El ‘enredo’ de ser alcalde interino en Bogotá

El ‘enredo’ de ser alcalde interino en Bogotá

4 de abril del 2014

El panorama político para Bogotá parece aclararse, aunque esto no signifique que mejore. El anuncio del presidente Juan Manuel Santos de acoger el concepto del Consejo Nacional Electoral que da vía libre a la elección de un alcalde encargado a partir de la terna presentada por Alianza Verde, disipa las dudas de quienes estimaban que Juan Manuel Santos buscaba la forma de mantener en el encargo hasta 2015 a Rafael Pardo, su ministro de Trabajo y actual alcalde transitorio.

El presidente Santos tiene hasta el 15 de abril para decidirse por alguno de los tres candidatos propuestos por la Alianza Verde. Los propuestos son Guillermo Alfonso Jaramillo, exsecretario de Gobierno de Gustavo Petro; María Mercedes Maldonado, su exsecretaria de Hábitat, y Antonio Navarro Wolff, quien también fue funcionario del destituido mandatario y senador electo.

Antonio Navarro es el favorito, o al menos el que más suena como el que recibirá el favor presidencial, especialmente por su experiencia como exalcalde de Pasto y exgobernador de Nariño. También suma a su favor la facilidad de diálogo con el ejecutivo nacional, algo que está buscando el Presidente para evitar roces con Bogotá, justo durante la campaña por la reelección.

Justamente sobre Antonio Navarro había algunas dudas respecto a la viabilidad de su nombre como candidato de esta terna. En principio se cuestionaba si su edad le permitiría asumir el cargo porque la Ley 2400 de 1968 establece que los mayores de 65 años están en edad de retiro forzoso y no podrían ocupar estos cargos. No obstante, otras consultas sobre la ley explican que este concepto no es causal de inhabilidad para un encargo extraordinario. Navarro Wolff tiene 67 años.

Superado este posible obstáculo, también se ha cuestionado si el eventual encargo de Navarro Wolff se ajustaría al tiempo que tiene antes de posesionarse como senador, el 20 de julio de 2014. Su interinidad sería de 55 días, unos dos meses. Si las cuentas y los tiempos se cumplen estrictamente, Navarro alcanzará a terminar su alcaldía provisional y trasladarse del Liévano al Capitolio Nacional.

Para muchos, la balanza del presidente se inclinaría por María Mercedes Maldonado atendiendo a sugerencias de sus estrategas para la reelección. Quienes le hablan al oído a Santos piensan que Antonio Navarro en la alcaldía implicaría posicionar a un crítico de campaña en lo más alto de la plaza pública. Navarro se encargaría de favorecer la imagen de algún otro competidor, como Peñalosa, disimulando su influencia política con una aparente cordial relación con la Nación.

María Mercedes Maldonado en cambio podría ser la más crítica del Gobierno Santos pero sin la suficiente influencia electoral que pueda preocupar a la campaña por la reelección. Además podrían destacar en su elección una apuesta por la mujer como gobernante distrital y la confianza al perfil técnico más que político para sacar a la ciudad de la crisis que atraviesa. 

“No creo que Santos hubiera pensado mantener a Pardo hasta 2015. Sería una torpeza”

El presidente cuenta con diez días hábiles para decidirse por uno de los ternados por los verdes para nombrarlo como alcalde encargado, en reemplazo de Rafael Pardo y hasta que los bogotanos elijan a un mandatario en propiedad. Ha trascendido que el mandatario no esperaría hasta el fin de dicho término para tomar una determinación, también para evitar más suspicacias sobre su interés en controlar el gobierno capitalino.

No obstante, el analista político y columnista Ricardo Felipe Herrera considera que las especulaciones sobre el interés santista por mantener a Pardo en el Liévano hasta el fin de este cuatrienio son “infundadas” y “politiqueras”. “Era un imposible jurídico. Creo que por la cabeza del presidente nunca pasó este exabrupto. La ley es clara; el presidente no tenía posibilidades de quedarse en la alcaldía de Bogotá y en mi opinión, sin conversar con él y ninguno de sus asesores, no creo que hubiese pensado semejante torpeza”.

Juan-Manuel-Santos-Rafael-Pardo

El presidente Juan Manuel Santos (adelante), acompañado por el alcalde (e) de Bogotá, Rafael Pardo.

