Los ‘corrientazos’ que frecuentan los congresistas

Los ‘corrientazos’ que frecuentan los congresistas

4 de marzo del 2016

Un bifé de chorizo, un salmón a la parrilla o un lomo fino con una entrada de queso provolone son algunos de los platos preferidos a la hora del almuerzo de los honorables congresistas de la República.

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La mayoría de los parlamentarios se dan cita en varios restaurantes aledaños del Capitolio, sitios tradicionales como Mi Viejo, el restaurante El Mirador del Hotel De La Ópera, ubicado en frente del Palacio de San Carlos, Patagonia, o más vanguardistas como El Corral Gourmet.

KienyKe.com habló con varios senadores para confirmar dónde almuerzan entre las sesiones ordinarias de las comisiones y las respectivas plenarias, qué comen y cuánto les vale. Este medio digital trató de hablar con un buen número de parlamentarios, pero varios se negaron a contar dónde y qué comen.

Restaurante patagonia corrientazo-01

Sin embargo, a la mayoría los cogió por sorpresa la pregunta y algunos dijeron que el ‘corrientazo’ apenas les cuesta nueve mil o algunas veces diez mil pesos. ¿Qué tan cierta es esta respuesta?

El senador de la Alianza Verde Antonio Navarro manifestó que casi siempre almuerza en la oficina. “Siempre pido un corrientazo que me lo traen a la oficina, que vale 8.500 pesos”.

De otro lado, el senador del partido de La U Ángel Custodio Cabrera manifestó: “En el 80 por ciento de las veces traigo mi almuerzo, porque tengo un problema con la glicemia, y tengo que comer a casi toda hora, y es una dieta especial. Además que siempre compro fruta, aunque sólo puedo consumir tres clases de frutas, y como cero harinas”.

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Restaurante La Scala y Mirador del Hotel De La Ópera.

A su turno, el liberal Juan Manuel Galán aseguró que no tiene un lugar donde usualmente va a almorzar. “Donde me coja la hora del almuerzo, a veces en la oficina, en la calle. Y cuando puedo trato de ir a la casa a almorzar, porque la comida casera es más saludable”, dijo Galán. El parlamentario aseguró que prefiere comer ensaladas, en promedio por un valor de diez mil pesos.

No obstante, hubo un senador al que se le reconoce su sinceridad. Se trata de Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, quien señaló que almuerza en el restaurante Mi Viejo o en el Corral Gourmet, pero dijo no recordar bien cuánto vale un plato de los que almuerza allí. “Creo que unos 10 o 15 mil pesos”.

KienyKe.com se dio a la tarea de visitar estos restaurantes donde van por lo menos dos días a la semana los congresistas a almorzar. Uno de los más exclusivos, el del Hotel Ópera, no permitieron tomar fotos, pero allí manifestaron que uno de los clientes más asiduos es el senador de Cambio Radical, Germán Varón Cotrino.

Al llegar al restaurante Mi Viejo, este medio digital se encontró casualmente al senador Motoa almorzando. Al consultar el precio de los distintos platos que allí se preparan, no hay alguno de los tradicionales que valga menos de 15 mil pesos, tal como él lo había manifestado.  De hecho, el suculento plato que se estaba comiendo el congresista costaba 35 mil pesos.

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El senador Carlos Fernando Motoa.

En Mi Viejo, así como en el restaurante Patagonia, donde se sirven carnes al estilo argentino y en el del hotel Ópera los platos mantienen un precio similar. Un bife de chorizo, bastante solicitado, cuesta 40 mil, un lomo de res cuesta desde 40 mil pesos hasta 51 mil, y un salmón a la parrilla 41 mil pesos. De igual manera, una punta de anca cuesta 39 mil.

Con estos precios, en promedio, un gran número de congresistas gasta casi dos salarios mínimos mensuales en alimentación. Además hay que tener en cuenta que por lo general los congresistas no van solos a almorzar, y pagan el plato de un invitado también.

Por lo general las comisiones constitucionales sesionan en el Congreso de la República en las mañanas hasta el medio día y las plenarias, de Senado y Cámara, son programadas en las horas de la tarde, justamente para darle en promedio dos horas a los parlamentarios para ir a almorzar.

Sin embargo, hay ocasiones en las que las sesiones de las comisiones o plenarias se prolongan bastante por la complejidad del tema, por lo que se contrata una firma que se encarga de llevar el respectivo almuerzo o cena para los congresistas.

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Restaurante Mi Viejo, ubicado a pocas cuadras del Congreso de la República.

Al respecto, el secretario del Senado, Gregorio Eljach, le explicó a KienyKe.com que en esos casos el Senado no invierte algún peso en la comida, pues esa tarea la hacen los distintos ministerios, pues por ejemplo si hay una iniciativa o proyecto de ley radicado por el Ministerio del Interior, y su discusión se prolonga bastante, esa cartera contrata un buffet para el almuerzo, con el fin de evitar que los congresistas desbaraten el quórum y se vayan a comer, y quede embolatada la discusión del proyecto.

Según Eljach, por lo general traen comida árabe o lasaña, que son los platos más apetecidos en el Congreso, pero dijo desconocer el precio.

En los casos como el del senador Ángel Custodio Cabrera, en el que su dieta se basa sobre todo en fruta, y conociendo las debilidades de algunos parlamentarios por las galguerías, en las afueras de las plenarias de Senado y Cámara de Representantes se ubican los días en los que hay sesiones unos carritos en los que venden desde galletas, papas fritas, gaseosas, lácteos y hasta frutas.

Allí los productos son vendidos hasta con el doble y triple del precio normal. Varios congresistas, durante las largas plenarias, piden bastante fruta. Pues bien, una manzana o pera lavada, picada y entregada en un plato con tenedor desechable cuesta diez mil pesos, mientras que unas uvas tienen un valor de ocho mil pesos.

¿Quién controla estos precios? ¿El libre mercado opera dentro del Congreso de la República?