El ‘golpe verde’ de Obama

El ‘golpe verde’ de Obama

3 de Agosto del 2015

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunciará el plan más ambicioso con el que su país reducir, para 2030, en un 32 % las emisiones de carbono de las centrales termoeléctricas respecto a los niveles de 2005.

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La medida es la versión definitiva de una orden ejecutiva conocida como “Plan de Energía Limpia” que el Gobierno estadounidense adelantó hace un año y que, después de un periodo de comentarios y cambios, es aún más inédita.

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La norma presentada entonces por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por su sigla en inglés) ponía como objetivo la reducción de las emisiones en un 30% para 2030 y su versión definitiva aumenta esa meta hasta el 32 %.

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“El cambio climático no es un problema para otra generación. Ya no”, dijo Obama en un vídeo publicado por la Casa .

“Mi Administración presentará la versión final del ‘Plan de Energía Limpia’ de EE.UU., el paso más grande y más importante que hemos tomado nunca para combatir el cambio climático”, añadió Obama en el vídeo, que no especifica las metas de reducción de emisiones que se anunciarán.

Hay quienes todavía no creen en el fenómeno del calentamiento global

El plan, considerado la pieza clave de la agenda de Obama contra el cambio climático, enfrentará con toda certeza una notable resistencia de la oposición republicana, de la industria del carbón y de los estados más dependientes de esa fuente de energía.

Los republicanos más conservadores incluso todavía niegan que el planeta esté enfrentando fenómenos de calentamiento global y que el cambio climático pueda ser una amenaza para la estabilidad global.

Cada estado deberá elaborar planes para reducir sus emisiones con base en unas metas personalizadas que les otorgará la EPA y tendrán dos años más de lo previsto para comenzar a avanzar hacia esas metas.

La norma complementa el objetivo general con el que EE.UU. se ha comprometido ante la ONU con miras a la conferencia global sobre cambio climático que se celebrará en diciembre en París.

Esa meta, formalizada en marzo, consiste en que Estados Unidos reducirá para 2025 sus emisiones de efecto invernadero -en total, no solo las procedentes de centrales termoeléctricas- entre un 26 y un 28 por ciento respecto a los niveles de 2005.

Obama Estado

La cumbre de París pretende cerrar un acuerdo global vinculante que evite que el calentamiento global sobrepase los dos grados centígrados con respecto a los valores preindustriales, y Estados Unidos busca con sus medidas convertirse en un referente para otros países industrializados y emergentes.

Además de combatir el cambio climático, la Administración de Obama argumenta que su nueva norma para reducir la dependencia del carbón repercutirá en facturas eléctricas más bajas para los consumidores en 2030 y en mejoras en la salud pública.

No obstante, cuando se publicó la regla preliminar el año pasado, tanto la oposición republicana como la Cámara de Comercio estadounidense argumentaron que destruiría puestos de trabajo y costaría miles de millones de dólares a la economía.

El aspirante presidencial republicano, Marco Rubio, criticó hoy el plan al considerar que “elevará el costo de la electricidad para millones de estadounidenses” y no mitigará los efectos del cambio climático.

Mientras, la favorita en las primarias demócratas para las elecciones de 2016, Hillary Clinton, expresó su respaldo al plan de Obama, que definió como “un significativo paso adelante a la hora de afrontar la amenaza urgente del cambio climático”.

“Es un buen plan, y cuando sea presidenta, lo defenderé”, aseguró Clinton en un comunicado, y pronosticó que los aspirantes republicanos a la Casa Blanca “no ofrecerán una solución creíble”.

Estados Unidos y China, principales responsables de emisiones de CO2 en la Tierra

Estados Unidos y China son los responsables del 45% de las emisiones de dióxido de carbono en el planeta, al ser dos de las grandes superpotencias de la industria global.

Durante décadas las dos naciones han negado sus compromisos para mitigar sus responsabilidades en la emergencia ambiental pues cualquier medida implicaría un riesgo para sus respectivos brazos económicos. Justamente en 1997 dichas naciones se negaron a aplicar de forma contundente las normas del protocolo de Kioto que consistía en un acuerdo multilateral para reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero.

Solo hasta noviembre pasado Washington y Pekín anunciaron que se comprometerían en reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 28% hasta 2025.

Lo cierto es que dentro de Estados Unidos se reconoce la gravedad del asunto. Una encuesta de mayo pasado, realizada por el Pew Research Center, muestra que el 42% de los estadounidenses encuestados creen que el calentamiento global es un problema “muy grave”.

El último acto para la firma de un pacto global sobre la reducción de las emisiones de carbonos será la Conferencia Mundial del Clima de París del próximo 15 de diciembre. Para esa oportunidad se espera cerrar un acuerdo vinculante que evite que el calentamiento global sobrepase los dos grados centígrados.

Con información de Agencia EFE, Washington Post y Wall Street Journal.