El monstruoso efecto de las armas químicas

El monstruoso efecto de las armas químicas

16 de septiembre del 2013

La Organización de las Naciones Unidas confirmó que en Siria se han usado armas químicas contra la población civil, específicamente gas sarín. La ONU, que no atribuyó la responsabilidad de esta masacre al gobierno, dijo que desde 2011 se habrían hecho otros 14 presuntos ataques con estos agentes, en hechos que seguirán en investigación. La capacidad de daño de dichas sustancias tiene alcances masivos y son capaces de perdurar en el tiempo.

Pero las grandes potencias han sido, en gran medida, responsables de esta deplorable crisis humanitaria que hoy critican. En décadas recientes la tecnología armamentística ha aplicado sustancias químicas como herramientas letales que han usado en diferentes guerras. Las víctimas no solo mueren, sino que se enfrentan a las peores agonías antes de fallecer. Los que sobreviven arrastran por siempre secuelas. Y las generaciones venideras heredan las consecuencias por las mutaciones genéticas. Se supone que el uso de agentes químicos o biológicos en las guerras está completamente prohibido por la comunidad internacional. Kienyke reseña las consecuencias de estos instrumentos de la muerte, por los que la humanidad debería condenar cualquiera de sus usos.

Gas sarín, Kienyke

Ataques con agentes nerviosos

Este tipo de arma está clasificada entre las más letales. Su acción bloquea el funcionamiento del sistema nervioso y produce una muerte dolorosa en cuestión de horas.

Gas Sarín: El informe entregado hoy por el secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, prueba que en Siria se usó esta letal sustancia el pasado 21 de agosto, día que se denunció una masacre que produjo más de mil muertos a las afueras de Damasco. La ONU no precisó los autores del monstruoso hecho. El Gas Sarín bloquea una enzima llamada acetilcolinesterasa, que inhibe el control del cerebro sobre el resto del cuerpo. Produce constantes contracciones musculares en la víctima, impide la respiración, genera sudoración y salivación excesiva para posteriormente provocar convulsiones y pérdida del conocimiento.  Al imposibilitar la respiración, la persona muere de asfixia.

Según la cantidad de gas que afecte al cuerpo humano y la manera como se impregne en el individuo, será más prolongada la agonía. En ocasiones, cuando el gas queda impregnado en la ropa, puede haber un lapso de entre 2 a 18 horas para empezar a atormentar a la víctima.

Este gas también fue usado en los 80 por Irak en una guerra contra Irán. En la localidad de Halabja se estima que murieron por su ataque unas cinco mil personas. La sustancia tóxica también fue usada en 1994 por la secta budista Aum Shinrikyō en la ciudad japonesa de Matsumoto. El ataque terrorista provocó ocho muertos y más de 200 afectados con el gas.

Tabún: El exdictador iraquí, Saddam Hussein, también usó agente químico Tabún en los ataques de 1988 durante la guerra contra Irán. Esta sustancia es de rápido efecto sobre el organismo humano, menos de dos minutos, y genera inmediatas convulsiones, contracciones musculares que impiden la respiración, estados de coma y ceguera. La muerte llega al individuo por paro respiratorio. Este gas incoloro puede permanecer en el ambiente hasta dos días y se usa a través de aerosol y como veneno en el agua o alimentos.

Agente nervioso VX: Inteligencia occidental estima que Siria tendría en sus almacenes de armas químicas ciertas cantidades de esta sustancia, considerada el peor de los agentes nerviosos. Es aún más letal si se procesa hasta estado gaseoso, y cabe aclarar que es un producto desarrollado solamente de forma artificial. Al contacto con la piel o las vías respiratorias provoca quemaduras, irritación excesiva, sensación de opresión en el pecho, náuseas, contracciones musculares dolorosas y finalmente la muerte. Su procesamiento es delicado y requiere de infraestructura sofisticada. Según el Council on Foreign Relations hay evidencia de que la secta Aum Shinrikyō (Que atacó con Gas Sarín en 1994) habría reclutado químicos japoneses para sintetizar pequeñas cantidades de agente VX, sin que se haya confirmado que lo usaron. La misma organización independiente descarta que organizaciones terroristas como Al-qaeda tengan la capacidad de tener esta sustancia.

Gas Mostaza, Kienyke

(Archivo) Víctima de Gas Mostaza

Ataques con agentes vesicantes

Las sustancias tienen el objetivo de destruir la piel de la víctima, provocando quemaduras, irritaciones insoportables y destrucción de los tejidos. En partes del cuerpo sensibles, como ojos, produce daños irreversibles.

Gas mostaza: De estas armas es la más común. Su propósito es causar el mayor sufrimiento posible en la víctima, al producir impresionantes quemaduras que generan grandes ampollas. No necesariamente se evidencia su efecto recién entra en contacto con la piel. En ocasiones dura hasta 48 horas para empezar a generar daños. Más allá del daño inicial, se sabe que la sustancia es capaz de modificar el ADN produciendo cáncer y mutaciones genéticas. Del Gas mostaza se abusó durante la Primera Guerra Mundial, así que fue prohibido en 1925. No obstante se siguió usando años más tarde por Italia contra Libia (1930), la Unión Soviética (1934), en la Segunda Guerra Mundial por Alemania, Irak en 1988 y probablemente Sudán en 1995.

