Alegría y pancartas: Crónica de otro plantón contra el fiscal

FOTO: Daniel Eduardo Rojas Sánchez

Alegría y pancartas: Crónica de otro plantón contra el fiscal

30 de enero del 2019

“Ciudadanías libres”, el término que tanto se ha utilizado en el país desde la campaña de 2018 parece cada vez más vigente. A la llegada del equipo de KienyKe.com al búnker de la Fiscalía General de la Nación en la Avenida La Esperanza con carrera 50, dos fotógrafos y un periodista pensaron, sobre las 6 p.m., que la acogida del segundo plantón contra Néstor Humberto Martínez iba a ser escasa, en una tarde fría y con trancones.

Se veía un grupo de manifestantes copando un punto de la plaza que está adjunta a la sede, pero para nada la masa ciudadana que el pasado 11 de enero expresó a viva voz su rechazo contra el que fuera asesor jurídico del Grupo Aval, y que hoy es cuestionado por lo que distintos sectores políticos consideran son sus numerosos conflictos de interés frente al caso Odebrecht.

La noche todavía no imperaba sobre la bóveda bogotana pero ya se oían pitos y se veían luces entre esa multitud moderada. Entrábamos a recorrer el lugar tras cruzar la avenida. A medida que nos acercábamos se oía un rumor de cumbia alegre que provenía de un extraño vehículo que solo podría describirse como un híbrido de cicla, parlantes, un proyector y pancartas de “Renuncie Fiscal”. Una ruidosa, irreverente e impertinente máquina pensada para avergonzar a los altos funcionarios tachados de corruptos.

FOTO: Daniel Rojas Sánchez

Vimos banderas indígenas y del M-19, esa bandera que todavía se esgrime para reivindicar el legado democrático del 91. Muchas barbas y gafas, muchas mochilas de estudiantes, pero también adultos mayores, padres y madres de familia, hasta abuelos que acudían a acompañar a los jóvenes en un reclamo que ven legítimo.

Uno de esos ancianos gritaba su consigna a cada bus que paraba en la única estación de la plaza: “¡No más indiferencia! ¡Renuncie fiscal!”. Era una invitación a los ciudadanos que pasaban de largo montados en los colectivos, que apenas eran transeúntes, espectadores pasajeros de lo que ocurría. Una invitación a seguir el ejemplo de participación y control político de los peruanos. Tal vez dejó reflexionando a alguno de aquellos bogotanos.

“Seguiremos sorprendiendo”

Miramos de vuelta a la plaza y vimos a la activista política Catherine Juvinao, una de las organizadoras, arengando a los presentes y deteniéndose a conversar con algunos de ellos. Le preguntamos qué balance dejaba la jornada de momento, y admitió que no veía la misma concurrencia del primer plantón, pero tuvo motivos para el optimismo. Se sentía genuinamente feliz.

FOTO: Daniel Rojas Sánchez

“Increiblemente la gente sigue saliendo a la calle en un día entre semana, en hora pico, con condiciones meteorológicas que no nos favorecían. Hoy hay ligeramente menos gente pero esta estrategia de movilización también trata de probar y ajustar constantemente. De cualquier forma podemos ver que la gente está dispuesta a movilizarse”, aseguró.

En ello, entre risas, no descartaba que los viernes sigan siendo el día que mueva a la ciudadanía a hacer ruido junto a la Fiscalía. Era evidente estando allí que ese es el motor del movimiento, una suerte de indignación que se expresa con alegría, mientras había numerosos carros de venta de ‘Carajazo’ (aromática con aguardiente) en el sitio y tronaban los tambores y la voz de Totó la Momposina desde el híbrido de los parlantes.

FOTO: Daniel Rojas Sánchez

“Una lucha para 2019”

Pronto comprobamos que Juvinao se equivocaba en lo que nos dijo. La gente seguía llegando al sitio con plena libertad, porque le daba la gana hacer presencia en el lugar. Algunos se bajaban del bus justo en el sitio y se confundían entre una muchedumbre que, esta vez sí y sobre las 7:50 p.m copaba la mayor parte de la explanada. Otros seguían montados en sus ciclas y observaban desde una calle aledaña, todavía con sus cascos puestos. Tal vez tenían compromisos en sus casas pero hacían de esa forma su aporte, presencia. Había ya numerosas pancartas.

Distintos congresistas de partidos como Alianza Verde (Angélica Lozano), Polo Democrático (Jorge Robledo), Unión Patriótica (Aída Avella), y Decentes (David Racero y María Jose Pizarro), llegaron con el comienzo del declive de los trancones. Racero optó por montar en Transmilenio para llegar al sitio. Todos se despojaron de sus esquemas y participaban como ciudadanos, hablando con cualquiera y dando razón a quienes reiteran que se trata una iniciativa surgida desde las calles y no desde los pasillos del Congreso.

Robledo hizo presencia en el plantón. FOTO: Daniel Rojas Sánchez

En diálogo con KienyKe.com, David Racero adelantó que la bancada alternativa del Legislativo seguirá haciendo gestiones para que el debate sobre las implicaciones del caso Odebrecht permanezca en la agenda nacional y para que los responsables de sobornos, corrupción o incluso encubrimiento sean llevados ante la justicia.

“La invitación es dejar de estar hablando en Twitter y Facebook para pasar a la acción y a las calles. Lo que tenemos claro es que este proceso no va a acabar sin Néstor Humberto Martínez no renuncia. No hay garantías para investigar de Odebrecht. En contra del pacto de impunidad, estamos a dos bandas: en las calles con esta expresión ciudadana que nosotros acompañamos, pero también estamos preparando nuevos debates. Hay que tener en cuenta que ya empiezan muchos testigos a hablar y empiezan a conocerse más nombres. Seguiremos sacando esto a flote, porque queda evidenciado que cada vez suenan más Corficolombiana, Aval y Sarmiento”, afirmó.

FOTO: Daniel Rojas Sánchez

El helicóptero que solo dio vueltas

Mientras todo eso ocurría, durante las horas en que la gente repitió consignas contra el fiscal, un helicóptero de la Policía Nacional mantuvo dando vueltas sobre la multitud en una estrategia que pareció inútil. No solo imperó la tranquilidad, sino que de ninguna forma los manifestantes se expresaban contra la Policía.

Tal vez se trató de un elemento disuasorio ante la anterior quema de la bandera de la Fiscalía, pero ante un plantón en el que imperó la tolerancia, la libre expresión y sobre todo, la protesta alegre y en paz, pareció más un gesto innecesario.

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