no sean tan brutos. Además de mentirosos brutos. ¿Ustedes creen que los corruptos me roban solo a mí? A nadie más roban en Colombia. Olvídense de eso. Los roban a todos ustedes. ¿Ustedes creen que los corruptos dicen ‘no, este es uribista, a este no lo robemos’? ¡Usen el cerebro! No se dejen engañar. Nos roban a todos, a los pobres, a los ricos, a los cachacos, a los costeños, a los del sur, a los uribistas, a los no uribistas. A todos nos están robando 50 billones pesos al año. Tengamos una proporción de esa cifra: es todo el presupuesto de salud y educación del país en un año. Eso es lo que nos están robando. La educación de sus hijos, la salud de sus abuelos, las carreteras que necesitan los campesinos. Los políticos nunca sacarán adelante esto, lo sabotearán todo al final con mentiras. ¡Por favor! Esto es para recuperar la plata que nos están robando y para sancionar a los corruptos”.

Kienyke.com – Jose Vargas

Actualidad y futuro

¿Qué aprendizaje le dejó la última campaña presidencial? ¿Qué errores cometió la campaña Fajardo – López?

“Mucho, la verdad es que esa campaña que hicimos con Sergio Fajardo a la Presidencia fue hermosa, llena de esperanza y alegría. Nos recorrímos el país, conocimos Colombia, fue una campaña divina. ¿En qué nos equivocamos? En no haber hecho una consulta. Haberse negado Sergio a hacer consulta con De la Calle en marzo, creo que ahí fue que perdimos la elección. Porque hubo una consulta de derecha, una de izquierda, ¡falto la consulta del centro! Era algo obvio y yo le rogué a Sergio, pero no lo logré convencer. Ese fue el principal error de la campaña”.

Claudia, diversas voces han expresado su apoyo para verla como futura alcaldesa de Bogotá. ¿Le interesa ese tema?

“La vida por pasos. Por ahora estamos en la Consulta Anticorrupción, y mi prioridad ahora es hacer pedagogía para que nos unamos como colombianos. Algo nos tiene que unir. Todo no puede ser peleadera y división. Si derrotar la corrupción, que nos afecta a todos, no nos puede unir ¿entonces qué? ¿Cómo vamos a sacar a este país adelante? Luego quiero terminar mi tesis del Doctorado, me falta poquito, pero me voy a encerrar en una biblioteca a terminarla. Y el año entrante tengo que tomar una decisión, porque quiero seguir en política unos años más pero tengo solo dos opciones: o me lanzo a la Alcaldía de Bogotá o me espero y en el 2022 vuelvo a competir por la Presidencia, es una cosa o la otra, no es una decisión fácil. ¿Usted qué me aconseja?”.

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