Lewisita: Es un arma química desarrollado por Estados Unidos, similar al Gas mostaza, pero que durante su desarrollo se identificó como el “rocío de la muerte” y la denominación militar “L”. Sólo tiene fines militares; su desarrollo no tiene ningún otro tipo práctico y no se encuentra de forma natural en el ambiente. Cuando se procesa como gas y se libera en el ambiente, las personas expuestas sufren de inmediato daños en la piel, los ojos y vías respiratorias. En cuestión de segundos la víctima sufre irritación y dolor como de quemadura. En menos de 30 minutos la persona es invadida por ampollas en las zonas expuestas. Las vías respiratorias también resultan lesionadas y se provoca reacción de tos y náuseas.

Agente naranja

Es un herbicida usado como arma por Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Han sido tan deplorables sus consecuencias que en la actualidad miles de personas son víctimas de su rastro, cuatro décadas después. El veneno fue usado para tratar de reducir la maleza en la selva asiática, donde se escondía el enemigo. Se habrían usado unos 80 millones de litros en las selvas vietnamitas. El Agente naranja, además de envenenamiento inmediato, desvela consecuencias por su uso que hoy pagan las nuevas generaciones: cáncer, leucemia y malformaciones genéticas afectan a más de 150 mil niños de la región donde se usó. A estas víctimas los llaman “los hijos del agente naranja”, y si bien autoridades locales estiman que al menos 1 millón de personas sufren sus secuelas, Washington desestima esa cifra y la califica de “poco fiables y poco realistas”. Expertos dicen que la dioxina es genotóxica, así que aún vendrán más generaciones con eventuales mutaciones. La justicia Estadounidense dijo en 2005 que el uso de herbicidas no podía ser considerado crimen de guerra, no obstante tienen indemnizados a cientos de veteranos afectados como consecuencia de la manipulación de este agente.

Agente Naranja, Kienyke

Miles de niños en Vietnam sufren mutaciones como consecuencia del uso, hace décadas, de Agente Naranja.

Agentes lacrimógenos

Aunque su uso sea común por las autoridades para controlar desórdenes de multitudes o disturbios, los agentes lacrimógenos son considerados armas químicas no letales y de baja toxicidad. Uno de estos productos habría sido usado el fin de semana en un bar de Bogotá, con el agravante de que el establecimiento no tenía salidas de emergencia ni buena ventilación, lo que provocó caos y como consecuencia seis personas muertas. Estos hechos son motivos de investigación, y aún no se ha establecido con certeza que las víctimas hayan fallecido por asfixia.

Gas lacrimógeno: Las policías antimotines los emplean en todo el mundo para dispersar disturbios, aprovechando que su efecto sobre el individuo es provocarle lagrimeo inmediato, ceguera temporal e irritación nasal y ocular. Este efecto genera aturdimiento. Sus efectos suelen desaparecer minutos después.

Gas lacrimógeno, Kienyke

El gas lacrimógeno es usado en la mayoría de países para disuadir multitudes. 

Gas pimienta: Este producto no solo es utilizado por la fuerza pública, sino que en muchos países, incluyendo Colombia, se permite como herramienta de defensa personal. Es un agente lacrimógeno e inflamatorio, que irrita ojos, nariz y boca cuando entra en contacto con la cara. Solo es efectivo si se dispara, como aerosol, sobre el individuo provocando lagrimeo abundante, hipersensibilidad, irritación nasal y en ocasiones incomodidad al respirar. En ocasiones es capaz de generar daños estomacales, náuseas y lesiones en la piel.

Agentes Pulmonares

Su propósito es provocar una muerte por asfixia. La crueldad al respecto de su uso tiene que ver con que su efecto persigue una agonía lenta.

Fosgeno y cloropicrina: Agentes usados especialmente durante la Primera Guerra Mundial, y si bien con los nuevos neurotóxicos se consideran obsoletos, aún se sabe que hay posibilidad de que sean usados en ataques debido a su eficacia neurotóxica. El fosgeno también fue usado por Japón contra China a mediados del siglo pasado. El envenenamiento que provoca depende de la cantidad de sustancia que entre en contacto con el individuo. De inmediato la víctima sufre tos aguda, visión borrosa y llorosa, dificultad para respirar y náuseas. Si la persona recibe tratamiento puede recuperarse por completo o sufrir consecuencias futuras como bronquitis crónica. El fosgeno es usado actualmente en industrias pero con cantidades controladas por los gobiernos.

Fosgeno, Kienyke

Agentes discapacitantes o paralizantes

Fueron inicialmente probados en la Guerra de Vietnam y el más famoso es el bencilato, que la Otan llama como BZ. Su principal efecto en la víctima es inducir a un estado de delirio, confusión y desespero. Sus efectos atacan el sistema nervioso y la duración de su efecto puede extenderse hasta cuatro días. En ocasiones son capaces de llevar a la muerte de la persona debido a insuficiencia cardíaca. Esta sustancia o una similar, conocida como Agente 15, podría haber sido empleada también por el régimen sirio, según denuncia el Departamento de Estado estadounidense.