Cooperación antidroga, reto del nuevo gobierno mexicano

17 de agosto del 2018

El gobierno mexicano y americano han gastado 1.600 millones de dólares en la lucha antidroga

Cooperación antidroga, reto del nuevo gobierno mexicano

Anadolu

Altos funcionarios de seguridad de la administración del presidente mexicano Enrique Peña Nieto sostuvieron una reunión con miembros de la agencia antidrogas de Estados Unidos este miércoles en Chicago, Illinois (EEUU), con el fin de conformar un grupo binacional que tendrá la misión de detener a los objetivos criminales de más alto nivel de los carteles de la droga, como el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”.

México sigue siendo una importante ruta de cocaína hacia Estados Unidos y se ha vuelto la mayor fuente de heroína. También de metanfetaminas.

La nueva acción y otras realizadas en materia de seguridad en la última década han formado parte de la Iniciativa Mérida, enfocada en combatir al crimen organizado que genera violencia en México y alto consumo de drogas ilícitas en Estados Unidos.

Sin embargo, este gobierno está a poco más de tres meses de finalizar para que el nuevo mandatario electo, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, asuma el cargo y se defina la política de seguridad que no ha simpatizado con dicha iniciativa, por lo cual han dicho que sería reevaluada.

Sin embargo, el posible cambio en la estrategia sin acuerdo con los del norte podría aumentar las tensiones entre vecinos, en constante desacuerdo desde que Donald Trump se convirtió en mandatario.

La visión López Obrador

Las instrucciones que López Obrador ha dado al virtual secretario de seguridad, Alfonso Durazo, no han sido sobre temas de cooperación internacional, sino otros como la despenalización de sustancias que resultan de la amapola y la marihuana, así como los “foros de consulta” que tendrán como objetivo una Ley de Amnistía, de acuerdo con fuentes de Morena (movimiento al que pertenece López Obrador) consultadas por la Agencia Anadolu, presentes en reuniones del próximo gabinete.

Dos elementos son adicionales: la carta enviada por López Obrador el pasado 25 de julio al presidente Donald Trump, donde expresa una serie de temas de cooperación, excluyendo esta Iniciativa Mérida que nació en 2008 tras la declaración de guerra contra el narcotráfico por parte del Gobierno mexicano.

También la inauguración de los Foros de Pacificación que iniciaron el 7 de agosto pasado, donde López Obrador señaló que sobre las decisiones producto de los foros, “si algo no le gusta a un gobierno extranjero no nos importa”.

Norberto Emmerich, experto en seguridad nacional y consultor en agencias mexicanas, comentó a la Agencia Anadolu que “tanto la carta de López Obrador y la respuesta de Trump son en términos genéricos y amplios. No es claro el panorama. La política de seguridad en cooperación tal cual está ahora, no va a ser tan formalizada como la Iniciativa Mérida, pero es un alineamiento más reforzado con el gobierno de Estados Unidos”.

“No ha manifestado los niveles de cooperación, sin embargo, el gobierno que va encabezar López Obrador tiene la oportunidad de fortalecerlos. Sobre todo en el intercambio de inteligencia puede ayudar a que las autoridades hagan un mejor papel frente al crimen organizado”, dice Javier Posadas, experto en seguridad nacional de la Universidad Autónoma de México.

“Hay que recordar que con la visita que hicieron funcionarios de alto nivel de Estados Unidos en los primeros días, tras la victoria de López Obrador, se nota que la prioridad al menos al arranque de este gobierno será la seguridad transfronteriza y nacional”, añade Posadas.

Iniciativa Mérida

La iniciativa nació durante los gobiernos de George W. Bush y Felipe Calderón, el 30 de junio del 2008, lo que significaba involucrar a las agencias de seguridad mexicanas y estadounidenses para combatir las actividades criminales de los carteles.

Este plan nació año y medio después de que México declarara la guerra contra el narcotráfico, que incluía equipar al Ejército mexicano con tecnología militar y de inteligencia.

En los casi 10 años desde que empezó a funcionar la Iniciativa, se han gastado USD 1.600 millones.  Se trata del esquema de cooperación más importante de América Latina, después del Plan Colombia.

Está basado en cuatro pilares: “afectar la capacidad operativa del crimen organizado, institucionalizar la capacidad de mantener el estado de derecho, crear la estructura fronteriza del siglo XXI y construir comunidades fuertes y resilientes”, según la Embajada de Estados Unidos en México.

Los pasos a seguir

Para Erubiel Tirado, coordinador del Programa de Seguridad y Democracia de la Universidad Iberoamericana (UIA), el equipo de López Obrador “tiene que revisar exactamente si los objetivos que buscaban en la iniciativa fueron cubiertos, si hubo impacto en materia de reducción de la violencia, reducción de las armas disponibles en el territorio nacional por contrabando desde EEUU; de sus proyectos de recomponer el tejido social”.

“Ha sido francamente un desastre y está a punto de desaparecer por falta de fondos”, dice el académico Posadas.

Emmerich explica que por las violaciones a los derechos humanos, esa iniciativa no puede ser reutilizada. “Los acuerdo bilaterales con Estados Unidos no han dado buenos resultados porque se basan en militarización”.

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