Raúl Sendic, primer vicepresidente uruguayo en renunciar a su cargo

Raúl Sendic, primer vicepresidente uruguayo en renunciar a su cargo

9 de septiembre del 2017

Raúl Fernando Sendic Rodríguez, hijo del fallecido líder histórico de la guerrilla Tupamaros, Raúl Sendic Antonaccio, es el primer vicepresidente que renuncia a su cargo en la historia de Uruguay.

Sendic presentó este sábado su renuncia indeclinable ante el Plenario del gobernante Frente Amplio (FA), que sesionaba para decidir qué sanción imponerle luego de que un tribunal de ética de esa fuerza política de izquierda considerara “inaceptable” su proceder en el uso de dineros del Estado.

De la pobreza a Cuba 

La infancia y adolescencia de Sendic transcurrieron en la pobreza y la clandestinidad que marcaron la vida de su padre.

Fue el mayor de varios hijos del líder guerrillero, el hombre más buscado del país y preso político desde 1972, cuando los Tupamaros fueron derrotados y sus principales dirigentes encarcelados.

Sendic pasó a ser “rehén” de la dictadura militar que se instauró en Uruguay en 1973, cuando el régimen amenazó de muerte a los líderes tupamaros presos en caso de que la guerrilla intentara reagruparse y realizar alguna ofensiva.

Raúl, su hermano Ramiro y su madre Nilda Rodríguez se mudaron a Cuba en 1980, donde descubrieron que su padre era visto casi como un héroe y pasaron a tener una vida más confortable, según cuenta el libro “Sendic. La carrera del hijo pródigo”, de las periodistas Patricia Madrid y Viviana Ruggiero.

Sendic ingresó a la universidad en Cuba y cursó varios años la carrera de medicina, aunque sin terminarla; en Cuba se vinculó al Movimiento 26 de Marzo, un grupo que había funcionado como el ala política de los Tupamaros en los años 70, pero que más tarde, en la prisión y en el exilio, se convirtió en una organización izquierdista radical.

El hoy renunciante vicepresidente volvió a Uruguay en 1985, una vez concluida la dictadura, y se reencontró con su padre recién liberado y en muy mal estado de salud.

El reencuentro fue breve, porque enseguida se manifestaron diferencias políticas irreconciliables y los dos no volvieron a verse más, pues el exlíder guerrillero falleció en 1989 en París, mientras se sometía a tratamiento médico.

Aquel 26 de marzo

El Movimiento 26 de Marzo ingresó al FA en 1989, luego de 10 años de intentos rechazados.

Sendic compitió y obtuvo una banca de diputado en 1999, dirigió durante varios años el semanario La Juventud del Movimiento 26 de Marzo, y se fue haciendo un lugar dentro del FA como una voz de izquierda radical.

Fueron notorias sus críticas al líder histórico y presidente del FA, Líber Seregni, y sus objeciones a que el economista Danilo Astori se convirtiera en ministro de Economía en 2005, cuando el FA asumió la presidencia del país por primera vez.

En esa ocasión, Sendic no logró ser reelecto legislador y el 26 de Marzo tuvo una muy baja votación; distanciado de las posiciones mayoritarias del FA, el grupo fue expulsado de la coalición de izquierda en 2008.

Pero Sendic se mantuvo dentro del FA y, a pesar de su derrota en las urnas, logró ingresar en 2005 al directorio de la empresa estatal petrolera Administración Nacional de Combustibles, Alcoholes y Portland (Ancap), por el apoyo que le prestó el veterano dirigente tupamaro José Mujica, quien en las elecciones siguientes sería presidente (2010-2015).

Sus años luminosos 

Fue durante el Gobierno de Mujica que Sendic pasó a ser presidente de Ancap.

Hace apenas cuatro años, Sendic parecía una estrella ascendente en el FA, relativamente joven y luciendo una gestión de alto perfil en Ancap.

Así se lanzó a la campaña en unas elecciones internas en las que su lista 711 fue la más votada y, con ese triunfo en la mano, integró la fórmula presidencial junto a Tabaré Vázquez para los comicios generales de 2014.

Pero apenas asumido el nuevo Gobierno, se reveló que Ancap tenía una pérdida de 800 millones de dólares, que exigía una urgente capitalización.

Sus acusaciones 

Las irregularidades de la gestión de Ancap, básicamente por el manejo de empresas colaterales que se embarcaron en negocios malogrados, pasaron a ser investigadas por una comisión del Parlamento.

El dictamen final de esa comisión investigadora, en la que el FA tenía mayoría, no reconoció irregularidades, pero todas las informaciones y denuncias reunidas en ese ámbito fueron llevadas a la justicia por la oposición.

Así, un tribunal especializado en crimen organizado abrió investigación sobre la gestión de Ancap, en la que Sendic deberá declarar como indagado en octubre, junto a más de una decena de exdirectores y exgerentes.

Mientras estos acontecimientos minaban la reputación del vicepresidente, un nuevo incidente el año pasado dañó su figura, cuando se divulgó que no poseía el título de licenciado en genética humana que figuraba en su currículum y con el que firmaba los documentos oficiales.

Sin embargo, el hecho que terminó por precipitar su renuncia fue la divulgación en dos medios locales, el semanario Búsqueda y el programa de radio Así Nos Va, de los gastos que Sendic había realizado con tarjetas corporativas de Ancap por 538.973 pesos (18.729 dólares) y 38.325 dólares.

Las compras en tiendas de lujo, farmacias, supermercados de Uruguay y del exterior, no aparecían justificadas por ninguna necesidad de gestión de la empresa y, “por su naturaleza, generaron extrañeza o desaprobación”, según el dictamen del Tribunal de Conducta Política del FA, que decidió actuar de oficio tras la divulgación en la prensa.

“La actuación del compañero Sendic en estos hechos compromete su responsabilidad ética y política, con incumplimiento reiterado de normas de control”, dice el dictamen del Tribunal, para añadir que “el cuadro general que presentan los actos reseñados del compañero Sendic no dejan dudas de un modo de proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos”.

Antes de presentar su renuncia, Sendic alegó una y otra vez haber sido objeto de una campaña mediática, de la derecha, e incluso del imperialismo para minar a los gobiernos de izquierda de la región.