General (r) Mendieta revive su secuestro en la JEP

23 de octubre del 2018

La puerta de la sala de reconocimiento de verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se abrió nuevamente. Esta vez, el turno es para los exsecuestrados políticos por parte de la desmovilizada guerrilla de las Farc. El lunes los magistrados de la JEP escucharon los relatos de Luis Eladio Pérez y Óscar Tulio […]

General (r) Mendieta revive su secuestro en la JEP

Foto: Cortesía JEP.

La puerta de la sala de reconocimiento de verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se abrió nuevamente. Esta vez, el turno es para los exsecuestrados políticos por parte de la desmovilizada guerrilla de las Farc. El lunes los magistrados de la JEP escucharon los relatos de Luis Eladio Pérez y Óscar Tulio Lizcano y este martes fue el turno para Sigifredo López, Alan Jara y el general (r) Luis Herlindo Mendieta.

Entre lágrimas, cada uno de los hombres, escoltados por sus familias, desenterraron los recuerdos de los años que estuvieron privados de la libertad en manos de la guerrilla. El general (r) Mendieta contó con detalle cómo vivió la dolorosa y dramática experiencia. Bromas en su contra, el recuerdo del peso de la cadena que le ponían en su cuello y cómo tuvo que aprender a caminar nuevamente fueron algunas de las duras experiencias.

El excandidato presidencial inició su relato trasladando a los allí presentes al año 1998 cuando trabajaba en Santa Marta. Fue en esta ciudad que recibió la noticia de su traslado a Mitú, Vaupés en el Suroriente del país. Eso fue el 16 de septiembre, el 17 ya estaba como comandante de una de las zonas más golpeadas del país en esa época.

Contó que cuando recibió el cargo, le explicaron que la situación era crítica y que en cualquier momento se presentaría una toma por parte del grupo armado extinto de las Farc, y así fue, el 1 de noviembre de 1998 la guerrilla llegó. Explicó que de ese día recuerda cómo las Farc llegaron hasta ellos hasta con cilindros y fusiles. Cuando los milicianos lo tenían en su poder él pensó que lo asesinarían, pero el calvario apenas comenzaba.

De ahí lo llevaron para un río, les pusieron un cordel en el cuello, los pusieron en una fila india y empezó el recorrido río arriba. Luego de unas horas desembarcaron y los dejaron en una parte selvática a orillas del río. Pero no todos lo policías fueron secuestrados, Mendieta explicó que se enteró que uno de los policías se salvó porque se metió en una alberca, “duró allí cuatro días”, dijo el general (r), otro uniformado corrió la misma suerte, pero en una alcantarilla, “duró ahí tres días, pero se logró salvar”.

Pero no todos se salvaron, “me enteré que 17 policías fallecieron, algunos quedaron incinerados. Hay otros que no aparecieron y me dijeron que los enterraron en fosas comunes”, dijo Mendieta.

Inicia el cautiverio

Luego de pasar 15 días en la selva los llevaron a donde alias ‘César’, él pensó que les iban a dar un lugar digno para dormir pero no fue así, la cama eran plásticos que debían poner en el suelo. Fueron pasando los días y los meses, hasta que llegó la oportunidad de quedar en libertad. Se realizó un intercambio humanitario, la condición era que salían de la cárcel 14 integrantes de las Farc y a cambio liberaban a 28 militares, “soltaron a los que estaban más enfermos yo insistí para que soltaran a dos compañeros que estaban muy mal, pero por ser altos mandos los dejaron”, explicó Mendieta.

“En total eran 45 miembros de la fuerza pública; entre oficiales, suboficiales y patrulleros, además de 16 auxiliares. En ese intercambio fueron llamando por nombres hasta que quedamos siete y a mi no me llamaron”, expresó el general (r).

Luego de la entrega, el grupo de siete emprendió una nueva caminata. Luis Herlindo creyó que los iban a asesinar ya que los guerrilleros que los trasportaban no llevaban víveres. Solo llevaban fusiles, pistolas y municiones. Pero el presentimiento no se hizo realidad, luego de pedirle a Dios por su vida, ‘el alma le volvió al cuerpo’ cuando en la noche vieron otra jaula.

Una nueva etapa de secuestro

En este nuevo lugar había nuevas personas, las Farc tenía una nueva estrategia, empezaron a secuestrar líderes políticos y Alan Jara fue uno de ellos. A esta jaula, le denominaron ‘el billar’. De este episodio recuerda que estuvo secuestrada Consuelo González de Perdomo, y las condiciones que tuvo que pasar por su condición de mujer.  “Allá no se tuvo en cuenta la condición femenina. A ella le tocaba exponerse cuando hacía sus necesidades fisiológicas frente a todos los hombres que estábamos allí”, aseguró.

Otro vejamen por el que pasó fue vivir con cadenas al cuello. En una ocasión llegó alias ‘Grannobles’, hermano del ‘Mono Jojoy’. Él se encargó de que los prisioneros estrenaran cadenas gruesas con candados. “Eramos tres secuestrados por cadena, uno tras otro. Mientras estábamos dentro de la jaula nos permitían quitarnola, pero al salir nos tocaba usarla, Alan Jara fue mi compañero de cadena”.

Una de las pocas o nulas muestras de humanidad por parte de los perpetradores era correr un eslabón más la cadena para que no les quedara tan apretada. “Había veces que me quedaba dormido y debido a la presión de la cadena medio cuerpo me quedaba paralizado”, dijo esto en la audiencia mientras imitaba los movimientos que tenía que realizar en la selva para reanimar su cuerpo.

Al igual que Alan Jara, el militar sufrió de varias enfermedades como el paludismo o la leishmaniasis, hongos, pero las garrapatas hicieron mella en su memoria. “Recuerdo lo complicado que era cuando las garrapatas se me metían en las partes nobles, piense cómo era arrancarse esos animales”, recordó con un poco de estupor. Y por si fuera poco vivir este calvario, enumeró tres ocasiones en las que demostró como era el trato inhumano que vivieron.

La primera anécdota que recordó fue cuando uno de los secuestrados por poco se queda ciego por un supuesto medicamento que le suministraron, “él tenía problema de ojos y no se sabe qué le dieron, casi quedo ciego”. En otra ocasión recordó cuando otro compañero tenía problemas de estómago y en vez de darle algo para aliviarlo le suministraron un ácido. Y la última anécdota la vivió en carne propia. Él se sentía mal por la tos que tenía y en vez de darle un jarabe para la tos, le dieron un laxante.

Y los maltratos continuaron. Recuerda que en una ocasión pusieron una jaula al lado de la de ellos con marranos, “eran más importantes los cerdos que los seres humanos, o eso era lo que nos querían mostrar”, comentó. Cuando solicitaban agua no se las daban, pero a los cerdos si les regaban agua en su dorso.

El fin de la pesadilla

Llegó la época en la que Álvaro Uribe Vélez empezó su mandato y recuerda que el ‘Mono Jojoy’ se acercó y les dijo que mientras Uribe fuera presidente ellos no iban a salir y especialmente le dijo a Mendieta que sería el último en salir. Sin embargo, desde que empezó el Gobierno se incrementó la búsqueda y persecución por parte de las FF. MM. y por ende los secuestrados tenían que trasladarse de un lugar a otro.

Fueron tantas las caminatas que al general no le respondían sus piernas, primero le brindaron un palo, y luego unas muletas para poder caminar. “Mientras que los otros llegaban a las 5:00 p.m. yo llegaba a las 11:00 p.m.”, no podía preparar dónde dormir y entre lágrimas contó que su compañero Alan Jara era quien le cortaba la maleza para poder dormir.

Ya pasados los años, empezaron a sobrevivir. Recuerdan que los programas de radio dedicados a ellos eran una dosis reconfortante, por supuesto, las Farc les quitaban el radio como castigo. Finalmente llegó el 13 de junio de 2010, fecha en la que recobró su libertad en el marco de la Operación Camaleón. Señalando el vaso que se estaba tomando en la audiencia menciona que tomarse un vaso de agua como ese, es una ganancia.

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