¿Hay que revisar normativa de consultas partidistas?

20 de noviembre del 2017

La experiencia de este domingo plantea serias reflexiones.

Consulta Liberal

La jornada electoral de este domingo 19 de noviembre dio como ganador a Humberto De la Calle mediante una consulta popular, por lo que ahora es el candidato único del Partido Liberal para las elecciones presidenciales del 2018.

Sin embargo, este proceso quedó lejos de ser un éxito rotundo, pese a las declaraciones de ambos aspirantes que calificaron la jornada como un “gran ejercicio democrático”. Las críticas a la consulta liberal para elegir entre De la Calle y Juan Fernando Cristo llegaron desde antes de la fecha de las elecciones por motivos de presupuesto, pero se intensificaron con la baja participación ciudadana en las votaciones.

La Registraduría aprobó 40.000 millones de pesos para todo el proceso en las cabeceras municipales de todo el país, dejando de lado las zonas rurales, que de ser tenidas en cuenta hubieran incrementado los costos a 75.000 millones. Pese a eso solo se registraron 744,521 votos, el 2,12% de los colombianos habilitados para votar.

Como registramos en KienyKe.com cada voto tuvo un costo de más de 53.725 pesos, un valor muy alto, ya que se esperaba que al menos se llegara al millón de votos.

Con estos números, varios sectores se han pronunciado, e incluso muchos se atreven a decir que ya es hora de repensar el modelo de las consultas y su reglamentación con el fin de que no resulten tan costosas por culpa de la baja participación.

Actualmente las consultas están reglamentadas por la Ley 1475 de 2011 en su capítulo II, en el que se expresa que: “Las consultas pueden ser internas o populares. Se denominarán internas cuando en ellas sólo puedan participar los miembros de la organización política que se encuentren en el registro de afiliados. Se denominarán populares cuando puedan hacerlo todos los ciudadanos Inscritos en el censo electoral”.

En este caso la consulta liberal, fue popular, permitiendo a todos los ciudadanos participar. Esto implicó que se realizara un despliegue muy grande, con el fin de abarcar la participación de los 35.000.000 de personas aptas para votar. Todos los esfuerzos realizados terminaron siendo sobredimensionados, y los puntos de votación apenas recibieron votantes.

Si la consulta hubiera sido interna, la cantidad de votantes aptos se reduciría significativamente, y por lo tanto también lo harían los costos. Pese a esto, se presentaría otra dificultad: saber si el candidato elegido es realmente el preferido por el electorado.

La consulta también hubiera sido más barata si a la jornada se hubieran sumado otras colectividades como el Centro Democrático y el Partido Conservador, que todavía están a la espera de elegir candidato, pero decidieron hacerlo con otros mecanismos que no resultan costosos, como una encuesta.

Algunos críticos aseguran que una consulta popular es un mecanismo democrático ideal y necesario, pero ésta debe realizare garantizando que los costos sean pocos, ya que se define a un candidato mas no al presidente. Para ello, proponen que el Consejo Nacional Electoral debería organizar estas jornadas siempre y cuando sean varios movimientos los que se presenten en la misma fecha, o en paralelo a las elecciones legislativas, como algunos propusieron al interior del Partido Liberal.

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