Una vez que Santos decida entre Maldonado, Jaramillo y Navarro, a través del ministerio del Interior se emitirá un decreto para convocar elecciones atípicas en la ciudad. El tiempo que transcurrirá a partir de entonces serán 55 días, en los cuales la Registraduría procederá a preparar la logística de los comicios. Durante ese periodo el gobierno estará en cabeza del electo de la terna, es decir, que podrá gobernar aproximadamente dos meses.

“El elegido de la terna, así como Pardo, es tan alcalde como lo fue Gustavo Petro. Es evidente que las temporalidades en el cargo y la coyuntura electoral, no solo por elecciones nacionales sino por las distritales, reducirá su capacidad de maniobra, pero tendrá las mismas atribuciones que cualquier alcalde”, explica el analista Herrera. Entre las funciones que tendrá el electo de la terna será vigilar la correcta organización de las elecciones extraordinarias, previstas posiblemente para junio.

Muchos cuestionan la posibilidad que tendrá el electo de la terna para bloquear algunas de las obras que haya dejado andando el ministro Rafael Pardo. Sería una actitud de doble filo, porque el alcalde que sea electo a mitad de año podría también afectar las decisiones que haya tomado el alcalde encargado de la Alianza Verde.

Si quien asume tiene una forma distinta de gobernar, en palabras del columnista Herrera, “podría tener un efecto positivo o negativo dependiendo quien llegue. El alcalde Pardo -en los pocos días de su encargo- le atinó en enfocarse en temas puntuales y estructurales que la ciudad necesitaba, temas de urgencia”. En general, las decisiones que toman los alcaldes encargados son más inmediatas, no preocupadas por los largos plazos, así que es probable que no resulten interferidas por el alcalde en propiedad que tendrá la responsabilidad de la ciudad por año y medio.

Lo que puede y no puede hacer un alcalde encargado

Ya que es reducido el tiempo que tendría para su gestión el alcalde encargado de la Alianza Verde, el analista Ricardo Felipe Herrera explica cuál cree él que debería ser la prioridad para no resultar “quemado” o tildado de no haber hecho nada. “Yo tendría cuidado y tacto de volver a la ciudad a una temperatura tranquila, al ánimo de trabajar. Capacidad de maniobra es poner en orden esta casa. Es darle tranquilidad a la ciudad. Es lo más importante que debe hacer en dos meses ese alcalde”.

Para Herrera ese objetivo de calmar las aguas ha sido bien cumplido hasta ahora por el encargado Rafael Pardo. En su opinión, el perfil que mejor podría soportar el reto de tranquilizar la ciudad sería Antonio Navarro Wolff. “Él ha demostrado ser un administrador publico excelente. Demostró ser un buen gobernado y alcalde”.

Palacio-Lievano

“El reto es tranquilizar a la ciudad, poner en orden a Bogotá”, dice Ricardo Felipe Herrera sobre lo que se espera del que sea elegido alcalde a mitad de año. 

Además Navarro podría seguir sin problemas los lineamientos que dejó Gustavo Petro y las modificaciones que hizo Rafael Pardo, tratando de ubicar puntos de equilibrio. Esta tarea podría resultarle más difícil al que sea electo en junio, si quien resulte ganador es un crítico del destituido alcalde.

Aunque sea elegido por un partido  que sea contrario al pensamiento progresista, el alcalde ganador de los comicios atípicos deberá trabajar sobre el plan de gobierno “Bogotá Humana”, que fue el decidido para el cuatrienio 2011-2015. Muchas colectividades han dicho que podrían hacer modificaciones sustanciales a algunos programas planteados dentro de programa de desarrollo, aunque no pueden alterar su espíritu.

“Bogotá Humana como política y plan de gobierno es excelente; cualquiera puede seguir su ejecución. El problema con Petro fue que él no supo ser capaz de poner en marcha esos buenos propósitos”, opinó el analista, crítico del exmandatario.

El alcalde que resulte electo tendrá menos de 18 meses de trabajo. Para muchos es un tiempo muy reducido que implementar grandes proyectos o reformas para la ciudad. Esta limitante está en evaluación por parte de todos los partidos, que prefieren guardar sus grandes fichas para las nuevas elecciones de octubre de 2015.