Colombia deberá buscar pacto nacional: analistas

Colombia deberá buscar pacto nacional: analistas

26 de agosto del 2018

Fueron 11.667.626 votos por parte de los colombianos. Como recalcaron quienes apoyaron esta iniciativa, y como lo hizo la principal promotora de la Consulta Popular Anticorrupción, se trata de “una cifra mayor que la obtenida por cualquier presidente en la historia de Colombia”. De cualquier forma no alcanzó el umbral impuesto por la autoridad electoral (12.140.342 votos).

En todo caso, ¿qué interpretan analistas de lo ocurrido en esta jornada? ¿Qué mensaje dio la ciudadanía este domingo? Kienyke.com consultó con distintos politólogos del país para conocer sus previsiones de los efectos que dejará la Consulta Anticorrupción del 26 de agosto en la democracia colombiana.

Varios niveles de división

Enrique Serrano, docente de la Facultad de Gobierno, Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, y autor de libros como ¿Por qué fracasa Colombia?, aseguró que “es indudable que se trató de una cifra fuerte y la votación es buena”, pero explicó que “el esquema general del proceso fue ambígüo y eso explica un poco la abstención. Además existía un cierto cansancio de la gente por la elección presidencial pasada. No fue suficiente y se evidencia el desgaste de esos instrumentos en Colombia, en virtud de la división ideológica de la sociedad en estos momentos”.

Serrano argumenta que “dicha división no solo ya es del uribismo y la oposición, sino de las provincias con Bogotá. A pesar de que la capital es un foco muy poderoso de iniciativas políticas, el hecho de que no se haya alcanzado el umbral, a pesar de la fuerte cifra que se logró, indica que de momento no es posible articular de forma efectiva con las provincias del país y sus dinámicas”.

Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Humanidades de la Universidad Eafit, coincidió con Serrano respecto al tema de la división actual, pero desde otra perspectiva y con otras conclusiones.

“Mirando de cerca la consulta, los datos son buenos sabiendo que la misma se hizo contra viento y marea, ya con muchas elecciones recientes y con el partido mayoritario en el Congreso en contra. Los medios masivos no le pusieron cuidado a este evento, el metro de Medellín no ofreció desplazamientos gratis a los electores por primera vez en su historia. Lo que los datos ponen de presente es que el país está en una encrucijada, porque hay la amenaza de una ruptura profunda entre un sector que quiere cambios y otro que se opone de manera cada vez más dura y, está vez sí, reaccionaria. Es válido decir esto porque los argumentos contra la consulta fueron claramente tomados de los cabellos, como si la democracia en sí no costara”, argumentó.

“Más allá de Uribe, gran parte de la sociedad se quiere desligar ya de un régimen político agotado. La foto de Uribe, Pastrana y Gaviria saca las cosas de esos términos personalistas que eran antes tan convenientes entre ellos, y las ponen en términos de un régimen político con un agotamiento severo, frente a una ciudadanía que tiene una fractura cada vez más profunda. Si el plebiscito nos puso, queramos o no, entre los que apoyabamos el acuerdo con Farca y quienes no, la consulta nos puso otra franja divisoria, entre quienes buscan progresos contra la corrupción y quienes prefieren seguir cruzados de brazos”, agregó.

Un mandato para Duque y el Congreso

El presidente Iván Duque, quien llegó al poder con un mandato de oir no solo a los 10 millones de colombianos que lo respaldaron sino de conciliar con los ocho millones de ciudadanos que por primera vez votaron por un candidato de izquierda en una segunda vuelta, previsiblemente tendrá que tener en cuenta el mensaje enviado por 11 millones de personas e incluirlo en su agenda política.

Giraldo cree que es fundamental ahora, entre lo que interpreta como la creciente evidencia de una ruptura política entre los colombianos, que el mandatario dé un mensaje contundente de que trabajará en la materia y con ello ataje el fenómeno de malestar y división que marca actualmente a la democracia nacional.

“El riesgo seguirá en alza y esa ‘falla geológica’ seguirá profundizándose a no ser que el Gobierno, que entró con muy poco margen de maniobra, por la baja favorabilidad y por los problemas en el Congreso (incluso por la inexperiencia del mandatario), se muestre en capacidad de hacer esa tarea, que fue la que le tocó”, explicó.

Felipe Buitrago, politólogo y docente de la Universidad de Antioquia, consideró que la responsabilidad de interpretar el mensaje ciudadano la tendrá el Congreso, con la ventaja de que ya no se trataría de un tema de partidos, sino de prioridades.

“Sin duda alguna la consulta fue una iniciativa de un partido político (Alianza Verde). También de un sector de la sociedad que reclama un cambio de las leyes que actualmente nos rigen. Eso no significa que toda la población tenga que estar de acuerdo. Es por tanto totalmente natural que haya sucedido esto, que el umbral no se haya alcanzado. Pero ahora esperamos que el Gobierno y el Congreso en conjunto adelanten unas leyes que puedan resolver esta cuestión que ha sido planteada”, afirmó.

“Es un gran número de gente el que salió a votar y dio su voto afirmativo. Por lo tanto ahora se debe dar una agenda legislativa buscando hacer las correcciones necesarias sin que ya esto tenga las diferencias entre partidos que ocurrieron durante la consulta”, concluyó.

Lo que sigue: decisiones

De cualquier forma, Enrique Serrano mostró como un hecho positivo que ahora se deba hacer un trámite político de los siete puntos planteados en la consulta: “Uno podría decir, que a punta de elecciones el país va madurando en materia política, pero una parte importante seguía con recelo sobre el punto primero y sobre el punto cuarto. Por este motivo, se había jugado con cosas que son peligrosas y que hubieran podido ser el precedente de acciones inconstitucionales en el futuro”.

Por último, Giraldo reiteró que la coyuntura actual del país, y más después de estos 11 millones y medio de votos, exige a Duque resultados rápidos y le impone una alta responsabilidad sobre el futuro a seguir: “Este es un país presidencialista, la principal responsabilidad siempre está en el Ejecutivo. El Congreso sufrió un cambio importante en marzo pero todavía no tan decisivo, por eso creería que la principal potestad va a estar en Duque. Como decía hace algunos días un analista a la cadena Bloomberg, el presidente no va a tener tiempo de nada. Si no se moviliza a demostrar resultados en su primer año de Gobierno, el sistema político se vería abocado a un remezón que no se ha visto en la historia reciente de Colombia”.

En cómo Duque formule la salida al tema la polarización del país y brinde soluciones que satisfagan a los dos bandos que se han expresado en los últimos procesos electorales, radicará el futuro del país.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO